Se produce un descubrimiento insólito en la búsqueda de un barco hundido en la Antártida en 1915
Las expediciones acuáticas suelen ser una aventura misteriosa, todas ellas. Una vez que zarpa el barco o submarino, los tripulantes y el capitán pueden imaginar qué se van a encontrar, pero no lo pueden saber a ciencia cierta. Esto es lo que le ha pasado al submarino de una expedición sudafricana de camino a la Antártida.
La tripulación se embarcó en busca del buque Endurance, un barco que se hundió en 1915. El camino hacia el navío hundido solo se hizo posible tras el desprendimiento del iceberg A68, lo que causó el soterramiento del barco debajo de esta gran masa de hielo. La misión se realizó en el submarino SA Agulhas II el pasado enero de 2019 y tuvo una duración de 49 días en busca del barco perdido por toda la Antártida.
El hielo desprendido del iceberg hizo que la investigación fuera complicada y se alargara mucho más tiempo de lo que en un principio tenían previsto los investigadores a bordo del barco. De los casi 50 días que duró la misión, el submarino SA Agulhas II no fue capaz de encontrar los restos del barco Endurance hundido —hecho que no se haría hasta el año 2022— por la acumulación de icebergs por toda la zona y la imposibilidad de esquivarlos a todos.
Lo que estos investigadores encontraron fueron bancos de peces en abundancia muy cercanos a la zona del navío hundido. Este hecho es insólito, ya que la presencia de estos animales a esa profundidad es prácticamente un hecho inverosímil. La mayoría de los peces encontrados fueron peces larva, especie que se esconde en el fondo marino dentro de madrigueras. De estas madrigueras, los investigadores encontraron más de mil, lo que los llevó a la conclusión de que son varias colonias las que viven en esa zona. Este descubrimiento supone una nueva forma de entender la fauna marina y cómo puede sobrevivir a cualquier condición, por extrema que sea.