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Adiós para siempre a poner cortinas en el dormitorio: su sustituto va a ser la tendencia en 2026 y es más original y moderno

Las cortinas han sido durante años la opción más habitual para vestir las ventanas del dormitorio. Dan privacidad, frenan la entrada de luz y hacen que la habitación resulte más acogedora pero lo cierto es que ya no son imprescindibles. De hecho, en el mercado podemos encontrar varias alternativas y una de las que más encaja en los dormitorios actuales es el estor enrollable que ocupa poco, se recoge rápidamente y evita llenar de tela una pared, algo especialmente interesante cuando no sobran los metros.

Además, hay modelos para prácticamente cualquier dormitorio. Los tonos beige, topo, blanco roto o gris son fáciles de combinar y pueden pasar bastante desapercibidos si se elige un color parecido al de la pared. Pero el estor enrollable que además encontramos en infinidad de tiendas como Ikea, Leroy Merlin o incluso en algunos supermercados, no es la única posibilidad. Persianas venecianas, paneles japoneses y hasta películas colocadas directamente sobre el cristal permiten quitar las cortinas y conseguir un resultado diferente.

Adiós para siempre a poner cortinas en el dormitorio

Las cortinas tradicionales necesitan una barra y espacio suficiente para que la tela caiga a ambos lados. Si llegan hasta el suelo, también condicionan lo que podemos colocar debajo de la ventana. Sin embargo, con un estor ocurre justo lo contrario ya que el tejido baja cuando se necesita y queda recogido en la parte superior el resto del tiempo. Esto permite aprovechar mejor la pared si tenemos cerca la cama, una cómoda o un escritorio.

Sin embargo, siempre hay que prestar atención al tipo de tejido. Para quienes necesitan dormir completamente a oscuras existen modelos opacos, pero si se quiere conservar la luz natural pero evitar que entre directamente, puede utilizarse uno translúcido. Otra posibilidad son los estores de día y noche. Combinan franjas opacas y transparentes que se superponen al mover el mecanismo. Así es posible modificar la cantidad de luz sin subir el estor por completo.

Las persianas venecianas vuelven al dormitorio

Las venecianas son otra opción y aunque ya llevan tiempo en el mercado, vuelven a tener sitio en habitaciones de aspecto más actual. En este caso son las lamas las que regulan la entrada de luz. Pueden cerrarse o simplemente cambiar de inclinación para mantener cierta privacidad sin dejar el dormitorio completamente oscuro. Y el material modifica mucho el resultado, con las de madera o bambú que aportan calidez y combinan fácilmente con muebles de madera, fibras naturales y tonos claros. También existen versiones blancas o grises que pasan más desapercibidas. Tienen además una diferencia práctica frente a muchos estores y es que no hace falta levantarlas para controlar la luz, sino que basta con mover las lamas.

Los paneles japoneses para ventanas grandes

Si tenemos una cristalera que ocupa buena parte de la pared, un pequeño estor puede no ser la solución más cómoda. Para estos casos están los paneles japoneses, que son piezas verticales que se desplazan lateralmente mediante raíles y se van superponiendo unas sobre otras. Esto permite cubrir sólo una parte de la ventana si se desea. Además, al quedar completamente rectos, no crean los pliegues propios de las cortinas y el resultado es más limpio visualmente, sobre todo cuando hay varios metros de cristal. No tienen demasiado sentido para una ventana pequeña, pero pueden funcionar muy bien en dormitorios con acceso a una terraza o con grandes ventanales.

El visillo para quien no quiere eliminar la tela

Quizás pienses que están pasados de moda, pero los visillos siguen siendo una buena alternativa a las cortinas si se trata de tener algo de tela. No buscan bloquear completamente la luz, sino filtrarla. Los tejidos con efecto lino y los colores beige o blanco roto son más modernos y permiten mantener esa sensación cálida que aporta una cortina sin cargar tanto la habitación.  Eso sí, tienen una limitación evidente ya que si entra mucha luz por la noche o necesitamos oscuridad total para dormir, el visillo por sí solo probablemente no sea suficiente. En esos casos se puede combinar con una persiana exterior.

Una alternativa que se pega directamente al cristal

Y por último, para quienes quieran prescindir completamente de tejidos hay otra opción: las películas adhesivas para ventanas. Se colocan directamente sobre el cristal y sirven principalmente para ganar privacidad mientras continúa entrando claridad. Hay modelos que imitan el vidrio esmerilado y otros con dibujos, formas geométricas o colores. Incluso se puede cubrir únicamente una parte de la ventana. Esto resulta práctico, por ejemplo, cuando el dormitorio da directamente a la calle. Se puede tapar la mitad inferior del cristal para dificultar las miradas desde fuera y mantener descubierta la parte superior.Además, no ocupan espacio alrededor de la ventana y son fáciles de quitar una vez decidas cambiarlo por otro o sencillamente, elegir otra alternativa a las cortinas.