Calendario de embarazo: de la semana 38 a la 40
Con este artículo vamos a concluir una serie que comenzamos con el claro propósito de ayudar a cualquier embarazada a conocer qué iba a pasar durante cada semana del periodo de gestación. Es decir, cómo iba a estar su bebé, cómo se desarrollaría e incluso cómo comenzaría a moverse y a gesticular. Pero también, qué síntomas iba a tener la futura mamá, cómo se iban a producir los cambios en su cuerpo o a qué pruebas tendría que someterse.
Pues bien, ahora esa serie titulada “Calendario de embarazo” la vamos a concluir con este artículo que gira en torno a las tres últimas semanas de la gestación: la 38, la 39 y la 40. Tres semanas muy importantes que finalizarán con el momento más esperado: el nacimiento del bebé.
Semana 38
Un importante número de mujeres no llegan a esta semana embarazadas, porque dan a luz antes de lo previsto. No obstante, quienes sí estén cumpliendo con los pronósticos realizados por el ginecólogo afrontarán esta semana 38 con gran nerviosismo, ya que saben que el momento del parto está a la vuelta de la esquina.
Y es que así se lo indican, por ejemplo, ciertas contracciones que experimentan y que deben tener controladas en todo momento. Es decir, deben analizarlas para ver su ritmo, intensidad y frecuencia pues, en algunos casos, pueden dejar patente que el bebé no quiere esperar más y que desea salir, lo que supondrá que haya que acudir inmediatamente al hospital.
Pero no sólo sentirán esas citadas “punzadas” sino que, además, tendrán que hacerle frente a otros síntomas que dejan patente que el periodo de gestación está a punto de concluir:
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Sus ombligos salen mucho más hacia fuera.
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Sus pies y tobillos están más hinchados y pesados que nunca con respecto a los anteriores ocho meses.
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Pueden sentir mayor presión si cabe en la zona de la vejiga, ya que el bebé se ha encajado a la perfección para poder salir con mayor facilidad.
Semana 39
Vigilante, pero tranquila dentro de lo posible, es como debe estar la embarazada en este momento del periodo de gestación. Y es que puede romper aguas en cualquier instante y puede llegar a sentir contracciones contundentes que requerirán que tenga que coger la canastilla del bebé y marcharse rápidamente al hospital.
En la semana 39, y en los días previos y posteriores a la misma, es habitual que el niño trague algo de líquido amniótico y eso hará que lo establezca como material de desecho. Este será precisamente el que dará forma a sus primeras cacas, las que responden al nombre de meconio, que resultan ser negras y bastante pegajosas.
Todo eso sin pasar por alto que, debido al peso y tamaño que ha adquirido, ocupa todo el útero de la madre, propiciando así que sea muy fácil el que el cordón umbilical pueda enrollarse alrededor de su cuerpo. Sin embargo, no hay que temer porque los médicos están ya habituados a tener que hacerle frente a esa situación y ayudan sin problemas a que el niño nazca perfectamente.
A estas alturas del embarazo, la mujer estará muy cansada y sentirá la pesadez en sus tobillos y piernas. Por eso, es importante que pueda relajarse y mantener las piernas en alto pero, dentro de lo que le sea posible, salir a dar un paseo para así tranquilizarse y ejercitarse de cara a hacerle frente al parto.
Semana 40
Parece que fue ayer cuando la fémina descubrió que estaba embarazada, pero no, ya se encuentra en la semana 40 de embarazo y es el instante de que, por fin, pueda tener a su hijo en brazos. Los días previos al nacimiento, serán muy especiales y emotivos, con los últimos preparativos y estando expectantes por la llegada del momento, pero hay que mantener la calma dentro de lo posible.
El pequeño ya pesa entre los 2,5 y los 4 kilos, al tiempo que ha conseguido una longitud que supera los 50 centímetros. Eso indica que está preparado para nacer, con una salud envidiable y con ganas de crecer al lado de sus papás y del resto de la familia.
La mamá, por su parte, debe descansar todo lo que pueda, debe tener preparada la canastilla y su ropa porque en cualquier momento tendrá que marcharse al hospital y debe estar atenta a las señales que le indicarán que está de parto:
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Contracciones periódicas, intensas y que van incrementándose.
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Rotura de la bolsa de aguas.
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Pequeños hilillos de sangre que aparecen en su ropa interior o en el papel higiénico que utiliza al limpiarse después de ir al baño.
Tres señales inequívocas de que el bebé está en camino y de que llega el instante de poder verle la cara, abrazarle y besarse. Es el momento en el que da inicio una nueva vida.
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