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Está comprobado: la actividad que mejora la inteligencia emocional de los niños y pocos padres trabajan en España

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

La inteligencia emocional ya no se entiende como una cualidad fija con la que se nace, sino como un conjunto de habilidades que pueden desarrollarse a lo largo del tiempo. En la infancia, esta capacidad resulta clave para el bienestar psicológico, la convivencia escolar y la futura adaptación social. Reconocer emociones o comprender los estados de otros es todo un aprendizaje.

En este contexto, la investigación científica ha puesto el foco en prácticas estructuradas que permiten entrenar la inteligencia emocional de forma sistemática. Entre ellas, una destaca por su respaldo empírico y por su aplicación en ámbitos educativos y terapéuticos, aunque su presencia en los hogares españoles sigue siendo limitada.

¿Cuál es la actividad ignorada en España que mejora la inteligencia emocional de los niños?

Entre las estrategias respaldadas por la ciencia, los ejercicios de atención plena, conocidos como mindfulness, ocupan un lugar destacado. Esta práctica se centra en desarrollar la conciencia del momento presente sin emitir juicios, favoreciendo la observación de pensamientos y emociones tal como aparecen.

En niños, el mindfulness se adapta mediante ejercicios sencillos como la respiración consciente, breves meditaciones guiadas o la exploración corporal. Según Sharma et al. (2025), estas prácticas permiten identificar estados internos sin reaccionar de forma automática, un aspecto central para la inteligencia emocional.

Desde el punto de vista neurológico, el entrenamiento en atención plena fortalece áreas cerebrales relacionadas con el control emocional y la atención sostenida. Con el tiempo, los niños aprenden a pausar antes de reaccionar, lo que facilita respuestas más reguladas ante situaciones de frustración, enfado o estrés cotidiano.

La relación entre mindfulness e inteligencia emocional, según la ciencia

La conexión entre mindfulness e inteligencia emocional se ha analizado en profundidad en distintos contextos.

Un ejemplo relevante es la revisión sistemática publicada en la revista Environmental Research Public Health, liderada por Jiménez-Picón y colaboradores. Este trabajo analizó estudios realizados entre 2010 y 2020 en profesionales y estudiantes del ámbito sanitario.

Los resultados mostraron una relación positiva entre la práctica de mindfulness y el desarrollo de habilidades emocionales, especialmente en la capacidad de regular emociones.

Además, se observó una relación negativa con el agotamiento emocional, lo que refuerza la idea de que la atención plena actúa como un factor protector.

Aunque el estudio se centra en adultos, sus conclusiones resultan relevantes para la infancia. Los mecanismos psicológicos implicados (conciencia emocional, aceptación y regulación) son los mismos que se buscan potenciar en los niños para fortalecer su inteligencia emocional desde edades tempranas.

La evidencia científica sobre el desarrollo de la inteligencia emocional

La investigación en psicología coincide en que la inteligencia emocional no es un rasgo de personalidad inamovible. Se trata de un conjunto de competencias que incluyen la autoconciencia, la autorregulación emocional, la empatía y la comunicación social, y que pueden fortalecerse mediante la práctica continuada.

Estudios posteriores han reforzado esta idea. Investigaciones recientes destacan que los métodos estructurados y basados en evidencia producen mejoras medibles en estas habilidades emocionales.

Por ejemplo, Coronado-Maldonado y Benítez-Márquez (2023), junto con Gilar-Corbi et al. (2019), subrayan que las intervenciones bien diseñadas permiten regular mejor las emociones y optimizar la interacción social, incluso en edades tempranas.

En este marco, la infancia aparece como una etapa especialmente sensible al aprendizaje emocional. Las experiencias repetidas y guiadas influyen en la forma en que el cerebro procesa estímulos emocionales, sentando las bases de la inteligencia emocional futura.

¿Por qué el mindfulness es ignorado en los hogares españoles?

A pesar de la evidencia acumulada, el mindfulness aún no forma parte de las rutinas habituales de muchas familias en España. Su aplicación suele limitarse a programas escolares puntuales o a contextos terapéuticos específicos, dejando fuera el entorno doméstico.

Las investigaciones recién mencionadas coinciden en que la práctica constante es clave para obtener beneficios sostenidos. Cuando los ejercicios de atención plena se integran de forma regular, ofrecen un marco estructurado para que los niños desarrollen la inteligencia emocional de manera progresiva.

No se trata de intervenciones complejas, sino de dinámicas breves y repetidas que favorecen la autoconciencia y el autocontrol.

Así, en un contexto social marcado por la sobreestimulación y la inmediatez, el mindfulness se presenta como una herramienta útil y con base científica para trabajar la inteligencia emocional infantil.