Universo

Científicos encuentran ADN alienígena en un asteroide a 300 millones de kilómetros de distancia: tiene la clave del origen de la vida

ADN en un asteroide
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Según un estudio publicado recientemente en Nature Astronomy, Ryugu, un asteroide de tipo C formado hace unos 4.600 millones de años, ha reforzado una de las teorías más interesantes de la astrobiología: que buena parte de los ingredientes básicos de la Tierra viajaban por el Sistema Solar desde sus inicios. Tal y como confirma la misión japonesa Hayabusa2, las muestras recogidas contienen las cinco nucleobases canónicas del ADN y el ARN: adenina, citosina, guanina, timina y uracilo. Se trata de una de las investigaciones más importantes realizadas en los últimos años, ya que, hasta ahora, los científicos ya habían detectado en Ryugu varios compuestos, pero nunca el conjunto en su totalidad.

En este contexto, merece la pena hablar de Bennu, en el que se identificaron por primera vez  las cinco nucleobases en un asteroide carbonáceo devuelto a la Tierra, reforzando así la idea de que Ryugu no es una rareza aislada. Como parte de un estudio de la NASA, la nave espacial Orígenes, Interpretación Espectral, Identificación de Recursos y Seguridad – Explorador de Regolito (OSIRIS-REx, por sus siglas en inglés) trajo varias muestras intactas a la Tierra que presentaban azúcares esenciales para la biología, una sustancia similar a la goma que nunca se había visto anteriormente en astromateriales.

ADN alienígena en el asteroide Ryugu

Lo interesante es que los investigadores detectaron una relación entre la proporción de purinas y pirimidinas y la presencia de amoníaco, hasta el punto de proponer un nuevo indicador químico sobre cómo evolucionan estas nucleobases en entornos sin vida. Esto convierte a Ryugu en una especie de archivo químico que ayuda a entender cómo pudo iniciarse la química prebiótica mucho antes de que existiera la biología.

Eso sí, encontrar las cinco bases del ADN y el ARN en un asteroide no significa que la vida se originara en el espacio ni resuelve por completo el misterio de su aparición en la Tierra. Lo que sí indica es que moléculas clave para este proceso pueden formarse de manera natural en cuerpos extraterrestres muy antiguos.

«No es ninguna sorpresa. Se han visto ya antes, se habían visto en meteoritos. Lo que han hecho es confirmarnos lo que sabíamos que estaba», explica a Newtral.es César Menor Salván, astrobiólogo y profesor de Bioquímica en la Universidad de Alcalá de Henares (UAH).

Las nucleobases son los componentes fundamentales de los ácidos nucleicos (ADN y ARN) que almacenan y transmiten la información genética. Sin embargo, Menor Salván recomienda actuar con cautela: «Lo que han visto en el asteroide son los componentes de los componentes. No son las letras completas. Sabemos que esos componentes superbásicos son universales, que se pueden formar con mucha facilidad, pero el resto de los ingredientes para formar el ensamblaje de las letras, eso no lo tenemos tan claro».

Y añade: «El trabajo es muy bueno a nivel analítico, pero no profundiza en posibles rutas y mecanismos, lo cual es su principal debilidad. Es posible que muchos compuestos no sean nativos, es decir, que se formen como resultado del proceso de extracción. Pero, en cualquier caso, el posible papel de la urea como precursor es la novedad más relevante del trabajo».

Asteroide Ryugu

El equipo, liderado por Toshiki Koga, del JAMSTEC (Instituto de Ciencia y Tecnología Marina y Terrestre de Japón), analizó unos 20 miligramos de material procedente de Ryugu mediante técnicas de extracción con agua y ácido clorhídrico para liberar compuestos orgánicos. El resultado fue claro: las cinco nucleobases canónicas (adenina, citosina, guanina, timina y uracilo) estaban presentes en las muestras.

Estas moléculas son esenciales: forman parte del ADN, que almacena la información genética, y del ARN, que participa en su traducción. Además, los investigadores detectaron una relación entre la proporción de purinas y pirimidinas y la abundancia de amoníaco. Este descubrimiento no es un caso aislado. En enero de 2025, otro equipo (en colaboración con la NASA) identificó también las cinco nucleobases en muestras del asteroide Bennu, recogidas por la misión OSIRIS-REx.

Este hallazgo aporta nuevas pistas para dos grandes teorías científicas. Por un lado, la «hipótesis del mundo ARN» plantea que el ARN fue la primera molécula capaz de autorreplicarse. La presencia de uracilo, junto con otras nucleobases, respalda la idea de que los ingredientes necesarios para este proceso pudieron haber llegado a la Tierra desde el espacio. Y, por otro lado, la «panspermia molecular» defiende que  los componentes básicos de la vida se distribuyen por el universo mediante asteroides y cometas.

El hallazgo de los cinco nucleobases en el asteroide Ryugu marca un antes y un después en nuestra comprensión del universo. Tal y como señaló el investigador Masahiko Sato en el comunicado de la Universidad de Ciencias de Tokio: «Esto significa que estas partículas preservan un registro del campo magnético del sistema solar primitivo, posiblemente entre 3 y 7 millones de años después de su formación».

Lo último en Ciencia

Últimas noticias