Sagitario A*, el agujero negro que une la Vía Láctea
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Por lo que sabemos hoy en día del universo, el centro de cada galaxia de los miles de millones que pueblan este inmenso cosmos está habitado por un excelso agujero negro supermasivo que, en la Vía Láctea, nuestro vecindario cósmico, encontramos en Sagitario A*.
No obstante, estudiar e investigar un agujero negro es muy complicado, ya que, además de la lejanía de todos ellos, son difíciles de localizar y de observar, ya que, de no ser por el disco que los rodea, pues son capaces de atrapar la luz por su enorme fuerza de la gravedad, sería imposible localizarlos.
Por supuesto, además de que están absolutamente lejos de nosotros, no podríamos acercarnos a investigar agujeros negros, ya que, si bien no hay problema cuando nos aproximamos a Marte, por ejemplo, incluso al Sol, uno de estos fenómenos de la naturaleza nos atraparía irremediablemente bajo su fuerza de la gravedad gigantesca y, aunque astrofísicos como Kip Thorne han teorizado sobre la posibilidad de sobrevivir a estos fenómenos, de momento todo son eso mismo, teorías.
Cómo puede ser Sagitario A*, el agujero negro supermasivo que une la Vía Láctea
Dada enorme fuerza de la gravedad que generan los agujeros negros supermasivos con decenas de miles de masas mayores a nuestro Sol, por ejemplo, son capaces de crear una especie de ‘pegamento’ que puede mantener a billones de estrellas unidas en forma de espiral, espiral barrada y otras, como es el caso de la Vía Láctea.
Aunque es imposible hoy por hoy acercarse a un agujero negro, proyectos diversos han recreado entornos 3D intentando mostrar lo que sería viajar por las cercanías de estos gigantescos y temibles fenómenos cósmicos.
Así pues, si nos acercásemos a un agujero, veríamos cantidades enormes de gas y de polvo que han sido atrapadas por la fuerza de la gravedad. Junto a esto, también veríamos materia que lo rodea junto a la luz que, progresivamente va desapareciendo por su vórtice central.
Se cree que así es como se comporta un agujero negro como Sagitario A*, que es como se ha bautizado al que encontramos en el corazón de esta galaxia.
De momento, con la tecnología actual, viajar a un agujero negro es imposible, y mucho peor si quisiéramos saber cómo es atravesarlo y qué hay al otro lado en caso de que sobreviviéramos al viaje. Solo se ha teorizado, como hicieron Thorne o Stephen Hawking tiempo atrás. Pero nos fascinan estos elementos cósmicos y no podemos dejar de investigarlos una y otra vez.
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