Una violenta historia de maternidad subrogada en Grecia saca de su zona de confort al público del Festival de San Sebastián
El griego Alexandros Avranas sacó de su zona de confort a los espectadores que ayer abarrotaban la tercera presentación de la Sección Oficial del Festival de San Sebastián, donde presentó ‘Love me not’, un brutal relato del egoísmo humano, que fue despedido con un largo aplauso, aunque también fue la proyección de la que más personas se fueron.
«Me interesaba mucho hablar de ética o más bien -dijo Avranas en una rueda de prensa- obligar al espectador a replantearse la ética. Por desgracia vivimos en una sociedad donde los valores se van perdiendo y deberíamos replantearnos, por ello, muchas cosas».
Y añadió: «Me interesa que mis películas marquen al espectador; no me gusta que se levanten y se vayan, pero corro el riesgo, porque nuestra sociedad necesita ver cosas que le van a suponer un problema, aunque no quiera».
El argumento elegido por Avranas contra el giro que está dando la sociedad griega, en su opinión, después del desánimo en el que le ha sumergido la crisis económica, es la avaricia de un matrimonio joven que solo sueña con tener dinero.
Para ello, no dudan en mentir, estafar e incluso, asesinar a una chica que se ofrece por dinero como madre de alquiler. Juntos, planean hacer pasar el cadáver de la joven por el de la esposa y cobrar el seguro que ésta tiene contratado. Y todo parece fluir, hasta que un hombre irrumpe en su casa y les amenaza.
El autor de «Miss Violence» (2013) y «True Crimes» (2016) justifica la coartada de la madre de alquiler, porque él entiende que «tener un hijo de esa manera es violar algo sagrado. Creo que no podemos tomarnos por nuestra mano lo que no se nos da; por eso lo he puesto en mi película».
Las mentiras y el modo en el que «nada es lo que parece», fueron los motivos por los que al actor Christos Loulis se sumó al proyecto. «Era como la vida real en la que todo se recoloca a medida de cada uno a base de mentiras. Me atrajo el intento de mi personaje por mantener algo que no era real. Y que tenía un tono muy amargo».
Aunque la actriz Elenis Roussinou es, sin duda, la que lleva la peor parte. «Como actriz, no me resultó tan difícil la parte física», asegura, a pesar de que es golpeada, violada y tratada como un perro gran parte de la película. «Lo que me costó fue decidir cómo iba a mostrar la hipocresía de mi personaje en la primera parte, cuando simulo que soy rica».
Aunque Avranas (Larisa, 1977) se declara «no político», no duda en relacionar la rabia que esconden las brutales escenas de la película con la situación actual en Grecia, que el define como «de no retorno».
«La vida no era fácil en Grecia hace 8 años -ha reflexionado-, pero ahora no hay esperanza. Hemos borrado la palabra ‘revolución’ de nuestro vocabulario. La gente sólo intenta recuperar por sí misma lo que ha perdido y sobrevivir. Antes de la crisis teníamos sueños, pero nos los han robado, sobre todo a nuestra generación».
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