Costa Brava

El pueblo de casas blancas y playas de aguas turquesas y calas de película que inspiró a Joan Manuel Serrat para su canción más famosa

Las aguas cristalinas convierten la zona en un lugar ideal para practicar deportes acuáticos

Pasear por sus rincones permite descubrir un paisaje mediterráneo

Sus antiguas casas de pescadores, perfectamente conservadas, forman un conjunto histórico

Hay lugares que consiguen mantener intacto su encanto pese al paso del tiempo y al creciente interés turístico. Hay un pueblo conocido de la Costa Brava que inspiró a Joan Manuel Serrat parar crear diversas canciones. Hoy, sigue siendo una maravilla, pero el turismo sigue en laza. Calella de Palafrugell conserva la esencia de los antiguos pueblos marineros, con casas blancas de poca altura, contraventanas de madera pintadas en verde o azul, callejuelas estrechas que desembocan en el mar y pequeñas playas de aguas transparentes. Pasear por sus rincones permite descubrir un paisaje mediterráneo que combina tradición, naturaleza y una atmósfera tranquila difícil de encontrar en otros destinos muy visitados del litoral catalán. Además de su indudable belleza, Calella de Palafrugell ofrece múltiples propuestas para disfrutar de unas vacaciones completas. Sus playas y calas invitan tanto al descanso como a la práctica de actividades acuáticas, mientras que sus senderos costeros permiten contemplar algunos de los paisajes más espectaculares de la Costa Brava. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) destaca la importancia de preservar el patrimonio cultural y paisajístico como elemento esencial para el desarrollo sostenible de los destinos turísticos, mientras que la Comisión Europea impulsa iniciativas que fomentan un turismo respetuoso con el entorno y las comunidades locales. Qué ver en Calella de Palafrugell: el pueblo de casas blancas que inspiró a Joan Manuel Serrat Sus antiguas casas de pescadores, perfectamente conservadas, forman un conjunto histórico que refleja el pasado marinero de la población. Frente al mar se sitúan Les Voltes, una característica galería porticada con grandes arcos que se ha convertido en uno de los espacios más representativos de la Costa Brava. Bajo sus soportales se concentran restaurantes y terrazas donde degustar pescado fresco y especialidades de la cocina mediterránea. Desde Port Bo parten pequeñas calles empedradas que conducen hasta la iglesia de San Pedro, construida a finales del siglo XIX. Su fachada blanca y el gran reloj del campanario destacan entre las viviendas tradicionales del casco urbano. También merece la pena descubrir algunas construcciones singulares, como Casa Rocamora, Casa Verdaguer o Casa Sagrera, ejemplos del crecimiento residencial que experimentó la localidad sin perder su identidad arquitectónica. Playas y calas para desconectar Uno de los principales atractivos de Calella de Palafrugell son sus playas de arena dorada y sus pequeñas calas escondidas entre acantilados y pinares. Port Pelegrí, Canadell y Golfet figuran entre las más conocidas, aunque cualquier paseo por la costa permite encontrar rincones tranquilos donde disfrutar del Mediterráneo. Las aguas cristalinas convierten la zona en un lugar ideal para practicar deportes acuáticos. Entre las formaciones rocosas habitan numerosas especies marinas que pueden observarse fácilmente con unas gafas de buceo y un tubo. Quienes deseen explorar el litoral desde otra perspectiva también pueden alquilar un kayak y acceder a pequeñas calas únicamente accesibles desde el mar. El encanto del Camí de Ronda en el pueblo que inspiró a Joan Manuel Serrat El histórico Camí de Ronda constituye una de las mejores formas de descubrir el paisaje de este tramo de la Costa Brava. El sendero conecta Calella de Palafrugell con Llafranc y Cap Roig mediante un recorrido que alterna bosques de pinos, acantilados, miradores naturales y pequeñas playas. El paseo resulta apto para la mayoría de los visitantes y ofrece numerosas oportunidades para detenerse a contemplar el mar o fotografiar algunos de los rincones más emblemáticos del litoral gerundense. Durante el recorrido también se aprecia la riqueza geológica y vegetal que caracteriza esta parte del Mediterráneo. Cultura y tradiciones junto al mar Cada verano, Calella de Palafrugell se convierte en un importante escenario cultural. La Cantada d'Havaneres de Port Bo reúne desde 1967 a miles de personas para disfrutar de uno de los géneros musicales más vinculados a la tradición marinera catalana. El ambiente que se crea frente al mar convierte este evento en una experiencia difícil de olvidar. A ello se suma el Festival de Cap Roig, celebrado en los jardines botánicos del mismo nombre. Este prestigioso ciclo de conciertos reúne cada año a artistas nacionales e internacionales en un entorno privilegiado con vistas al Mediterráneo. Qué hacer en los alrededores Muy cerca de Calella se encuentran otros lugares de gran interés, como el faro y la torre de Sant Sebastià, desde donde se obtiene una panorámica excepcional de la costa. También merece una visita el Museo del Corcho de Palafrugell, dedicado a una actividad industrial que marcó durante décadas la economía de la comarca. Los aficionados a la literatura pueden acercarse a la Fundación Josep Pla para conocer mejor la obra del escritor ampurdanés, mientras que los amantes de la naturaleza disfrutarán recorriendo el espacio natural protegido de Castell-Cap Roig y sus jardines botánicos, considerados entre los más bellos del litoral catalán.

Hay lugares que consiguen mantener intacto su encanto pese al paso del tiempo y al creciente interés turístico. Hay un pueblo conocido de la Costa Brava que inspiró a Joan Manuel Serrat parar crear diversas canciones. Hoy, sigue siendo una maravilla, pero el turismo sigue en alza. Calella de Palafrugell conserva la esencia de los antiguos pueblos marineros, con casas blancas de poca altura, contraventanas de madera pintadas en verde o azul, callejuelas estrechas que desembocan en el mar y pequeñas playas de aguas transparentes. Pasear por sus rincones permite descubrir un paisaje mediterráneo que combina tradición, naturaleza y una atmósfera tranquila difícil de encontrar en otros destinos muy visitados del litoral catalán.

Además de su indudable belleza, Calella de Palafrugell ofrece múltiples propuestas para disfrutar de unas vacaciones completas. Sus playas y calas invitan tanto al descanso como a la práctica de actividades acuáticas, mientras que sus senderos costeros permiten contemplar algunos de los paisajes más espectaculares de la Costa Brava. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) destaca la importancia de preservar el patrimonio cultural y paisajístico como elemento esencial para el desarrollo sostenible de los destinos turísticos, mientras que la Comisión Europea impulsa iniciativas que fomentan un turismo respetuoso con el entorno y las comunidades locales.

Qué ver en Calella de Palafrugell: el pueblo  que inspiró a Joan Manuel Serrat

Sus antiguas casas de pescadores, perfectamente conservadas, forman un conjunto histórico que refleja el pasado marinero de la población. Frente al mar se sitúan Les Voltes, una característica galería porticada con grandes arcos que se ha convertido en uno de los espacios más representativos de la Costa Brava. Bajo sus soportales se concentran restaurantes y terrazas donde degustar pescado fresco y especialidades de la cocina mediterránea.

Desde Port Bo parten pequeñas calles empedradas que conducen hasta la iglesia de San Pedro, construida a finales del siglo XIX. Su fachada blanca y el gran reloj del campanario destacan entre las viviendas tradicionales del casco urbano. También merece la pena descubrir algunas construcciones singulares, como Casa Rocamora, Casa Verdaguer o Casa Sagrera, ejemplos del crecimiento residencial que experimentó la localidad sin perder su identidad arquitectónica.

Playas y calas para desconectar

Uno de los principales atractivos de Calella de Palafrugell son sus playas de arena dorada y sus pequeñas calas escondidas entre acantilados y pinares. Port Pelegrí, Canadell y Golfet figuran entre las más conocidas, aunque cualquier paseo por la costa permite encontrar rincones tranquilos donde disfrutar del Mediterráneo.

Las aguas cristalinas convierten la zona en un lugar ideal para practicar deportes acuáticos. Entre las formaciones rocosas habitan numerosas especies marinas que pueden observarse fácilmente con unas gafas de buceo y un tubo. Quienes deseen explorar el litoral desde otra perspectiva también pueden alquilar un kayak y acceder a pequeñas calas únicamente accesibles desde el mar.

El encanto del Camí de Ronda en el pueblo que inspiró a Joan Manuel Serrat

El histórico Camí de Ronda constituye una de las mejores formas de descubrir el paisaje de este tramo de la Costa Brava. El sendero conecta Calella de Palafrugell con Llafranc y Cap Roig mediante un recorrido que alterna bosques de pinos, acantilados, miradores naturales y pequeñas playas.

El paseo resulta apto para la mayoría de los visitantes y ofrece numerosas oportunidades para detenerse a contemplar el mar o fotografiar algunos de los rincones más emblemáticos del litoral gerundense. Durante el recorrido también se aprecia la riqueza geológica y vegetal que caracteriza esta parte del Mediterráneo.

Cultura y tradiciones junto al mar

Cada verano, Calella de Palafrugell se convierte en un importante escenario cultural. La Cantada d’Havaneres de Port Bo reúne desde 1967 a miles de personas para disfrutar de uno de los géneros musicales más vinculados a la tradición marinera catalana. El ambiente que se crea frente al mar convierte este evento en una experiencia difícil de olvidar.

A ello se suma el Festival de Cap Roig, celebrado en los jardines botánicos del mismo nombre. Este prestigioso ciclo de conciertos reúne cada año a artistas nacionales e internacionales en un entorno privilegiado con vistas al Mediterráneo.

Qué hacer en los alrededores

Muy cerca de Calella se encuentran otros lugares de gran interés, como el faro y la torre de Sant Sebastià, desde donde se obtiene una panorámica excepcional de la costa. También merece una visita el Museo del Corcho de Palafrugell, dedicado a una actividad industrial que marcó durante décadas la economía de la comarca.

Los aficionados a la literatura pueden acercarse a la Fundación Josep Pla para conocer mejor la obra del escritor ampurdanés, mientras que los amantes de la naturaleza disfrutarán recorriendo el espacio natural protegido de Castell-Cap Roig y sus jardines botánicos, considerados entre los más bellos del litoral catalán.

 

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