Avances tecnológicos

China se ha vuelto a pasar el juego: convierten la lluvia en aire acondicionado creando una niebla artificial que enfría los edificios hasta 8ºC

niebla artificial
Recreación del sistema de lluvia artificial de Yuncheng. Foto: ilustración propia.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

China atraviesa una nueva ola de calor que ha disparado el consumo eléctrico y la búsqueda de alternativas para refrescar las ciudades. En el medio de este caluroso panorama, en la provincia de Shanxi, al norte del país, los vecinos de varios bloques de viviendas han visto caer desde los tejados una fina niebla artificial que cubre las calles cercanas.

Las imágenes, grabadas por residentes de la ciudad de Yuncheng, se han hecho virales en redes sociales por lo insólito de la escena: rascacielos enteros envueltos en una nube blanca que recuerda a un día de niebla espesa. El fenómeno no tiene nada de sobrenatural, sino que responde a una instalación pensada para combatir el calor desde las alturas.

Así funciona la niebla artificial que enfría los tejados de China

El sistema instalado en los edificios de Yuncheng consiste en boquillas de alta presión colocadas en los tejados que lanzan al aire gotas de agua extremadamente finas. Al ser tan pequeñas, se evaporan casi al instante, incluso en días secos y calurosos, y ese proceso de evaporación absorbe el calor del ambiente.

El resultado es una capa de niebla artificial que desciende sobre el edificio y las calles próximas sin mojar a los peatones ni el asfalto. Según los datos recogidos por medios locales, el mecanismo logra reducir la temperatura de la superficie entre cinco y ocho grados en cuestión de minutos.

Cabe remarcar aquí que el sistema no funciona de forma continua. Se activa de manera automática cuando el termómetro supera los 35 ºC y, según los vecinos, entra en marcha aproximadamente una vez por semana, en los picos de calor más intensos del verano.

De las calles a los rascacielos: la evolución de la nebulización

Algo a recalcar en este sentido es que la técnica de la nebulización no es nueva. Desde hace años, ayuntamientos de medio mundo instalan pequeños difusores de agua en terrazas, parques o paradas de autobús para aliviar el calor en las horas más duras del día.

Lo que cambia en Yuncheng es la escala a la que China lo ha llevado. En lugar de refrescar un punto concreto de la calle, el sistema cubre edificios enteros y convierte cada bloque de viviendas en una fuente de aire fresco para todo el vecindario. Así, traslada la nebulización de a pie de calle hasta las azoteas de los rascacielos.

Esta ampliación permite enfriar zonas residenciales completas sin instalar aparatos de aire acondicionado en cada vivienda, algo útil en bloques donde no todos los hogares cuentan con ese tipo de climatización.

Se generó la polémica: el debate sobre el gasto de agua

La polémica no tardó en llegar. Varios expertos citados por medios asiáticos han mostrado su preocupación por el consumo de agua que exige este tipo de instalaciones, sobre todo en zonas del norte de China donde el recurso escasea durante el verano.

Los defensores del sistema responden que el gasto real es bajo porque las gotas se evaporan casi de inmediato y apenas dejan restos de agua en el suelo.

Además, remarcan que el consumo eléctrico es muy inferior al de un aire acondicionado convencional, ya que solo requiere bombas y boquillas para funcionar.

Por ahora, las autoridades locales no han publicado cifras oficiales sobre el volumen de agua que consume cada activación del sistema.

Un fenómeno que ya es viral en las redes

Los vídeos grabados desde la calle, en los que los rascacielos de Yuncheng se pierden entre la niebla, se han compartido miles de veces en redes como ‘X.

La agencia estatal china Xinhua difundió las imágenes describiéndolas como un nuevo modo de «lluvia artificial» que convierte los tejados en aire acondicionado al aire libre.

Mientras las temperaturas sigan al alza en el norte de China, es probable que más comunidades vecinales instalen sus propias boquillas en los tejados. Podría afirmarse así que este es un capítulo más en la lista de inventos con los que el país busca ganarle la partida al calor.

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