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La ciencia lo celebra: descubren 45 planetas donde podría haber vida y 2 de ellos podrán ser estudiados

Los planetas
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

La comunidad científica calcula que existen 6.000 exoplanetas, entendiendo como tal aquellos planetas situados fuera de nuestro Sistema Solar que orbitan alrededor de una estrella. Ahora, Abigail Bohl, de la Universidad Cornell, Lisa Kaltenegger, directora del Instituto Carl Sagan en dicha universidad, y Gillis Lowry, de la Universidad Cornell, de la Universidad Estatal de San Francisco, ambas en Estados Unidos, han seleccionado 45 planetas que podrían albergar vida. La zona habitable alrededor de una estrella es la región orbital en la que un planeta podría mantener agua líquida en su superficie, recibiendo suficiente calor de la estrella para evitar que se congele, pero sin que sea tan intenso como para que el agua solo exista en forma de vapor. La presencia de agua líquida es un factor fundamental para la vida, y su existencia en un planeta aumenta considerablemente las probabilidades de que éste sea habitable.

La lista completa de los 45 exoplanetas seleccionados en el estudio es la siguiente: GJ 1002 b, GJ 1002 c, GJ 1061 c, GJ 1061 d, GJ 251 c, GJ 273 b, GJ 3323 b, GJ 667 C c, GJ 667 C e, GJ 667 C f, GJ 682 b, K2-239 d, K2-288 B b, K2-3 d, K2-72 e, Kepler-1229 b, Kepler-1410 b, Kepler-1544 b, Kepler-1606 b, Kepler-1649 c, Kepler-1652 b, Kepler-186 f, Kepler-296 e, Kepler-296 f, Kepler-441 b, Kepler-442 b, Kepler-452 b, Kepler-62 e, Kepler-62 f, L 98-59 f, LHS 1140 b, LP 890-9 c, Proxima Centauri b, Ross 508 b, TOI-1266 d, TOI-700 d, TOI-700 e, TOI-715 b, TRAPPIST-1 d, TRAPPIST-1 e, TRAPPIST-1 f, TRAPPIST-1 g, Teegarden c, Wolf 1061 c, Wolf 1069 b.

Los planetas que podrían albergar vida

A partir de los 45 planetas candidatos, los investigadores seleccionaron 24 que cumplen condiciones más estrictas, sobre todo en relación con la cantidad de energía que reciben de su estrella. Esto resulta crucial, porque no basta con encontrarse a la distancia adecuada: si un planeta recibe demasiada radiación, podría perder su atmósfera o volverse inhóspito, incluso estando dentro de la zona habitable.

A continuación, identificaron dos planetas cuya radiación estelar se asemeja más a la que recibe la Tierra del Sol: TRAPPIST-1 e y TOI-715 b. Ambos se encuentran lo suficientemente cerca como para que los telescopios actuales puedan analizar aspectos clave de su atmósfera, como la presencia de agua o incluso posibles indicios de procesos biológicos.

Los planetas identificados tienen un tamaño similar al de la Tierra y la mayoría orbitan estrellas enanas rojas, que son más frías y pequeñas que nuestro Sol, pero extremadamente longevas. Este factor resulta crucial, ya que «la estabilidad temporal es fundamental para la evolución» de organismos complejos en cualquier ecosistema planetario.

Los datos revelaron que al menos 10 de estos planetas presentan densidades compatibles con una composición rocosa sólida. La posible presencia de oxígeno, nitrógeno y vapor de agua en sus firmas espectrales fue determinante para incluirlos en la lista final. Los investigadores emplearon un modelo que evalúa la capacidad de la atmósfera para retener calor sin desencadenar un efecto invernadero descontrolado, como sucede en Venus.

La estrategia actual se basa en la bioespectroscopía, una técnica capaz de detectar «tecnofirmas» o rastros de contaminación industrial en atmósferas lejanas. Si existiera una civilización avanzada en alguno de estos 45 mundos, sus actividades podrían dejar huellas químicas detectables desde la Tierra. «La luz es nuestra herramienta de exploración más poderosa», señalaron los autores.

Este enfoque cambia por completo el panorama. Hasta ahora, los estudios de exoplanetas se basaban en inferencias indirectas: conocíamos su tamaño, su órbita o su temperatura aproximada, pero poco más. Ahora, la ciencia se adentra en una etapa distinta, en la que lo relevante deja de ser la cantidad y pasa a ser la priorización.

TRAPPIST-1 e

Científicos de la NASA están observando el exoplaneta TRAPPIST-1 e con el telescopio espacial James Webb de la NASA. «Los instrumentos de Webb en el infrarrojo nos están dando más detalles de los que hayamos podido tener acceso antes, y las cuatro observaciones iniciales que hemos podido hacer del planeta e nos muestran con qué tipo de datos tendremos que trabajar cuando llegue el resto de la información», dijo Néstor Espinoza, del Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial (STScI, por sus siglas en inglés) en Baltimore, Maryland.

La detección de posibles indicios atmosféricos en TRAPPIST-1 e supone un avance relevante, ya que una atmósfera adecuada favorecería la existencia de agua líquida, elemento clave para la vida. Los primeros datos del equipo sugieren que este planeta, ubicado dentro de la zona habitable de su estrella, presenta condiciones teóricas que podrían permitir la presencia de agua en estado líquido.

«TRAPPIST-1 es una estrella muy diferente de nuestro Sol, por lo que el sistema planetario a su alrededor también es muy diferente, lo que desafía nuestras suposiciones observacionales y teóricas. Apenas un poco de efecto invernadero tiene un gran impacto», dijo Nikole Lewis, quien es integrante del equipo y profesora asociada de Astronomía en la Universidad de Cornell.

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