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El comando que perpetró el ‘vuelco’ de droga en Palma iba con máscaras de mono y subfusiles de asalto de última generación

"Había sangre por todo. Fue una carnicería", relató un vecino que escuchó los gritos y observó las consecuencias del asalto pocos minutos después

Una banda de narcos colombianos encapuchados y armados hasta los dientes asalta un narcopiso en Palma y realiza un ‘vuelco’ de droga

Las pesquisas desarrolladas por el Grupo de Atracos y la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional han permitido reconstruir con mayor precisión el violento asalto perpetrado durante la madrugada del pasado sábado. Según fuentes próximas a la investigación a las que ha tenido acceso OKBALEARES, el comando que perpetró el vuelco de droga en Palma había llegado expresamente desde el extranjero con el único objetivo de ejecutar el golpe. Los investigadores consideran que se trataba de un grupo perfectamente organizado, con un reparto claro de funciones y una planificación previa de todos los movimientos.

Los asaltantes actuaron con el rostro oculto tras máscaras de mono y portaban subfusiles de asalto de última generación, además de pistolas, un arsenal que sorprendió incluso a los investigadores por su capacidad intimidatoria y por el nivel de violencia empleado durante el asalto. Su objetivo era un piso guardería, utilizado presuntamente como almacén de un importante alijo de droga destinado a su posterior distribución.

Las mismas fuentes explican que el primer ataque se produjo en el ascensor del edificio. Allí sorprendieron a uno de los vigilantes del narcopiso, al que redujeron por sorpresa antes de propinarle una brutal paliza. Los asaltantes lo golpearon repetidamente y, bajo amenazas con las armas, lo obligaron a abrir la vivienda. El hombre sufrió diversas heridas, especialmente en la cabeza, como consecuencia de los golpes recibidos durante la agresión.

«Había sangre por todo. Fue una carnicería», relató un vecino que escuchó los gritos y observó las consecuencias del asalto pocos minutos después. La violencia desplegada por el comando provocó momentos de auténtico pánico entre los residentes del edificio, varios de los cuales alertaron inmediatamente a los servicios de emergencias al escuchar golpes, carreras y fuertes discusiones procedentes del inmueble.

Una vez dentro de la vivienda, el grupo también agredió a la mujer que se encontraba en el piso mientras exigían la entrega de toda la droga almacenada. Los investigadores sostienen que los asaltantes lograron hacerse con un importante botín, compuesto presuntamente por kilos y kilos de droga, cuya cantidad exacta todavía no ha podido ser cuantificada, ya que se desconoce el volumen de sustancias que había almacenadas antes del asalto.

La rápida intervención policial, tras las llamadas realizadas por los vecinos, obligó al comando a abandonar precipitadamente el edificio. Esa huida impidió que pudieran revisar con detalle toda la vivienda. Durante la posterior inspección, los agentes localizaron casi seis kilos de droga ocultos en un compartimento secreto extremadamente bien camuflado en el inmueble. Ese escondite pasó inadvertido para los asaltantes, que abandonaron el lugar sin descubrir una parte del cargamento que pretendían sustraer.

Los investigadores consideran que el asalto responde a un vuelco de droga, una modalidad delictiva habitual entre organizaciones dedicadas al narcotráfico que consiste en robar cargamentos de estupefacientes a otros grupos criminales. La investigación continúa abierta para identificar a todos los integrantes del comando armado, esclarecer su procedencia y determinar sus vínculos con la organización que utilizaba el inmueble como punto de almacenamiento y distribución de droga. Los agentes no descartan nuevas detenciones conforme avance la investigación y se analicen las pruebas recogidas en el escenario del asalto.