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CASA REAL NORUEGA

El sarcófago vikingo de Harald V: primeras imágenes de una tumba de 2 millones de euros hecha de olivino

  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

La Casa Real noruega ha mostrado por primera vez el sarcófago en el que reposan los restos del rey Harald V, una pieza concebida con una poderosa carga simbólica y que ha sido diseñada para recordar a uno de los elementos que más han marcado la vida del monarca: el mar. Tres semanas después de su fallecimiento, la institución ha desvelado las imágenes de esta particular sepultura, situada en la cripta real del castillo de Akershus, en Oslo, donde Harald descansa junto a otros miembros de la Familia Real noruega. El sarcófago tiene una característica que llama especialmente la atención: su forma recuerda a la de un barco de casco redondeado, en una referencia directa tanto a la estrecha relación del rey con el mar como a los antiguos funerales vikingos, en los que las embarcaciones acompañaban a los fallecidos en su viaje hacia el otro mundo.

El diseño de esta pieza no es fruto de la improvisación. Fue encargado en 2024 al prestigioso estudio noruego Snøhetta, especializado en arquitectura, diseño e interiorismo, siguiendo los deseos del propio Harald y de la reina Sonia. Durante meses, el proyecto permaneció prácticamente en secreto y no se habían difundido imágenes ni detalles sobre el resultado final. Ahora, la Casa Real ha decidido mostrarlo y explicar el significado de cada uno de sus elementos, revelando una sepultura que combina tradición, arquitectura contemporánea, artesanía noruega y referencias a la historia de la monarquía y del propio país. El resultado es una estructura concebida no solo como lugar de descanso, sino también como una especie de último homenaje a la identidad noruega.

El sarcófago del rey Harald. (Foto: Ola Vatn, The Royal Court)

Uno de los detalles más llamativos es precisamente la inspiración marítima del sarcófago. Su forma de embarcación evoca la relación que Harald mantuvo durante toda su vida con el mar, una de las grandes constantes de la identidad del monarca. Según la explicación ofrecida por la Casa Real, el casco de un barco protege a quienes viajan a bordo y los transporta de forma segura, una idea que se traslada ahora al descanso definitivo del Rey. Pero existe además una referencia histórica mucho más antigua: los entierros vikingos en barcos, una tradición en la que las embarcaciones acompañaban al fallecido en su último viaje hacia otro reino. De este modo, la sepultura conecta la figura de Harald con uno de los capítulos más reconocibles de la historia y la cultura noruegas.

El material elegido para construirlo tampoco es casual. El sarcófago está realizado en olivino, una roca formada en el interior de la Tierra y que llegó hasta la superficie debido a las fuerzas geológicas que contribuyeron a moldear el territorio noruego. Se trata de una piedra especialmente vinculada al país y que, además, tiene una particularidad que ha sido incorporada al simbolismo de la sepultura: puede absorber y fijar dióxido de carbono. Para los responsables del diseño, esta característica representa el vínculo de Harald y Sonia con la naturaleza y su preocupación por las generaciones futuras. La elección del material convierte así la propia piedra en otro de los homenajes a la pareja y a la relación que ambos mantuvieron con los paisajes noruegos.

El sarcófago del rey Harald. (Foto: Ola Vatn, The Royal Court)

La conexión con la naturaleza también está relacionada con la propia historia de Harald y Sonia. Los Reyes realizaron durante décadas numerosos viajes por Noruega y compartieron su afición por recorrer sus paisajes, tanto a pie como esquiando. Por este motivo, para la elaboración del sarcófago se seleccionó piedra procedente de Sunnmøre, una región que la reina Sonia conoce especialmente bien y que ha recorrido en numerosas ocasiones. El olivino verdoso, con sus características vetas, se convierte así en el elemento central de una sepultura que pretende reunir algunos de los aspectos que fueron importantes para ambos: el mar, la naturaleza, Noruega y su propia historia compartida.

La pieza está concebida además como un sarcófago doble, ya que en el futuro también será enterrada allí la reina Sonia. De esta manera, el espacio está pensado desde el principio como el lugar de descanso conjunto de los dos miembros de la pareja real. La estructura está compuesta por diez piezas y ha sido realizada íntegramente con materiales y artesanía noruega, en colaboración con diferentes profesionales y empresas del país. La elaboración de la piedra corrió a cargo de Johansen Monumenthuggeri, mientras que el refuerzo de acero fue realizado por Askim Mekaniske Verksted. Otros artesanos participaron en la creación de los elementos decorativos, reforzando la intención de que el sarcófago fuera una pieza esencialmente noruega.

El sarcófago del rey Harald. (Foto: Ola Vatn, The Royal Court)

Y si el exterior recuerda a un barco, la decoración está cargada de símbolos de la Corona noruega. En la parte superior aparecen representadas las insignias reales, entre ellas la corona, el orbe y el cetro, mientras que en la base se encuentra el escudo de armas real. Las coronas incorporan además incrustaciones de peridoto, una piedra preciosa de color verde que también aparece en los aros de la propia corona real. Los ornamentos han sido realizados en bronce mediante un proceso tradicional de fundición a la cera perdida y posteriormente integrados en la piedra, mientras que las letras que aparecen en la superficie están realizadas en latón, bañadas en oro y parcialmente incrustadas en el material.

El resultado es una combinación poco habitual entre la solemnidad de una tumba real y un diseño contemporáneo, en el que prácticamente cada elemento tiene una explicación. Incluso la tipografía utilizada para las inscripciones responde a una elección concreta: se trata de Futura, creada por el diseñador alemán Paul Renner en la década de 1920. Todo ello forma parte de un proyecto que, según la información difundida por la Casa Real, fue desarrollado bajo la dirección del arquitecto Kjetil Trædal Thorsen, uno de los nombres vinculados a Snøhetta.

El proyecto tuvo además un coste elevado. El Gobierno noruego destinó alrededor de 20 millones de coronas, unos dos millones de euros, a la construcción de los sarcófagos, una cantidad que corresponde al conjunto preparado para Harald y Sonia. La pieza se encuentra ahora en la cripta real del castillo de Akershus, uno de los lugares de mayor importancia histórica de Oslo, junto a los sarcófagos de otros miembros de la Familia Real. Allí descansan también el rey Haakon VII y la reina Maud, así como el rey Olav V y la princesa Märtha, padres de Harald.