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Tesoros convertidos en baratijas: los polémicos pendientes de Zendaya que han hecho saltar todas las alarmas

La actriz ha posado con una joya de 3.000 años de antigüedad

Algunos historiadores creen que Zendaya ha cruzado una línea roja

Ha lucido esta pieza durante la presentación de 'La odisea'

Zendaya se ha convertido en una de las grandes referencias de la moda internacional y buena parte de ese éxito responde al minucioso trabajo que mantiene junto a su estilista, Law Roach. La actriz ha hecho del llamado method dressing una de sus principales señas de identidad: sus apariciones públicas no se limitan a presentar un vestido, buscan construir un relato.

El motivo está en los pendientes que lució durante la presentación en Reino Unido de La odisea, la nueva película dirigida por Christopher Nolan en la que interpreta a Atenea. La elección estética volvió a encajar con la inspiración mitológica que Zendaya ha llevado a sus últimas apariciones, pero el origen de las piezas ha provocado las críticas de especialistas y divulgadores del patrimonio arqueológico.

Un estilismo inspirado en Grecia

Para la presentación de la película, Zendaya apostó por un vestido blanco hecho a medida por Jacquemus, con escote halter y un elaborado diseño drapeado. La actriz completó el conjunto con un pañuelo blanco sobre la cabeza y unos pendientes dorados que, a primera vista, parecían el complemento perfecto para una aparición vinculada a una historia ambientada en el mundo clásico.

La elección no era casual. Desde que comenzó la promoción de La odisea, la actriz ha recurrido de manera recurrente a siluetas etéreas, tonos blancos y referencias a la Antigüedad para construir una imagen coherente con su personaje y con la película de Nolan.

Zendaya. (Foto: Europa Press)

El trabajo de Law Roach ha sido ampliamente celebrado precisamente por esa capacidad para convertir cada alfombra roja en una extensión de la producción que Zendaya está promocionando. La estrategia ya había funcionado con las apariciones relacionadas con la nueva entrega de Spider-Man y ha adquirido una dimensión todavía mayor con La odisea.

3.000 años de historia

Los pendientes que llevó Zendaya son medallones de oro atribuidos a Glenn Spiro y fechados aproximadamente en el primer milenio antes de Cristo. Se trata, por tanto, de piezas con cerca de 3.000 años de antigüedad que actualmente forman parte de la colección privada de Baron London.

Según la información difundida sobre las piezas, los medallones proceden de Irán. La arqueóloga Annelise Baer ha señalado además que podrían haber formado parte originalmente de un elemento decorativo de mayores dimensiones.

Precisamente ahí comienza la controversia. Para algunos especialistas, el problema no reside únicamente en que se trate de objetos antiguos, sino en el lugar que ocupan dentro del mercado y en la manera en la que se exhiben.

La cuestión ha generado un debate sobre si piezas arqueológicas de semejante antigüedad y valor histórico deberían aparecer como complementos de lujo en una alfombra roja o si, por el contrario, deberían permanecer en instituciones dedicadas a su conservación, estudio y divulgación.

La polémica sobre su procedencia

Uno de los aspectos que más controversia ha generado es la procedencia de los medallones. Algunos expertos han expresado públicamente sus sospechas sobre la posibilidad de que objetos de estas características puedan tener detrás una historia relacionada con el expolio arqueológico.

Es importante, no obstante, diferenciar las críticas y sospechas de los hechos acreditados. Hasta donde se ha hecho público, no existe una resolución que demuestre que los pendientes utilizados por Zendaya procedan de un expolio ilegal. El debate se sitúa, por tanto, en un terreno más amplio: el de la trazabilidad, la propiedad y la comercialización de piezas arqueológicas antiguas.

El arqueólogo y divulgador conocido como Dr. Z The Archaeologist ha cuestionado públicamente el uso de estos objetos y ha planteado la posibilidad de que pudieran haber sido sustraídos de Irán. Sus palabras han contribuido a alimentar una discusión que también incorpora el contexto político actual y las complejas relaciones entre los países occidentales y el patrimonio cultural iraní.

La cuestión, en cualquier caso, trasciende a la propia Zendaya. La actriz aparece como el rostro visible de una elección estilística diseñada dentro de una estrategia de imagen mucho más amplia.

Un uso divulgativo y popular

Frente a las críticas, Baron London sostiene que los medallones están sujetos mediante un engaste sencillo y no invasivo, diseñado para evitar cualquier modificación o daño sobre las piezas originales.

La firma también defiende una interpretación diferente del uso de este tipo de objetos. Desde su perspectiva, mostrar piezas históricas en contextos contemporáneos puede servir para acercar el patrimonio al público y divulgar el legado artístico y cultural de Irán.

El argumento plantea una cuestión interesante: si la exhibición de una pieza antigua fuera de un museo puede contribuir a despertar interés por la historia o, por el contrario, termina reduciendo un objeto de valor arqueológico a un simple complemento de lujo.

Historia, patrimonio y lujo

Entre las voces críticas se encuentra Ruth, historiadora del arte y divulgadora en redes sociales, que ha advertido sobre las consecuencias que puede tener el expolio de objetos arqueológicos. A su juicio, cuando las piezas son sustraídas de sus lugares de origen se pierde el objeto y su esencia.

Según dice, el problema es que la extracción de objetos de un yacimiento puede destruir información arqueológica imposible de recuperar. Una pieza aislada puede conservar un enorme valor artístico, pero pierde parte de su significado cuando se desconoce exactamente dónde apareció, junto a qué otros objetos y dentro de qué contexto.

La polémica alrededor de los pendientes de Zendaya vuelve así a poner sobre la mesa una discusión recurrente: dónde termina la moda y dónde comienza la responsabilidad hacia el patrimonio histórico.