Adiós a Harald, hola a Haakon: la nueva familia real noruega sale al balcón tras el funeral
Haakon de Noruega camina junto al féretro del rey Harald arropado por sus hijos y sin rastro de Marius Borg
Los Reyes Felipe VI y Letizia acompañan a la familia real noruega en el funeral del rey Harald

El último adiós al rey Harald de Noruega ha dejado una de esas imágenes que quedan para siempre en la historia de una monarquía. Después de una jornada marcada por la emoción, las lágrimas y un protocolo medido al milímetro, la familia real noruega se ha asomado al balcón del Palacio Real de Oslo para protagonizar la primera fotografía familiar de una nueva era.
Harald falleció a los 89 años a causa de una endocarditis bacteriana y sus restos ya descansan en la cripta del mausoleo real de la iglesia del castillo de Akershus, junto a otros miembros de la familia real noruega. Su despedida estuvo rodeada de solemnidad, con una procesión por las calles de Oslo y la presencia de representantes del Gobierno y de numerosas casas reales europeas.
Pero si hubo una protagonista especialmente afectada, fue la reina Sonia. La viuda de Harald no pudo contener las lágrimas durante varios momentos de la ceremonia y tampoco lo consiguió cuando, ya desde el balcón, escuchó los aplausos y muestras de cariño de los ciudadanos. Fue la última en aparecer junto al resto de la familia y su gesto reflejaba que, detrás de la institución, hay una mujer que acaba de despedirse de su marido.
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El ritual no terminó con el funeral. Tras la ceremonia, las banderas que habían ondeado a media asta volvieron a colocarse en lo más alto, mientras los cañones y las campanas marcaban el final de una etapa. La familia real regresó entonces al Palacio Real siguiendo el mismo recorrido que había realizado durante la procesión.
Allí esperaba una de las imágenes más simbólicas del día. El rey Haakon VIII, la reina Mette-Marit, la princesa heredera Ingrid Alexandra, el príncipe Sverre Magnus y la reina Sonia se colocaron juntos en el balcón. Cinco rostros para representar el futuro de la Corona, aunque la estampa estuvo inevitablemente marcada por quien ya no estaba.
Ahora comienza el verdadero reto para Haakon y Mette-Marit. Con Harald desaparece una figura profundamente vinculada a la historia reciente de Noruega y la Corona entra en una etapa mucho más delicada. El nuevo rey ha dejado clara su intención de continuar el legado familiar bajo un lema que resume sus planes: «Todo por Noruega». El balcón ya ha cambiado de rostros. Y, con él, también ha cambiado para siempre la monarquía noruega.