El carismático James Levine deja la Ópera Metropolitana de Nueva York por enfermedad
James Levine deja la Ópera Metropolitana (Met) de Nueva York después de 40 años en la institución, reconocido como la persona que más ha contribuido en su reputación a escala mundial.
El director artístico, que en adelante lo será en calidad de emérito, se ve obligado a abandonar por motivos de salud. A sus 72 años, padece Parkinson y las consecuencias de una caída en el escenario en 2006.
En los últimos tiempos, Levine se había perdido numerosas funciones por operaciones en la espalda o los riñones. Asumió el puesto a los 32, cuando la casa atravesaba dificultades financieras y no gozaba de reputación.
Obsesivo del trabajo, introdujo gran número de obras del XX que hasta ese momento no tenían cabida, y dio el merecido espacio a Wolfgang Amadeus Mozart o Richard Wagner, hasta entonces poco representados en Manhattan.
A sus espaldas quedan 2.551 representaciones y en la memoria colectiva, una personalidad extrovertida con una imagen muy particular que despierta grandes simpatías entre profesionales y aficionados de la música clásica.
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