Dicen que es la mayor obra de la historia de la humanidad: Israel ha creado un río de 130 kms en pleno desierto
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Desde hace años circula la afirmación de que en Oriente Medio se llevó a cabo la mayor obra de la historia, una de las maravillas de la ingeniería capaz de modificar el mapa hídrico de un territorio marcado por la escasez. Las imágenes de extensas franjas de agua atravesando zonas áridas reforzaron la idea de que se había creado un río allí donde antes no lo había.
Sin embargo, detrás de esa percepción existe una planificación técnica iniciada a mediados del siglo XX, con múltiples fases, decisiones estratégicas y ajustes posteriores. Comprender qué infraestructura sostiene esa narrativa resulta clave para entender por qué se habla de la mayor obra de la historia y cómo se construyó ese concepto con el paso del tiempo.
¿Cuál es considerada la mayor obra de la historia?
En el centro de ese relato aparece el Acueducto Nacional de Israel, una infraestructura clave dentro del entramado hídrico del país, frecuentemente descrita como un río creado en pleno desierto. Se trata de una estructura de unos 130 kilómetros en su eje principal.
Lejos de tratarse de un cauce natural excavado en el desierto, se trata de una infraestructura de agua diseñada para transportar grandes volúmenes desde el norte hacia regiones con déficit hídrico.
El sistema combina canales abiertos, túneles, tuberías presurizadas, embalses y estaciones de bombeo, adaptándose a la geografía y a las características del suelo.
Uno de los tramos más reconocibles es el Canal del Valle de Beit Netofa, de unos 17 kilómetros, cuya base ovalada responde a condiciones geológicas específicas. Vista desde el aire, esta sección genera la impresión visual de un río continuo atravesando zonas agrícolas y áridas.
Esa imagen ha alimentado la narrativa de un río artificial, aunque los especialistas subrayan que se trata de una red técnica diseñada para el control y la redistribución del agua.
Así nació el Acueducto Nacional de Israel, la mayor obra de la historia en clave hídrica
La concepción del proyecto se remonta a comienzos de la década de 1950. Las obras comenzaron en 1953 y finalizaron en 1964, en un contexto marcado por la preocupación por la seguridad hídrica.
En aquel momento, fue el mayor proyecto de ingeniería civil realizado en el país, con un coste estimado de 420 millones de liras israelíes según registros oficiales. El objetivo era responder a tres desafíos estructurales:
- La irregularidad de las precipitaciones.
- La presión creciente sobre ríos y acuíferos.
- El aumento de la población y de la actividad agrícola.
En sus primeros años, la mayor parte del agua transportada se destinó al riego. Con el paso del tiempo, el consumo urbano fue ganando peso, reflejando cambios demográficos y económicos. Aun así, la infraestructura permitió sostener proyectos agrícolas en zonas con escasas lluvias, siempre ligados a técnicas de uso eficiente del agua, como el riego por goteo.
Etapas del acueducto: ¿Cómo hizo Israel para desalinizar la costa del Mediterráneo?
Con el inicio del siglo XXI, el sistema asociado a esta obra experimentó un cambio relevante. A partir de los años 2000, Israel amplió de forma significativa sus plantas de desalinización a lo largo de la costa mediterránea, basadas en tecnología de ósmosis inversa.
Actualmente, cinco grandes instalaciones producen agua potable a escala industrial. En algunos años, más del 60% del agua consumida en el país ha tenido su origen en el Mediterráneo. El proceso incluye pretratamiento, filtración, control de presión y una fase final de remineralización para cumplir los estándares de potabilidad antes de integrarse en la red existente.
Este giro redujo la dependencia de fuentes naturales durante periodos prolongados de sequía y transformó la matriz de abastecimiento hídrico.
¿Cómo funciona hoy el Acueducto Nacional de Israel?
En los últimos años, la infraestructura ha demostrado una flexibilidad impensable en sus etapas iniciales. En 2025, Israel comenzó a bombear agua desalinizada hacia el Mar de Galilea, la principal reserva natural de agua dulce del país, con el objetivo de recuperar sus niveles tras episodios de sequía.
Este movimiento refleja que la desalinización ha dejado de ser un complemento y se ha convertido en un elemento central de la gestión hídrica.
Así, la idea de un río creado en el desierto actúa como una síntesis visual de algo más amplio: no la creación de un curso natural, sino el desarrollo de una red nacional capaz de mover y gestionar agua a gran escala.
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