Con piscina y vistas al mar: el restaurante de Cataluña donde Ferran Torres se come la mejor paella de toda la comunidad
Espacios donde el ritmo parece bajar de golpe y donde el Mediterráneo vuelve
Mucho más que un hotel o un restaurante, reúne en un mismo universo hotel boutique
La terraza, situada prácticamente sobre la arena, permite comer con vistas completamente despejadas al Mediterráneo
A pocos minutos de Barcelona, en Gavà, todavía existen lugares capaces de transmitir la sensación de escapada real. Espacios donde el ritmo parece bajar de golpe y donde el Mediterráneo vuelve a convertirse en protagonista absoluto. Eso es precisamente lo que ocurre en el restaurante de Cataluña donde Ferran Torres se come la mejor paella. El jugador del FC Barcelona va a Playa Grande, un hotel boutique situado en Gavà Mar que ha conseguido diferenciarse dentro de la costa catalana gracias a una propuesta basada en la exclusividad tranquila, el diseño contemporáneo y, sobre todo, una experiencia gastronómica que se ha convertido en uno de sus grandes reclamos.
Aunque el alojamiento destaca por sus habitaciones amplias y su cuidada zona wellness, gran parte del atractivo del complejo se concentra alrededor de su restaurante frente al mar. En ese sentido, Playa Grande ha sabido interpretar perfectamente esta tendencia. Su restaurante, diseñado bajo la dirección gastronómica de Quim Marqués, apuesta por una cocina mediterránea muy reconocible, basada en producto fresco, arroces elaborados con precisión y pescados tratados sin artificios innecesarios.
El restaurante donde Ferran Torres se come la mejor paella
Playa Grande: el restaurante pensado para el Mediterráneo
Mucho más que un hotel o un restaurante, Playa Grande reúne en un mismo universo hotel boutique, gastronomía mediterránea, beach club, bienestar y eventos frente al mar, con el sello estético y experiencial que caracteriza al grupo. Y no solo Ferran Torres aprovecha para tomarse la mejor paella de la comunidad, más futbolistas suelen elegir esta lugar.
La gran virtud del restaurante de Playa Grande es que entiende perfectamente el entorno en el que se encuentra. Aquí el mar no funciona únicamente como paisaje, sino como parte esencial de la experiencia gastronómica.
La terraza, situada prácticamente sobre la arena, permite comer con vistas completamente despejadas al Mediterráneo, algo cada vez menos habitual en la costa barcelonesa.
La ausencia de grandes construcciones alrededor genera una sensación de calma difícil de encontrar tan cerca de la ciudad. Esa conexión directa con el entorno influye incluso en la manera de disfrutar la comida. Los tiempos se alargan, las sobremesas aparecen sin esfuerzo y el ambiente invita más a quedarse que a marcharse rápido.
El restaurante juega además con una estética elegante, pero moderna. No busca la sofisticación excesiva ni el lujo rígido. El objetivo parece otro: crear un espacio cómodo donde la cocina sea la auténtica protagonista.
La cocina de Quim Marqués
La carta diseñada por Quim Marqués gira alrededor de un principio bastante claro: respetar el producto y evitar complicaciones innecesarias. Los pescados frescos del día, los arroces especialmente como los que le gustan a Ferran Torres, y las carnes cocinadas con precisión forman el núcleo principal de la propuesta.
Los arroces merecen una mención especial porque se han convertido en uno de los platos más buscados del restaurante. Hay versiones más clásicas y otras con un enfoque ligeramente más contemporáneo, pero todas mantienen esa idea de cocina mediterránea reconocible y generosa.
La apuesta por el producto fresco conecta con una tendencia cada vez más fuerte dentro de la restauración europea. En Playa Grande esa filosofía se percibe de manera bastante natural. No hay sensación de artificio gastronómico ni exceso de técnica. El restaurante apuesta más por sabores claros y materia prima de calidad que por la espectacularidad visual.
Mucho más que un hotel boutique
Aunque el restaurante concentra gran parte de la atención, el hotel también refuerza esa sensación de exclusividad. Solo cuenta con trece habitaciones, algo que favorece un ambiente mucho más tranquilo e íntimo que el de otros complejos turísticos de gran tamaño.
Las habitaciones, muchas de ellas con piscina privada o vistas directas al mar, mantienen una línea estética luminosa y mediterránea. Los tonos claros, las terrazas privadas y la conexión visual constante con el exterior ayudan a reforzar la sensación de descanso.
A eso se suma una zona wellness con spa, sauna finlandesa, gimnasio y rooftop con piscina infinity. Sin embargo, incluso con todos esos servicios, Playa Grande parece entender que su verdadera personalidad está abajo, junto a la playa, alrededor de las mesas del restaurante y del sonido constante del mar de fondo.
Beach club, terraza y días que no terminan
Uno de los grandes atractivos de Playa Grande es su beach club y terraza: un espacio donde la arena, la piscina, las hamacas y el servicio personalizado conviven con una atmósfera sofisticada y relajada. Desde largos almuerzos al sol hasta tardes de cócteles y atardeceres frente al mar, Playa Grande propone una nueva manera de vivir el verano cerca de Barcelona.
Otros restaurantes a los que debes ir
Gatsby
En una de las calles más concurridas por los jugadores del FC Barcelona, calle Tuset, este local también ha sido visitado por celebrities y jugadores de futbol.
Y ahora hay más motivos para ir: celebra su 10º aniversario como icono de la cultura nocturna de Barcelona. Apuesta por una fórmula única de Dinner & Show que ha ido perfeccionado al paso de los años, así que combina gastronomía, espectáculo y vida nocturna.
Tunetaca Balfegó
Es el templo del atún rojo y el primero en abrir de tales características en toda España. Aquí todo gira entorno a este producto, del que se aprovecha prácticamente todo. ahora, al frente de la cocina, una mujer, la chef Alejandra Ormeño, que ha diseñado ya su primer menú con ayuda siempre de todo el equipo.
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