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Alerta urgente por una tormenta solar nunca vista: ya ha comenzado y los expertos no han visto nada igual desde 2003

Se está intensificando la tormenta geomagnética que comenzó este lunes, 19 de enero, cuando todo apuntaba a que iba a apaciguar. Los datos que aporta el Centro de Predicción del Clima Espacial de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica confirman que este fenómeno se encuentra en nivel G4, fase anterior a la máxima posible.

Esto dicen los científicos

Según los expertos, esta tormenta podría interferir con la infraestructura tecnológica y las comunicaciones, aunque hasta ahora no se han reportado daños significativos. Mauro Messerotti, especialista en Meteorología Espacial de la Universidad de Trieste, explicó que este episodio fue provocado por una rápida eyección de masa coronal vinculada a una llamarada de clase X1.9, la más potente registrada el 18 de enero.

Las eyecciones de masa coronal (CME) consisten en grandes expulsiones de plasma desde la superficie solar. La CME que impactó nuestro planeta lo hizo a velocidades de entre 1.000 y 1.400 kilómetros por segundo, aproximadamente el triple de la velocidad media, llegando a la Tierra en apenas 25 horas. La llegada de esta nube de partículas cargadas provocó la aparición de auroras visibles en gran parte de Europa, incluida Italia, favorecidas por la escasa interferencia lumínica durante la noche del 19 al 20 de enero.

Por qué se produjo esta tormenta solar

Paralelamente, se produjo una tormenta de radiación solar que aún continúa activa. Este fenómeno se origina cuando una llamarada solar expulsa enormes cantidades de protones y partículas energéticas a velocidades extremas, capaces de recorrer la distancia Sol-Tierra en menos de media hora. La intensidad de esta tormenta alcanzó el nivel S4 en la escala que va de S1 a S5, considerado un evento de gran fuerza, algo que la NOAA no registraba desde octubre de 2003.

Aunque estas tormentas no representan un riesgo directo para las personas en la superficie terrestre gracias a la protección del campo magnético y la atmósfera, sí constituyen un desafío para los astronautas, especialmente durante las actividades extravehiculares fuera de la Estación Espacial Internacional. Además, pueden afectar satélites, naves espaciales y vuelos a gran altitud, sobre todo en zonas cercanas a los polos, donde las comunicaciones por radio de alta frecuencia pueden interrumpirse durante días.

El impacto de esta tormenta

El impacto de la tormenta geomagnética ha sido comparado con la histórica «tormenta de Halloween» de 2003, que provocó apagones eléctricos en Suecia y daños en infraestructuras críticas en Sudáfrica. Esta vez, aunque la actividad solar ha sido intensa, los sistemas de prevención y la monitorización internacional han permitido evitar daños graves, aunque los especialistas mantienen la vigilancia, dado que fenómenos de esta magnitud pueden afectar a la red eléctrica, a los satélites de telecomunicaciones y a los sistemas de navegación si persisten las condiciones de alta radiación.