Alerta de la ESA por la tormenta solar que llega en horas: así es cómo va a afectarnos
La llegada de una tormenta solar a la Tierra en las próximas horas afectará a redes electromagnéticas, satélites y dispositivos GPS
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La Agencia Espacial Europea (ESA) ha alertado este miércoles de que una tormenta solar se aproxima a la Tierra y que podría afectar al funcionamiento de redes eléctricas, satélites y dispositivos GPS durante las próximas horas. La Agencia está monitoreando la meteorología espacial prevista para los próximos días y permanece atenta a la evolución de este fenómeno.
«Nuestro planeta fue golpeado anoche por dos eyecciones de masa coronal consecutivas que provocaron una grave perturbación geomagnética. Esperamos que llegue una tercera hoy o mañana. El impacto de la tercera EMC depende en gran medida de si se fusiona con las dos primeras o no», ha informado Juha-Pekka Luntama, jefe de la Oficina de Clima Espacial de la ESA.
La ESA espera que las condiciones geomagnéticas adversas provocadas por la tormenta solar persistan entre 24 y 48 horas. Una gran llamarada solar fue detectada el pasado martes, 11 de noviembre, con un pico alrededor de las 11:04 horas (hora española). Una eyección de masa coronal (EMC), con una velocidad inicial estimada de unos 1.500 Kilómetros por segundo, fue detectada una hora después.
La Agencia europea espera que la tormenta solar llegue a la Tierra este miércoles a última hora de la noche o a primera hora de la madrugada del jueves. Sin embargo, estas estimaciones aún pueden cambiar. La ESA estima que el impacto de la tormenta geomagnética resultante será grave y podría afectar a satélites, redes eléctricas y sistemas de navegación.
La ESA también ha asegurado que el evento no supone un riesgo biológico directo para las personas. El potente evento espacial está siendo monitoreado desde Europa y se está recopilando información detallada de todos sus centros de servicio de expertos.
Las llamaradas solares como esta suelen afectar a las comunicaciones por radio y a los dispositivos GPS, especialmente en las regiones de la Tierra que miran hacia el Sol cuando se produce el evento. Las zonas más afectadas serán Europa, África y Asia, según informa la Agencia Espacial Europea.
La ESA estima que la tormenta geomagnética continuará a un nivel severo y que puede afectar a redes electromagnéticas y satélites. «Tenemos observaciones de más EMC que erupcionan del Sol, por lo que se prevé que la actividad severa del clima espacial continúe durante la segunda mitad de esta semana», ha señalado Luntama. La Agencia ha aclarado que estos efectos son preocupantes para los aparatos tecnológicos, pero no representan un riesgo biológico para los seres vivos gracias a la atmósfera y a la magnetosfera que protegen nuestro planeta.
Una tormenta solar puede liberar tanta energía como mil millones de bombas atómicas al explotar. La explosión provoca una secuencia de ondas electromagnéticas que viajan desde el Sol a la velocidad de la luz hasta llegar a la Tierra. Los efectos de esas ondas pueden interrumpir transmisiones de radio de onda corta y causar errores en los sistemas de navegación por satélite.
Una hora después de las primeras ondas, llegan a la Tierra partículas energéticas solares de alta velocidad, entre las que se encuentran protones, electrones y partículas alfa. Esta radiación puede afectar a los astronautas en el espacio, dañar naves espaciales y producir una cascada de partículas secundarias en nuestra atmósfera que podrían causar errores en los componentes electrónicos si llegan al suelo.
Una llamarada suele ir acompañada de una gran erupción de gas ionizado de la atmósfera exterior del Sol, conocida como eyección de masa coronal (EMC). Una EMC crea ráfagas y ondas de choque en el viento solar, que, si se dirigen hacia la Tierra, pueden tardar entre 18 horas y unos pocos días en llegar al planeta.
Cuando una EMC llega a la Tierra, tensa su campo magnético, causando una tormenta geomagnética. Esto hace que las agujas de las brújulas se desvíen y puede provocar descargas eléctricas dañinas en estructuras metálicas largas, como líneas eléctricas y oleoductos. Durante las tormentas geomagnéticas, las partículas del espacio encuentran caminos hacia la atmósfera superior, donde chocan con átomos y moléculas, creando auroras boreales.
Las corrientes inyectadas en la atmósfera no solo producen luz, sino que también pueden calentar la atmósfera superior de la Tierra, haciendo que se hinche y aumentando su resistencia sobre los satélites de baja altitud. Si un satélite no compensa utilizando sus propulsores, puede ser arrastrado fuera de órbita. Este efecto también tiene un lado positivo, ya que ayuda a arrastrar la basura espacial hacia la atmósfera, donde se quema.
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