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CUIDADO DE LA PIEL

Lo que no sabías sobre la fotoexposición acumulada: «A nivel estético, se acaba con una piel más flácida, manchada y enrojecida»

  • Lucía Lera
  • Periodista especializada en viajes, belleza y estilo de vida. Al terminar la carrera entendí que quería convertir mi vocación en mi forma de vida, y desde entonces el periodismo se ha convertido en el lugar desde el que contar historias, descubrir lugares y conectar con personas. A lo largo de este camino he colaborado con distintas cabeceras, confirmando en cada artículo que elegí la profesión adecuada.

Llegó el momento de despedirse de los largos días de sol, pero no de sus efectos en la piel. Tras las ansiadas vacaciones y su consecuente sobreexposición al sol, vemos cómo el moreno se va y deja atrás la realidad que hasta ahora ignorábamos del sol: los efectos de todo lo vivido. Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD, apunta a que «después de un verano de mayor exposición es muy común que nos encontremos con más pigmentación, tono desigual, deshidratación, pérdida de luminosidad o una piel más reactiva». A esto se le llama fotoexposición acumulada y sus consecuencias pueden derivar en problemas cutáneos que deriven en fotoenvejecimiento.

Lo primero de todo es saber qué es realmente la fotoexposición acumulada, y para eso lo primero es tener en cuenta que la radiación ultravioleta produce un efecto acumulativo, lo que se conoce como daño actínico o fotoenvejecimiento. Blanca Miñano, fundadora y CEO de SKINVITY, apunta a que «cuando nos exponemos al sol de forma continuada durante el verano, el impacto termina superando la capacidad natural de reparación de la piel, y eso se traduce en varias cosas a nivel celular». Por un lado, «se dispara el estrés oxidativo, aumentan los radicales libres, que degradan el colágeno y la elastina y acaban provocando pérdida de firmeza, deshidratación y arrugas prematuras».

Por otro lado, «la piel intenta protegerse produciendo más melanina, y ese exceso de pigmento es el que deriva en manchas y en un tono más irregular y apagado. A todo ello se suma una inflamación silenciosa, lo que hoy se llama inflammaging. La barrera cutánea se altera, la microcirculación se debilita y la renovación celular se ralentiza», apunta la experta. Fran Escudero, cofundador de Skin Perfection by Bluevert y experto en dermocosmética, añade que cuando esto ocurre, se producen una serie de cambios biológicos internos que luego se manifiestan en problemas estéticos y de salud. «A nivel estético, se acaba con una piel más flácida, manchada y enrojecida; a nivel de salud, se dan más posibilidades de cáncer de piel y queratosis actínica». Esa acumulación se presenta en diversas formas:

(Foto: Pexels)

Ajusta tu rutina: reparar y renovar

Es evidente que este daño acumulado requiere de un cuidado ad hoc, cuya planificación va más allá de buscar los ingredientes del verano o recuperar rutinas más invernales. Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica, recomienda que tras el verano la rutina se debe plantear en dos direcciones: reparar y renovar. «Primero hay que recuperar la barrera con fórmulas hidratantes y reparadoras, con ceramidas, ácido hialurónico, escualano o niacinamida».

(Foto: Pexels)

Después, Irene Serrano recomienda «antioxidantes, despigmentantes y activos renovadores, como vitamina C, ácido tranexámico, retinoides y los hidroxiácidos, dependiendo de cómo se encuentre la piel». Y, por supuesto, el protector solar diario. Hablábamos de rutinas invernales para referirnos a pasos como la exfoliación, que durante el verano pasan a un segundo plano porque la piel se encuentra en un momento más sensible por los factores externos que la afectan.

«Lo primero es observar cómo está la piel», apunta Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode. Si está irritada, descamada o especialmente reactiva, no es el momento de exfoliar: primero hay que recuperar la barrera. «Cuando esté equilibrada, podemos empezar con una exfoliación suave y espaciada, una o dos noches por semana, utilizando activos como ácido láctico o la gluconolactona. Y, ojo, en ese momento no es hora de innovar ni ponerse a mezclar todos los ingredientes renovadores. Hay que ir poco a poco».

(Foto: Pexels)

Por eso es importante dar con la fórmula que más se ajuste al momento de tu piel. Hay productos como el PHA & Ragi Fantasy de Byoode que pueden ayudarte a hacer una exfoliación más agresiva, al poseer ingredientes que realizan esta exfoliación de forma física y química. Para pieles que han caído más en la pigmentación irregular, lo mejor es un peeling antimanchas como  PowerBright Dark Spot Peel, de Dermalogica, formulado con un 12 % de AHA y PHA, entre ellos ácido glicólico, mandélico, fítico y gluconolactona.

Tratamientos profesionales recomendados

Más allá de la rutina, Fran Escudero apunta a que también existen tratamientos estéticos como el IPL, el láser fraccionado o el Dermapen que también pueden ayudar bastante a combatir ese daño solar. «Tampoco olvidar ciertos hábitos que pueden ayudarnos bastante. Tener la costumbre de ir más tapados con la ropa (y si vamos a ir expuestos, protegernos con un fotoprotector corporal)».

«La luz roja, sobre todo en torno a los 630 nm y combinada con el infrarrojo cercano a 830 nm, funciona casi como un botón de reinicio para la célula», apunta Blanca Miñano. «Lo primero que hace es actuar sobre la mitocondria, que es la central de energía de la célula. La estimula para que produzca más ATP y, con esa energía extra, la piel tiene con qué apoyar sus propios procesos de reparación tras la exposición al sol». Además, este tratamiento también activa los fibroblastos, las células encargadas de fabricar colágeno nuevo, lo que ayuda con la flacidez y las líneas de expresión que deja el verano.

(Foto: Pexels)

«A esto se suma un efecto calmante y antiinflamatorio, que reduce esa microinflamación y acelera la recuperación de la barrera cutánea. Y, por último, al favorecer la microcirculación, devuelve luminosidad y un tono más uniforme a una piel que llega castigada del verano», explica la experta.

Escudero apunta a que el uso de fotoprotectores orales también es una pieza clave; es muy importante tomar productos antioxidantes que cuiden nuestras células desde el interior, además de los cosméticos. Uno de los más recomendados es H2SUN formula de Luxmetique, que combina una selección de activos con respaldo científico, entre los que destacan Nutroxsun, Polypodium leucotomos, hidroxitirosol, astaxantina, luteína, vitamina C y biotina.