Buscan voluntarios para vivir gratis en el centro de Portugal a cambio de trabajar 20 horas semanales atendiendo un albergue

Dos perros esperan junto a la puerta cada mañana, listos para el paseo por los caminos de olivos que rodean la casa. Por la tarde, si el tiempo acompaña, toca arrancar malas hierbas en el jardín; si llueve, la chimenea gana la partida. Así es la rutina que ofrece el voluntariado que abordaremos a continuación, perfecto para quienes quieran vivir gratis en el centro de Portugal.
La anfitriona no busca a nadie para trabajar durante jornadas largas ni pide experiencia profesional en hostelería. Lo que necesita es ayuda con la limpieza, el jardín y algunos arreglos, además de cierta autonomía para organizar el trabajo. Vamos, que no tengan que estar pendientes todo el rato. A cambio, los voluntarios gozan de un alojamiento que va mucho más allá de la habitual litera en un cuarto compartido.
Piden voluntarios para vivir gratis en el centro de Portugal atendiendo un hospedaje en Alvaiázere
El alojamiento está en Alvaiázere, un municipio del distrito portugués de Leiria, y la oferta se ha publicado en Worldpackers.
Lo que buscan son voluntarios de entre 25 y 65 años que colaboren 20 horas semanales en las tareas del hospedaje: limpieza de la cocina, los dormitorios, los baños y las zonas comunes, preparación de camas y labores de jardinería. A cambio, cubre el alojamiento y la manutención.
Y desde ya, lo más llamativo es el tipo de alojamiento. En lugar de una cama en un dormitorio compartido, los voluntarios disponen de un apartamento privado con baño propio y acceso al jardín y a la terraza.

Entre tanto, las tres comidas están cubiertas: el almuerzo se hace en común con la anfitriona, mientras que el desayuno y la cena se preparan con los ingredientes que ella proporciona, en una cocina equipada.
En lo que respecta al acuerdo, este suma dos días libres por semana, lavandería gratuita, bicicletas y conexión a internet de alta velocidad, útil para quien quiera teletrabajar durante la estancia.
Además, la anfitriona recoge a los voluntarios a su llegada y los lleva hasta la casa, un detalle práctico en una zona rural donde el transporte público escasea. Cabe remarcar que los vuelos, el transporte interno y el visado corren por cuenta de cada participante.
Tareas y requisitos que aborda este voluntariado llevado a cabo en Alvaiázere
A priori, el día a día gira en torno a la casa y a sus dos perros. Según el anuncio, los voluntarios organizan su horario con autonomía y adaptan el trabajo al tiempo que haga cada jornada. Las tareas principales son estas:
- Paseos diarios con los perros por la naturaleza cercana.
- Jardinería y deshierbe, cuando el tiempo lo permite.
- Pequeños trabajos de bricolaje dentro de la casa.
- Limpieza y mantenimiento del propio apartamento.
Y en este marco, hay una tarea menos habitual: si hace falta, los voluntarios deben llevar a la anfitriona a sus tratamientos médicos en su coche, de cambio automático, así que conviene tener carné de conducir y cierta soltura al volante.
También existe una norma ligada a los perros: el apartamento da acceso al jardín, y por la noche esa puerta queda abierta para que los animales salgan si lo necesitan.
En cuanto a los requisitos, se pide un portugués intermedio o un inglés fluido, y es obligatorio contar con seguro de viaje. La condición más restrictiva, sin embargo, es otra: el voluntariado solo admite parejas o dúos de amigos, no personas que viajen solas.
Desde luego, hay que admitir que es un filtro poco frecuente en estas plataformas, donde la mayoría de anfitriones acepta tanto a viajeros individuales como a grupos pequeños.
Todo sobre Alvaiázere, el rincón rural en el que se encuentra este voluntariado
Alvaiázere es un municipio de 6.227 habitantes, según el censo de 2021, situado cerca de la orilla derecha del río Zêzere y de la sierra de Sicó.
Su paisaje combina piedra caliza, colinas boscosas y olivares, y su nombre procede del árabe: según algunas interpretaciones, significaría tierras del halconero. Obtuvo su carta foral en el año 1200.
El municipio es además etapa del Camino Portugués a Santiago, que llega desde Tomar y continúa hacia Ansião, por lo que no es raro ver peregrinos en sus calles.
Entre su patrimonio figuran el conjunto megalítico de las Antas do Ramalhal, los restos de un asentamiento de la Edad del Bronce en la sierra y la capilla de Nossa Senhora de Covões, un pequeño templo blanco del siglo XVIII.
Para los días libres, Tomar (con el Convento de Cristo, Patrimonio de la Humanidad) queda a menos de una hora por carretera, igual que Fátima, uno de los mayores centros de peregrinación de Europa.
Y si nos sentamos con hambre en la mesa, recordemos que Alvaiázere presume del título de capital del chícharo, una legumbre cultivada en la zona desde hace siglos que se sirve en puré o como acompañamiento de carnes, embutidos, bacalao o petingas asadas.
Así, platos como la miga de chícharo o la chanfana (cabra guisada en vino tinto) mantienen viva una cocina tradicional que se disfruta con aceite de oliva, col y pan.
¿Cómo hay que hacer para inscribirse en la propuesta de este albergue portugués?
La oferta ya está disponible en Worldpackers, una plataforma que pone en contacto a viajeros con anfitriones de más de 170 países. Para presentar la candidatura, hay que crear un perfil y pagar una membresía anual.
Posteriormente, desde la ficha del hospedaje se envía la solicitud con un mensaje de presentación, donde conviene mencionar la experiencia con perros, en jardinería o al volante.
Actualmente, la anfitriona acumula una valoración de 5,0 sobre la base de 19 reseñas de antiguos voluntarios.