Gabriel Le Senne (Vox): «Soy supernumerario del Opus Dei y es un honor»
"Procuro no odiar a nadie y, al contrario, rezar por los que nos persiguen incluso, como dice el Evangelio"

Su vinculación al Opus Dei y algunos otros aspectos personales y de la actualidad centran esta entrega de la entrevista que el presidente de Vox en Baleares ha concedido a OKBALEARES. Gabriel Le Senne ha concedido a este digital una amplia entrevista.
PREGUNTA.- Pero se le ha asociado… bueno, se le relaciona directamente —unos criticando, otros aplaudiendo— al Opus Dei. ¿Lo puede confirmar? ¿Es numerario, supernumerario? ¿Es verdad?
RESPUESTA.- Sí, no tengo ningún problema. Esto es algo muy personal, hay gente que prefiere no decirlo, pero yo no tengo problema. Yo soy supernumerario, o sea, de los que tenemos familia, y tengo el honor de ser miembro del Opus Dei, que es una organización dentro de la Iglesia Católica que hace una labor buenísima. Yo soy una vocación madura porque yo no era de los jesuitas, no lo conocía, lo he conocido después. Me pareció muy bueno lo que hacen, que es como una catequesis profunda y permanente. Soy miembro y, bueno, no siempre estoy a la altura porque todos tenemos errores, pero lo intento. Por eso también me duele cuando me acusan de odiar, que por cualquier motivo dicen que si odio por el incidente del Parlament, que soy una persona violenta, radical o xenófoba por vídeos que he hecho, o incluso homófobo —que ahora han puesto de moda por un mural ideológico que denuncié en un instituto—. Como católico procuro no odiar a nadie y, al contrario, rezar por los que nos persiguen incluso, como dice el Evangelio.
PREGUNTA.- Díganos quién es Gabriel Le Senne. Se lo digo porque sé que no es fácil definirse, pero realmente falta conocimiento de usted más allá de aquellas críticas cuando lo nombraron presidente del Parlament a través de unos artículos de opinión que había.
RESPUESTA.- Bueno, es algo que me llama mucho la atención de la actividad política, en la que yo soy nuevo. Ahora en junio haremos tres años en este sector tan peculiar. Me ha llamado mucho la atención que desde que me nombraron para presidente del Parlament —que yo no me lo esperaba, me lo propuso el partido y lo hemos intentado hacer lo mejor posible— los medios se han lanzado a criticarme por los artículos. Buscaron en Internet, encontraron lo que encontraron y se lanzaron a tergiversar todo lo que yo había hecho o escrito ya desde el comienzo. Y luego con todo lo que he hecho ha sido así. Es decir, cuando he hecho cosas bien, las han silenciado los medios para que no se supiera mucho; cuando ha ocurrido algo reseñable, lo han presentado de la peor manera posible y no se han molestado en ningún momento por ver qué pensaba o cómo era. Eso no interesaba, simplemente por ir con Vox pues ya me han puesto la proa.
P.- ¿Entonces, cómo se define?
R.- ¿Cómo me defino? Pues yo soy de Palma, nacido aquí. Por parte de padre de familia mallorquina de… bueno, por el apellido mucha gente se cree que soy forastero y extranjero, pero la verdad es que los Le Senne están muy arraigados aquí desde hace generaciones. Por familia materna sí que soy forastero, mi madre es de fuera, pero yo soy de Palma. Me crié aquí con los jesuitas, he estudiado en Madrid y he trabajado 20 años en el sector privado: primero en una empresa cotizada farmacéutica en Madrid y luego 15 años aquí como abogado. Entonces creo que 20 años de trabajo me dan una visión bastante amplia de la sociedad, del sector privado, de la actividad económica. Luego siempre he sido una persona inquieta porque me ha gustado leer y en casa siempre se ha vivido la política muy de cerca. Mi padre fue director general de Obras Públicas 13 años con el Partido Popular. Siempre he vivido la política en casa; no sé si por eso, pero siempre he sentido cierta vocación.
P.- En distintas ocasiones ha alertado usted de la sustitución de los españoles. Habla de dos causas: la baja natalidad y la inmigración desaforada, desmesurada. ¿En qué se basa para llegar a esa conclusión?
R.- Claro, esto la izquierda dice que es una teoría conspiranoica, el «Gran Reemplazo». Pues yo diría que no es ninguna teoría, sino que es un hecho. Es un hecho al que estamos asistiendo y que todo el mundo está viendo. Aquí en Palma lo estamos viendo, y ahora que con el partido recorro pueblos del interior de la isla, también se está viendo. Entonces, la baja natalidad es un fenómeno que está pasando en todos los países desarrollados. Yo creo que influye la ideología y que algunos impulsan la ideología para conseguir ese efecto, pero además la propia prosperidad y los medios que ha desarrollado la humanidad pues nos conducen a ese problema. Creo que es un problema gravísimo que hay que abordar y que, por ejemplo, la Iglesia debería abordar mucho más; está vinculado a una crisis de la familia y del matrimonio. Por tanto, creo que esto es un tema fundamental para la Iglesia, que debería poner ahí la lupa y no la pone. Pero bueno, yo no voy a hablar de la Iglesia, sino de la política.