Palma

Llega la ‘poli’ de los buses: Palma crea un cuerpo de agentes para atajar el incivismo en los autobuses

Son 19 auxiliares que así encuentran una salida a su situación de incapacidad permanente para sus funciones habituales

Éxito en la prueba piloto realizada previamente en la línea 25 con la que se han reducido los tiempos de espera

Los agentes también velarán por el cumplimiento del acuerdo municipal que prohíbe el burka en los autobuses municipales

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Tomas Ibarz

La EMT de Palma ha decidido actuar ante la creciente ola de incivismo, falta de educación y malas actitudes de una parte de los usuarios de los autobuses públicos urbanos de la capital balear. Según ha podido saber OKBALEARES de fuentes oficiales de la empresa, se ha creado un departamento compuesto por 19 agentes que velarán por las buenas conductas en el interior de los buses. Se trata de una reclamación de los conductores de autobús que se quejan de que, mientras están pegados al volante, no pueden atender multitud de situaciones inaceptables dentro del autobús.

Se trata de recuperar el civismo dentro de los autobuses. El número de usuarios se ha disparado desde su gratuidad. Una medida que, además, ha atraído al servicio a multitud de residentes originarios de otras culturas que no parecen haber comprendido las normas de uso del autobús. Algo que también es achacable a otros colectivos de residentes. Siempre son actitudes personales y no colectivas.

Cuando un autobús lleno llega a una parada, ya es habitual que muchos de los ciudadanos que esperan se incorporen al bus por las puertas centrales o traseras en las que sólo está permitido apearse. Lo hacen para saltarse la cola ante la única puerta de acceso. La situación se da en todas las líneas en horas punta y causa situaciones de tensión y enfrentamientos entre usuarios.

Todos los autobuses de la EMT tienen marcadas en color verde las plazas reservadas para personas mayores y pasajeros con movilidad reducida. Suelen estar ocupadas y muchas veces son otros pasajeros los que llaman la atención a los que se hacen los despistados y no ceden su plaza.

También hay plazas reservadas para cochecitos de bebé y sillas de ruedas. En el caso de los cochecitos, los usuarios están obligados a plegar el accesorio y sujetar al bebé en brazos. No lo hace nadie y eso provoca que el bus pierda capacidad.

En cuanto al incivismo, hay otra secuencia de hechos que incomoda al resto de usuarios y que incumple las normas de uso: dejar en el asiento o en el suelo restos de comida. Envoltorios de comida rápida, pieles de plátano o cáscaras de naranja se quedan algunas veces en el suelo del bus.

En otras ciudades se recomienda a todos los pasajeros que llevan la mochila pegada a la espalda que la depositen en el suelo junto a sus pies. Así también se ayuda a mantener la capacidad de plazas.

Ante este incremento de incivismo, de la falta de educación y del incumplimiento de las normas obligatorias para los pasajeros, el Ayuntamiento de Palma ha tomado medidas. Según ha podido saber OKBALEARES, la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Palma ha puesto en marcha un nuevo departamento de auxiliares de movilidad integrado por 19 trabajadores. Este equipo está formado por empleados que han sido declarados en situación de incapacidad permanente para su profesión habitual y que han sido reubicados en funciones adaptadas a sus capacidades.

La empresa pública explica que «la creación de este departamento responde, por un lado, al objetivo de mejorar la calidad del servicio a la ciudadanía y, por otro, a la voluntad de ofrecer una segunda oportunidad laboral a estos profesionales dentro de la propia empresa».

Tras la valoración del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales, las funciones asignadas se ajustan a las capacidades y competencias de cada trabajador. Entre ellas se incluyen tareas auxiliares en instalaciones de la EMT, información directa a los usuarios, apoyo en paradas de alta afluencia —incluido el cobro previo al embarque cuando procede— y asistencia tanto en la vía pública como en el interior de los vehículos.

El personal del departamento se distribuye entre distintas líneas de autobús, lo que permite reforzar el servicio en función de las necesidades operativas en cada momento. No habrá más de uno por bus y todos ellos irán vestidos con uniforme identificable de la EMT.

La principal finalidad de los auxiliares de movilidad es garantizar la asistencia operativa en la vía pública, dar soporte ante incidencias en la circulación, apoyar a los conductores en el interior de los autobuses y atender e informar a los usuarios, especialmente a personas con movilidad reducida.

Asimismo, intervienen en situaciones de emergencia y en la gestión de desvíos de líneas motivados por obras, eventos deportivos o celebraciones.

Entre sus funciones destaca la optimización de la carga de pasajeros y la reducción de los tiempos de espera. Para ello, el personal controla el acceso y la distribución del pasaje en el interior de los vehículos, favoreciendo una ocupación más eficiente.

Como resultado de una prueba piloto en la línea 25 (parada de La Ribera), se ha logrado reducir el tiempo de espera a menos de 10 minutos. La EMT estudia extender este tipo de actuaciones a otros puntos estratégicos de la red.

El departamento también se encarga de supervisar el correcto funcionamiento de las pantallas informativas en las marquesinas, incluidos los sistemas de audio dirigidos a personas con discapacidad visual. Además, revisa el dispositivo SIENA (Sistema Embarcado de Información Acústica), que ofrece información en tiempo real sobre recorridos, paradas, tiempos estimados de llegada, conexiones y posibles desvíos.

Otra función clave es la organización y coordinación de dispositivos especiales con motivo de eventos. En estos casos, el equipo trabaja de forma conjunta con el Servicio de Ayuda a la Explotación (SAE), la Policía Local y los organizadores para planificar refuerzos, establecer desvíos y garantizar la fluidez del servicio.

En el ámbito de la circulación, los auxiliares supervisan incidencias y colaboran en el restablecimiento de las líneas afectadas, en coordinación con el SAE y la Policía Local.

También gestionan diariamente los objetos perdidos en los autobuses, encargándose de su inventario y posterior entrega a la Policía Local.

Este cuerpo de agentes también velará por el cumplimiento del reciente acuerdo aprobado en pleno que prohíbe el acceso con burka no sólo en edificios públicos de Palma, sino también en los autobuses municipales.

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