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Lactancia artificial: todo lo que necesitas saber

La lactancia artificial no tiene porque ser denostada en pro de la lactancia materna, ya que en ocasiones es el único recurso qie tenemos para alimentar al bebé.

La lactancia materna está considerada, según la OMS, la mejor manera de alimentar a un bebé en sus primeros meses de vida, pero puede ocurrir que la madre no pueda amamantar de forma natural de modo que se debe recurrir a la llamada «lactancia artificial» de la que os ofrecemos ahora, todos los detalles sobre lo que necesitas saber.

Lactancia artificial

Muchas pueden ser las razones por las que una mujer es incapaz de alimentar a su bebé con su propia leche. Puede que por distintos motivos, el bebé no esté recibiendo una leche que sea suficientemente nutritiva, o puede también que existan problemas a la hora de que el bebé se coja bien para alimentarse de la madre, de modo que a veces es posible que el médico aconseje la lactancia artificial.

La mujer no tiene porque sentirse culpable o pensar que la lactancia artificial no va a ser suficiente, es más este tipo de leche suele tener los nutrientes y aditivos necesarios para que el bebé se desarrolle de igual manera a cómo lo haría con la lactancia natural.

Además, se le suma la ventaja de que al ser suministrada a través del biberón, la lactancia se convierte en algo que los dos miembros de la pareja pueden proporcionar sin problema.

Por otro lado, la lactancia artificial no supone el mismo cansancio físico e incluso mental para la mujer. La lactancia materna es, de hecho, un acto agotador que requiere una gran energía, especialmente teniendo en cuenta la falta de sueño que caracteriza los primeros meses de vida de la madre y el recién nacido. No es casualidad que las mujeres que amamantan artificialmente recuperen antes su forma física gracias al hecho de que no tienen que seguir dietas restauradoras para «alimentar» su cantidad y calidad de leche.

Además, la lactancia natural puede causar una serie de problemas más o menos graves, como consecuencia de la solicitud continua de los senos, como dolor en los pezones durante la succión , fisuras o mucho peor: el riesgo de sufrir mastitis. Sin embargo, está claro que la lactancia maternal será siempre más recomendable que la artificial, pero en el caso de que no quede otro remedio, repetimos que la mujer nunca debe sentirse culpable o considerarse una peor madre.

¿Es segura la fórmula infantil?

La respuesta es sí porque el bebé toma un alimento creado en el laboratorio para que sea lo más similar posible a la leche materna y con la adición de nutrientes importantes como hierro y vitaminas .

También disfruta de la característica de estabilidad, es decir, siempre mantiene las mismas características nutricionales y no sufre cambios en el sabor y la seguridad (a diferencia de lo que sucede con la leche materna cuando la madre toma medicamentos o alimentos que pueden ser indigeribles para el recién nacido).