Europa desafía las leyes produciendo gas natural sin necesidad de extraer combustibles fósiles en una planta situada en Extremadura
Una planta en Extremadura ya usa hidrógeno verde para proveer a la red energética
La industria presenta desarrollos tecnológicos en marcha en el ámbito del hidrógeno verde durante el ‘Enagás H₂ Technical Day’
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Europa lleva tiempo buscando cómo reducir su dependencia del gas sin tener que desmontar todo su sistema energético, si bien una cosa es apostar por renovables y otra muy distinta es sustituir de golpe infraestructuras que llevan décadas funcionando. Ese es el gran dilema aunque mientras ese debate sigue encima de la mesa, en España ya hay un caso real que empieza a marcar un camino distinto.
Se encuentra en Extremadura, en la localidad de Miajadas, y lo que se está haciendo allí va bastante más allá de una simple prueba técnica ya que se ha logrado producir gas gas sin necesidad de extraerlo del subsuelo. No se trata de una simulación o de un un ensayo puntual, sino que es un sistema que funciona, que genera combustible y que además se ha conectado a la red existente. Y ese matiz es clave para entender por qué está llamando tanto la atención.
Europa desafía las leyes produciendo gas natural sin necesidad de extraer combustibles fósiles
El proyecto lo desarrolla la empresa alemana Turn2X y ha elegido Miajadas por varios motivos bastante concretos. Por un lado, la disponibilidad de energía renovable en la zona. Por otro, la cercanía de instalaciones industriales que permiten cerrar el círculo del proceso, ya que no se trata sólo de generar energía, sino de reutilizar lo que ya existe. En este caso, el dióxido de carbono que se utiliza procede de una planta de bioetanol cercana. Es decir, no se extrae de ningún yacimiento ni se genera expresamente para esto.
El proceso de electricidad a gas sin pasar por combustibles fósiles
El funcionamiento que se lleva a cabo en esta planta tiene varias fases. La primera de todas es la que consiste en producir hidrógeno verde. Para eso se utiliza electricidad renovable que alimenta un proceso de electrólisis. A partir de ahí se obtiene hidrógeno sin emisiones asociadas.
Después entra en juego el CO₂, que se mezcla con ese hidrógeno. Y aquí llega la parte clave: la reacción de Sabatier, que transforma ambos elementos en metano sintético. Dicho de otra forma, lo que sale al final es un gas que, en la práctica, se comporta igual que el gas natural de siempre. Y eso es justo lo que cambia el planteamiento, ya que no estamos ante un combustible que necesite sistemas nuevos o adaptaciones complicadas.
Lo importante no es sólo producirlo, sino poder usarlo ya
El gran salto de este proyecto no está únicamente en fabricar ese gas, sino en haber demostrado que se puede usar directamente. De hecho, ya se ha inyectado en la red de Gas Extremadura, es decir, no en una instalación aislada ni en un circuito cerrado, sino en la red real que abastece a usuarios.
Esto, que puede parecer un detalle técnico, en realidad es lo que hace que Europa esté mirando hacia este tipo de soluciones. Porque permite avanzar sin tener que rehacer toda la infraestructura energética desde cero. Y eso, en términos económicos y de tiempo, marca una diferencia enorme.
Por qué Bruselas está pendiente de este modelo
La Comisión Europea ha incluido este proyecto dentro de la tercera subasta del Banco Europeo del Hidrógeno, algo que no es casual si se tiene en cuenta el problema al que se enfrenta Europa y que es bastante evidente, dado que hay sectores que no pueden electrificarse fácilmente. La industria pesada, por ejemplo, necesita calor constante y grandes volúmenes de energía que no siempre se pueden cubrir con baterías.
Ahí es donde este tipo de gas empieza a tener sentido. No como solución definitiva, sino como alternativa intermedia dado que permite reducir emisiones sin frenar la actividad industrial. Y eso, ahora mismo, es una prioridad clara.
Datos del proyecto y lo que se espera a medio plazo
La planta trabaja con una capacidad de electrólisis cercana a los 9 megavatios y tiene previsto producir unas 6.390 toneladas de hidrógeno renovable a lo largo de sus primeros diez años. Además, contará con apoyo económico europeo a través de una prima de 0,62 euros por kilogramo de hidrógeno certificado durante ese mismo periodo.
Mientras tanto, la empresa ya está estudiando ampliar la instalación. Incluso se plantea levantar una segunda planta en la misma zona, algo que indica que el proyecto no se queda en una experiencia puntual.
Extremadura empieza a ganar peso en el mapa energético
La elección de esta región tampoco es casual con Extremadura que tiene uno de los mayores potenciales solares de España, lo que facilita la producción de energía renovable a gran escala. Además, está incluida en los planes del futuro corredor europeo de hidrógeno, una infraestructura que permitirá transportar este tipo de energía entre países.
Eso está cambiando poco a poco el papel de la comunidad dentro del sector energético. De ser un territorio periférico a convertirse en un punto estratégico para nuevos desarrollos industriales. Y eso, a su vez, está atrayendo inversión y proyectos relacionados.
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