Mariska, Spartan, Amorita y Argos, rumbo a la victoria en la Copa del Rey
La flota pudo completar una jornada sin incidentes tras la tormenta del jueves
Tres barcos empatados a puntos se jugarán la victoria en la clase Espíritu de Tradición
Este sábado pone punto y final la edición de este año, que ha sido de auténtico lujo

Tras la tormenta de ayer, que dejó fuera de regata al Tuiga (1909) y al Lady Anne (1912), dos de los barcos con más pedigrí de la Copa del Rey Repsol de Barcos de Época, las aguas menorquinas volvieron a la calma. Aunque los restos del viento del norte permanecían en forma de mar de fondo, el día amaneció soleado y con la atmósfera desprovista de la humedad que en las dos jornadas anteriores había generado esa mezcla de brisas débiles y posibilidad de chubascos locales tan difícil de gestionar por parte de la organización. El viento no fue todo lo generoso que se esperaba, pero sí suficiente para el buen desarrollo de una regata costera en demanda de la Isla del Aire y con llegada en el interior de la rada mahonesa. Los ocho nudos del sudoeste que marcaba el anemómetro en el momento de la salida se mantuvieron inalterables durante la mayor parte del recorrido.
Época Cangreja
El Spartan (1913), diseñado por Nathanael Herreshoff a partir de las especificaciones de la fórmula NY60, fue el primero en asomar su colosal aparejo de cangreja por la bocana del puerto de Mahón después de recorrer las 21,5 millas náuticas del recorrido en tres horas y quince minutos. La embarcación patroneada por Aladin Montel navegó en la vanguardia de la flota y con viento limpio en las dos mangas disputadas hasta hoy y es ya segura ganadora de la XXI Copa del Rey Repsol de Barcos de Época en la clase Época Cangreja (barcos anteriores a 1950 con aparejo trapezoidal). La tripulación del Rowdy (1916), el NY 40 de la armadora Dona Dyer, también tiene motivos para estar muy satisfecha. Las dos regatas de esta edición, a falta de la prueba de mañana, han demostrado que, después de una concienzuda puesta a punto este pasado invierno en su base del Real Club Náutico de Palma, navega con cierta holgura en la proa de su gemelo, el Chinook (1916), con el que mantiene una sana rivalidad. El Spartan juega en otra liga, de modo que el virtual subcampeonato tiene por el momento todo el sabor de un triunfo.
Época Bermudiana
El Amorita es un precioso diseño de Nicholas S. Potter, que fue botado en 1937 y que revive sus mejores años de la mano de su actual armador, Claudio Meali. Al igual que ocurre con el Spartan, su victoria está prácticamente asegurada merced a dos victorias muy claras en la clase Época Bermudiana (barcos anteriores a 1950 con aparejo triangular). Hoy le sacó casi cuatro minutos en tiempo compensando a su máximo rival, el Santana (1935), una de las grandes atracciones de esta Copa del Rey Repsol en atención a su convulsa historia, a su impecable restauración y, por encima de todo, al hecho de haber pertenecido a Humphrey Bogart, que llegó a considerarlo su “santuario” personal. El Sonny, de 1935, diseñado por Sparkman & Stephens y armado por el empresario Harold Goddijn, ocupa la tercera posición de la general.
Clásicos
Bárbara Trilling y su tripulación del Argos (1964) puso proa a la que será, casi con total seguridad, su octava victoria en la Copa del Rey Repsol. Ni el Mowgly (1965), segundo en la general, ni el Albacore (1966), tercero, lograron superar a uno de los equipos más laureados de la regata organizada por el Club Marítimo de Mahón. La embarcación líder, que navega con la grímpola del New York Yacht Club, no es la más rápida de la flota de Clásicos (barcos entre 1950 y 1975), pero sí la que mejor defiende su rating. Hoy invirtió cuatro horas y veintiséis minutos en completar el recorrido, frente a las tres horas y cuarenta y siete minutos del Albacore, pero acabó imponiéndose por un minuto tras la corrección de tiempos.
Espíritu de tradición
En Espíritu de tradición hubo cambio de líder. El Flight of Durgan, de Stuart/Grylls, cuarto en la regata inaugural, emergió hoy hasta la primera plaza, relegando al Barlovento-Senda Azul, del armador Domingo Torres, y al Happy Forever, de Christian Oldendorff, a la segunda y tercera plaza, respectivamente. Los tres barcos están empatados a cinco puntos y mañana se jugarán la victoria en su clase a una carta. El orden provisional lo decide, de momento, el resultado de la última manga, aunque, a efectos prácticos, se podría decir que los tres son líderes a la espera de la batalla decisiva.
Big Boats
En Big Boats, tras las retiradas por avería de Tuiga y Lady Anne, el Mariska (1908) no tuvo rival en el Cariad (1896), una embarcación que, a pesar de su mayor eslora, no reúne las condiciones para plantar cara a un FI15 diseñado exclusivamente para la competición.