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5 frases de los estoicos que aplican en su vida las personas con alta inteligencia emocional

El estoicismo fue fundado por Zenón de Citio en el siglo III a.C

En mitad de una vida llena de cambios constantes, y de un ritmo acelerado, el estoicismo puede se la corriente filosófica que te haga conectar con tu esencia. De hecho muchas personas que se rigen por lo que marca esta antigua filosofía griega pueden decir, que tienen mayor inteligencia emocional, ya que propone vivir en armonía con la razón, aceptando que hay cosas que no podemos controlar, por lo que debemos centrarnos en nuestras propias acciones y decisiones.

Fundado por Zenón de Citio en el siglo III a.C, el estoicismo sigue vivo en muchas personas que, a veces sin saberlo, practican sus principios en el día a día. Y es que cuando comienzas a entender en qué consiste, te das cuenta de que el estoicismo busca la serenidad a través del autocontrol, la reflexión y la libertad interior. Y eso, en el fondo, tiene mucho que ver con la inteligencia emocional. Por ello, si deseas conocer más sobre esta filosofía, nada como fijarse en algunas de las mejores frases de los estoicos. Aquellas pronunciadas por los que siguieron esta filosofía y que seguro nombran también quienes tienen mayor inteligencia emocional.

Frases de los estoicos que aplican las personas con inteligencia emocional

A continuación, reunimos cinco frases célebres de los estoicos que encajan perfectamente con la forma de vivir de las personas emocionalmente inteligentes. No se trata de repetirlas como mantras, sino de entender por qué tienen tanto sentido cuando se aplican con conciencia.

«La felicidad no consiste en desear cosas, sino en ser libre» (Epicteto)

Una persona emocionalmente madura sabe que vivir deseando cosas constantemente no lleva a ninguna parte. Esta frase resume muy bien esa libertad interior que nace cuando dejas de buscar la felicidad en lo que aún no tienes. Quien cultiva su mundo emocional no necesita acumular, sino soltar. Y al hacerlo, gana ligereza, calma y autonomía.

«Primero dite a ti mismo lo que quieres ser; luego haz lo que tengas que hacer» (Epicteto)

Esta frase del filosofo griego Epictecto refleja una idea clave: la coherencia. Antes de actuar, las personas emocionalmente inteligentes se preguntan quién quieren ser. No van improvisando a base de impulsos. Toman decisiones alineadas con sus valores, y por eso se sienten más centradas, incluso cuando todo a su alrededor es incierto.

«Lo único constante en la vida es el cambio» (Heráclito)

La aceptación del cambio es uno de los pilares de la inteligencia emocional. Hay quien se resiste, se enfada o se paraliza cada vez que algo se mueve. Pero quien ha trabajado su interior entiende que todo cambia y que eso no es una amenaza, sino parte de la vida. Heráclito lo dijo hace siglos, y sigue siendo cierto: la clave no es evitar el cambio, sino saber fluir con él.

«La vida es larga si sabes aprovecharla» (Séneca)

No es una cuestión de años, sino de presencia. Esta frase de Séneca seguro que es algo que comparten quienes valoran su tiempo y no lo gastan en cosas vacías. La inteligencia emocional también pasa por saber poner límites, priorizar lo importante y no dejar que los días se escapen sin haberlos vivido de verdad.

«La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión» (Aristón de Quíos)

Disfrutar lo que se tiene, en lugar de querer siempre más. Esa es una actitud que nace de la conciencia y no del apego. Las personas emocionalmente inteligentes valoran más una experiencia que un objeto, más una emoción compartida que una meta material. Esta frase de Aristón nos invita a cambiar el foco: menos tener y más sentir.

La sabiduría emocional tiene raíces profundas

En la actualidad se habla mucho de la inteligencia emocional y cómo desarrollarla desde la primera infancia, así como saber cómo aplicarla, pero lo cierto es que si lo analizamos, los estoicos ya mencionaban muchas de sus claves fundamentales, desde la gestión interna a la la aceptación, pero también conceptos como el desapego y  la acción consciente. Cierto es que en sus preceptos no hayamos nombres técnicos ni se habla de competencias emocionales, pero estaban diciendo lo mismo: si aprendes a gobernarte por dentro, nada de lo que pase fuera podrá sacarte del todo de tu centro.

Y por eso estas frases siguen funcionando hoy. Porque no son teorías abstractas, sino principios se pueden aplicar a lo cotidiano y a todos los niveles de la vida.  En definitiva, lo bonito de todo esto es que no necesitas leer a Séneca cada noche ni estudiar filosofía para vivir de forma más estoica. Basta con observarte un poco más, respirar antes de reaccionar, preguntarte qué puedes hacer en lugar de qué debería pasar. La inteligencia emocional no es un talento, sino que en realidad es algo que todos podemos tener, porque no deja de se un entrenamiento. Y frases como estas sirven además como una especie de guía, para recordarnos siempre, que es lo que verdaderamente importa.