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Borja Moreno, forense: «Nosotros tenemos claro que lo muertos hablan, sólo hay que saber escucharles»

El médico, profesor, divulgador y autor de 'Abierto en canal', nos abre la puerta a su mundo: entre la ciencia, la justicia y la vida

«Los muertos hablan, sólo hay que saber escucharlos». Borja Moreno, médico forense, divulgador y autor del libro Abierto en canal, nos abre las puertas de su mundo, donde la ciencia se mezcla con la vida y la muerte, y donde cada caso es una historia que merece ser contada. Desde sus primeros pasos en la medicina hasta ser todo un referente en el Instituto de Medicina Legal de Baleares y, anteriormente, en Ceuta, Moreno nos habla de su trabajo diario, de los secretos de la ciencia forense y de lo que se esconde detrás de los titulares sensacionalistas. En esta entrevista, descubrimos la persona detrás del médico, el investigador y el escritor.

PREGUNTA.- ¿Qué significa para ti formar parte del Cuerpo Nacional de Médicos Forenses?

RESPUESTA.- Pertenecer, pero sobre todo haber accedido por oposición, muy dura, por cierto, a uno de los Cuerpos nacionales mas antiguos de España (1882) y del ministerio de Justicia, es un honor. Y además creo que en estos más de 100 años, no hemos tenido una proyección justa o acorde a nuestro trabajo, como si lo han tenido los notarios, la carrera judicial, los registradores de la propiedad o los diplomáticos. Y pese a que yo no soy portavoz de nadie, si que estoy muy por la labor de divulgar las ciencias forenses.

P.- Dices que «los muertos hablan, solo hay que saber escucharlos». ¿Podrías explicar a nuestros lectores qué quieres transmitir con esta frase?

R.- Y es que así es Julio, los cadáveres hablan, pero no con los labios; y los forenses escuchan, pero no por las orejas. Una persona fallecida te va a contar sus últimos momentos según lo que tenga en el estómago, por ejemplo. O sus hábitos, según su físico o su dentadura. Incluso sus enfermedades, a través del estudio de sus órganos o fluidos.

P.- Tu profesión te expone a situaciones que la mayoría de nosotros solo vemos en la ficción. ¿Cómo gestionas el impacto emocional y psicológico de tu trabajo diario?

R.- Estamos expuestos a mucha miseria. Salvo los que vienen a casarse a los juzgados, que es donde trabajamos, no vemos cosas agradables. Y como médicos, se dice que somos la cara mas amable de la justicia… y creo que así ha de ser. Al trabajo te haces, y tienes que tener vías de escape a los dramas a los que te expones. Yo, contándolo a través de la universidad como profesor, o explotando mis facultades como comunicador de la medicina forense, me ayuda a evacuar muchas de las emociones del curro. A través del ejercicio físico, la meditación profunda y el yoga, también intento tener el alma lo mas sonriente posible.

Borja Moreno, médico forense, influencer, escritor y divulgador.

P.- ¿Cuál es el error o concepción errónea más común que la gente tiene sobre la ciencia forense y el trabajo de un forense?

R.- Que estamos rodeados de muertos. El medico forense es la mano derecha del juez en cualquier cuestión médica. Desde valorar a una persona agredida, a una víctima de un delito sexual, o a un enfermo mental que no entiende el porqué se le culpa, de todo ello, el forense puede informar al juez. Hasta de alguien que alega que no ha podido acudir a una mesa electoral, como presidente, por una enfermedad. Nosotros somos los que informamos si la razón es real, o no.

P.- Mantienes uno de los pocos canales de YouTube sobre medicina legal, forense y toxicología. ¿Qué te motivó a compartir tus conocimientos en esta plataforma?

R.- Bueno, no hay ningún canal propiedad de un medico forense, en castellano, sobre aspectos teóricos de la medicina forense. La mayoría son criminólogos, técnicos de funeraria o de autopsias. Y pese a que ellos son muy importantes en sus ámbitos, el medico forense puede aportar mucha información con base científica… que tenemos la carrera de medicina a nuestras espaldas, jajajaja.

P.- ¿Qué te motivó a escribir tu libro Abierto en canal en particular?

R.- La difusión de la vida de un forense a través de sus casos más habituales. Y por supuesto dar a conocer la especialidad médica más antigua de España. Ya que tenemos un poco de olor a naftalina, y polillas en los armarios, era hora de abrirse… al público en general. Y que mejor que abriendo a un forense en canal, ¿no?

P.- ¿Hubo algún caso o experiencia específica que te inspirara a compartir tus conocimientos de esta manera?

R.- La editorial me dijo que un forense en Francia lo estaba petando. Y yo me puse manos a la obra para ver si aquí podría funcionar igual… y oye, mal no ha ido, sobre todo en redes sociales.

P.- Al leer el libro, uno descubre aspectos insospechados de tu trabajo. ¿Qué historia o dato te gustaría que nadie olvidará?

R.- Pues la historia de una amiga que falleció de forma violenta. Es el primer y último capítulo a la vez. Cuando ocurrió me enseñó que el dolor del corazón se sigue teniendo, aunque se trabaje muy cerca de la muerte en el día a día. Que no tenemos una coraza para los casos de nuestra vida íntima, aunque trabajemos con sucesos tan dramáticos de la sociedad en general.

P.- ¿Qué te motiva a seguir en un trabajo tan exigente y a la vez tan poco comprendido?

R.- Algunos médicos no somos carne de hospital. Y no nos hace menos médicos trabajar en otros sitios. Aunque después de un tiempo, creo que es el academicismo del trabajo. A mi, que me gusta explicar cosas, disfruto haciéndolo a través de informes que luego irán a juicios y ayudarán a las víctimas a ser resarcidas… o a los victimarios a tener un juicio justo.

P.- En tu opinión, ¿hacia dónde se dirige la ciencia forense en los próximos años?

R.- Creo que vamos directos a mejorar nuestros informes y actuaciones con ayuda de la inteligencia artificial. No reconocerlo de forma individual será echar el freno en el trabajo personal. Quien no se adapte, se queda atrás. Se va a acelerar y facilitar mucho nuestra tarea… pero hay que estar dispuesto a asumir que una máquina no ayudará a redactar con mas facilidad los informes.

P.- Finalmente, si pudieras invitar al público a recordar una única cosa sobre tu profesión, ¿qué sería?

R.- Que la muerte nos acompaña siempre, silenciosa, a nuestro lado, hasta que un día nos decide dar la mano para acompañarla. Y eso, puede pasar cualquier día. No esperemos a hacer cosas en la jubilación. El tiempo, es limitado, como el dinero… pero la capacidad de amar no lo es. Hay que dar más amor.