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estudio científico

Los plásticos y las redes a la deriva amenazan la población de delfines en las aguas baleares

Un estudio determina las primeras evidencias científicas del impacto de la ingesta de plásticos en delfines y ballenas

210 especies de peces de consumo contienen plásticos

Efectos de los plásticos sobre la fauna marina

Los plásticos y las redes a la deriva amenazan la población de delfines en las aguas baleares. Así lo ha determinado un estudio de la Universidad de Baleares (UIB). Entre enero de 2019 y agosto de 2022 se encallaron un total de 108 ejemplares de cetáceos en la costa de las islas Baleares. Estos ejemplares fueron atendidos por la Fundación Palma Aquarium, por encargo del Consorcio de la Recuperación de Fauna de las Illes Balears (COFIB), organismo perteneciente al Servicio de Protección de Especies de la Conselleria de Medio Ambiente y Territorio del Govern balear.

Gracias a esta tarea, un equipo de investigadores de la Universidad de Baleares y de la Fundación Palma Aquarium ha podido evaluar, por primera vez, el impacto que tienen los residuos plásticos marinos sobre los cetáceos en las Islas Baleares. El estudio, que se ha publicado recientemente en la revista científica Biology, proporciona las primeras evidencias científicas de este impacto en individuos de varias especies de delfines y ballenas a causa de la ingesta de plásticos o por el hecho de haber quedado atrapados en estos residuos.

El estudio constata que los residuos plásticos marinos suponen una amenaza importante para los cetáceos, también en las aguas de las islas Baleares, tanto por las consecuencias de la ingesta, que les pueden provocar obstrucciones y perforaciones en el tracto gastrointestinal, como por las complicaciones que se pueden derivar del hecho de quedar enredados entre los restos.

Los investigadores pudieron analizar la presencia de residuos plásticos en el tracto digestivo de 30 de los ejemplares atendidos por el Centro de Recuperación de Fauna Marina de la Fundación Palma Aquarium. Los ejemplares analizados pertenecían a cinco especies diferentes: 15 ejemplares de delfín listado (Stenella coeruleoalba), nueve de delfín mular (Tursiops truncatus), dos calderones grises (Grampus griseus), un rorcual común (Balaenoptera physalus) y un cachalote (Physeter macrocephalus).

De los 30 ejemplares, se encontraron restos de residuos de plástico en el aparato digestivo de dos hembras adultas de delfín mular y de un ejemplar macho juvenil de cachalote. En los dos ejemplares de delfín mular se encontraron los mismos plásticos: restos de redes y de hilo de pescar. En cambio, en el cachalote se encontraron fragmentos de cintas de embalaje, de una bolsa y de una lámina de plástico. En los otros 27 ejemplares no se encontraron restos de plásticos.

De todos los ejemplares recuperados, siete habían quedado atrapados entre redes y aparejos de pesca abandonados a la deriva, y presentaban heridas y amputaciones causadas por estos aparejos. Concretamente, eran tres ejemplares de delfín mular, dos de delfín listado, un cachalote y una ballena jorobada (Megaptera novaeangliae). En este último caso, hay que destacar que la presencia de ballenas jorobadas en el Mediterráneo es un hecho excepcional. El ejemplar en cuestión fue localizado y liberado vivo en mayo de 2022, pero solo una semana más tarde varó y murió en aguas de Valencia.

En definitiva, el estudio constata por primera vez que la presencia de plásticos en los océanos es una amenaza para los cetáceos en las islas Baleares. El 10% de los ejemplares examinados presentaban restos de plásticos en su aparato digestivo y un 7,3% habían quedado atrapados entre redes y aparejos de pesca a la deriva. Ante estos datos, el equipo investigador señala que los residuos marinos son una problemática crítica para los hábitats marinos y la vida salvaje, a menudo con consecuencias fatales a través de la ingesta o del hecho de enredarse en las redes.

Los miembros del equipo investigador.

Los investigadores que han participado en esta investigación son Antònia Solomando, alumna del programa de Doctorado en Ecología Marina y beneficiaria de un contrato FPU con el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno español (FPU18/04689); Francisca Pujol, de la Fundación Palma Aquarium; el doctor Antoni Sureda, catedrático del Departamento de Biología Fundamental y Ciencias de la Salud y miembro del grupo de investigación en Nutrición Comunitaria y Estrés Oxidativo (NUCOX) del IdISBa y del CIBEROBN; y el doctor Samuel Pinya, investigador principal del grupo de investigación en Ecología Interdisciplinaria (EI) de la Universidad de las Illes Balears.