Ciencia
Sistema Solar

Gran impacto entre los astrónomos europeos: la Vía Láctea absorbió por completo una galaxia enana hace 12.300 millones de años

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Según un estudio publicado en la revista científica Nature Astronomy, la Vía Láctea absorbió por completo una galaxia enana en una de las etapas más tempranas de su historia. El hallazgo identifica una fusión galáctica hasta ahora desconocida, distinta de la mejor documentada hasta la fecha, que era la fusión con Gaia-Encélado, que ocurrió cuando otra galaxia de masa similar chocó contra la Vía Láctea joven.

La fusión, bautizada Low-energy Kraken-Heracles (LKH), ocurrió hace unos 12.300 millones de años, en una etapa muy temprana de la historia del universo. Fue 1.800 millones de años anterior a la fusión con Gaia-Encélado, que según el estudio tuvo lugar hace 10.500 millones de años, y se cuenta entre las fusiones más antiguas identificadas hasta ahora en la historia de la galaxia.

Un equipo internacional de astrónomos, con participación de instituciones europeas y liderado por Davide Massari, Chiara Zerbinati, Cristiano Fanelli y Amina Helmi, analizó 39 cúmulos globulares de la Vía Láctea con datos del telescopio espacial Hubble, un proyecto de cooperación internacional entre la NASA y la ESA (Agencia Espacial Europea).

LKH: la galaxia enana que absorbió la Vía Láctea

La galaxia Low-energy Kraken-Heracles tenía una masa equivalente a unos 500 millones de soles, similar a la de Gaia-Encélado (o también «salchicha de Gaia»). Sin embargo, la mayor parte de su material terminó concentrado cerca del centro de la Vía Láctea, en un radio de unos 20.000 años luz.

Ese dato explica por qué buena parte de las estrellas más antiguas y con menor proporción de elementos pesados de la Vía Láctea se agrupan hoy en la región interior. Según los autores, esa concentración es la huella más clara que dejó la fusión.

Esa diferencia de proporción respalda la idea de que la galaxia enana absorbida dejó una marca mayor en la composición química de la región interior de la Vía Láctea  que cualquier otro episodio de fusión posterior identificado hasta ahora.

¿Cómo revelaron los cúmulos globulares la fusión con la galaxia enana que absorbió la Vía Láctea?

Los investigadores usaron imágenes del Hubble en dos bandas de luz distintas para medir con precisión la edad y la composición química de 39 cúmulos globulares, agrupaciones densas de estrellas que se cuentan entre los objetos más antiguos de la Vía Láctea.

Ese análisis permitió ordenar los cúmulos según su edad y su metalicidad, lo que reveló tres secuencias distintas de formación. La primera corresponde al progenitor principal de la Vía Láctea, la segunda a la fusión con Low-energy Kraken-Heracles y la tercera a la fusión posterior con Gaia-Encélado.

Mediante modelos estadísticos bayesianos, el equipo logró determinar las edades relativas de los cúmulos globulares con un margen de error de apenas unos cientos de millones de años, una precisión inusual para sucesos tan antiguos.

¿Por qué la fusión con Low-energy Kraken-Heracles cambia todo lo que se sabía de la Vía Láctea?

Davide Massari, autor de correspondencia del estudio e investigador del Observatorio de Astrofísica y Ciencia del Espacio de Bolonia (INAF), destacó la relevancia del hallazgo para entender los orígenes de la galaxia, según recogió Sci News.

«Nuestro hogar es la Vía Láctea, pero no sabemos cómo se construyó nuestra casa. En este trabajo descubrimos de dónde vino el primer lote importante de ladrillos», explicó el investigador.

El hallazgo eleva a al menos tres el número de fusiones importantes que la Vía Láctea atravesó durante su formación temprana. Según los autores del estudio, la proporción de masa de la fusión con Low-energy Kraken-Heracles fue incluso mayor que la de la fusión posterior con Gaia-Encélado.