Descubren en el Ártico canadiense un fósil de rinoceronte que vivió 1.000 km por encima del Círculo Polar
Un equipo internacional de investigadores ha identificado en el Ártico canadiense los restos de una nueva especie de rinoceronte prehistórico. El fósil fue hallado en el cráter Haughton, situado en la isla Devon, en el territorio de Nunavut, dentro del Ártico canadiense.
En este enclave, los científicos del Museo Canadiense de la Naturaleza identificaron los restos de un rinoceronte que vivió hace aproximadamente 23 millones de años, durante el Mioceno temprano. Los resultados del estudio han sido publicados en la revista Nature Ecology and Evolution.
Descubren en el Ártico canadiense un rinoceronte prehistórico que vivió 1.000 kilómetros por encima del Círculo Polar
La especie ha sido bautizada como Epiatheracerium itjilik y constituye el registro más septentrional de un rinoceronte documentado hasta la fecha, al haber habitado regiones situadas más de 1.000 kilómetros por encima del Círculo Polar Ártico.
Aunque hoy el cráter Haughton es un paisaje dominado por el permafrost y las temperaturas extremas, en el Mioceno temprano presentaba un ecosistema radicalmente distinto.
Las evidencias geológicas indican que la región estaba cubierta por bosques templados y contaba con un lago que favoreció la preservación excepcional de restos fósiles.
El nombre de la especie, «itjilik», que significa «helado” o «escarcha» en lengua inuktitut, rinde homenaje a la cultura inuit y al entorno ártico donde fue descubierto el ejemplar, según informa ScienceDaily.
Así era el fósil de rinoceronte ártico: sin cuerno y con una conservación excepcional
A diferencia de las cinco especies actuales que habitan en África y Asia, el Epiatheracerium itjilik presentaba características singulares. Se trataba de un animal de constitución ligera y tamaño moderado, comparable al rinoceronte indio moderno, pero sin cuerno.
La calidad del hallazgo ha sorprendido a la comunidad científica. Cerca del 75% del esqueleto se ha recuperado en un estado notable, conservando su estructura tridimensional con una mineralización parcial.
Los primeros restos fueron descubiertos en 1986 por la paleontóloga Mary Dawson, cuyas investigaciones resultaron fundamentales para su identificación definitiva décadas después.
El rinoceronte prehistórico del Ártico reescribe las rutas migratorias de los grandes mamíferos
El descubrimiento tiene importantes implicaciones en la biogeografía. Los análisis sugieren que los rinocerontes pudieron migrar entre América del Norte y Europa a través de Groenlandia, utilizando el antiguo puente terrestre del Atlántico Norte.
«Siempre es emocionante e instructivo describir una nueva especie. Pero la identificación de Epiaceratherium itjilik aporta aún más, ya que nuestras reconstrucciones de la evolución de los rinocerontes demuestran que el Atlántico Norte desempeñó un papel mucho más importante en su evolución de lo que se creía», afirma la doctora Danielle Fraser, autora principal del estudio y jefa de paleobiología del Museo Canadiense de la Naturaleza (CMN).
Esta hipótesis amplía el periodo en el que estas rutas permanecieron activas, posiblemente hasta el Mioceno temprano, y modifica la comprensión de la evolución de estos animales.
Además, estudios basados en proteínas antiguas extraídas del esmalte dental han permitido rastrear con mayor precisión la historia evolutiva de los rinocerontes, aportando datos sin precedentes sobre su dispersión y adaptación a distintos entornos.
Por otro lado, hay que destacar que la financiación de la investigación fue parte del Consejo de Investigación en Ciencias Naturales e Ingeniería de Canadá y de la Fundación W. Garfield Weston.
El hallazgo del rinoceronte ártico confirma que el Ártico fue en el pasado un territorio fértil, y refuerza su relevancia para comprender los efectos de los cambios climáticos a lo largo de la historia del planeta.