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TRANSPORTE PÚBLICO

Asientos precintados, goteras y calor asfixiante: el calvario de los usuarios de los buses de Mallorca

Las averías en el aire acondicionado transforman los trayectos del TIB en un problema que ya afecta a varias líneas

El precintado de zonas afectadas reduce el espacio disponible para los viajeros en vehículos que ya van al límite de su capacidad

Un autobús del TIB recorre varios kilómetros por Mallorca con el retrovisor de un coche colgando tras arrancarlo de cuajo

Viajar en los autobuses del TIB se ha convertido en una auténtica prueba de fuego y paciencia para cientos de pasajeros en Mallorca. En pleno verano y golpeados por un calor asfixiante, varios usuarios han estallado ante el «pésimo» estado que presenta el interior de muchos vehículos del transporte público interurbano. La indignación crece a diario por culpa de las graves deficiencias en los sistemas de aire acondicionado, que pierden agua de forma constante y provocan serias goteras en el interior del pasaje.

Estas averías no son un hecho aislado. De hecho, ocurren en numerosas líneas fundamentales de la red que, precisamente en esta época estival, transportan a miles de personas cada día. Según relata un afectado a este periódico, los fallos en la climatización generan en muchas ocasiones auténticas «cascadas de agua» que mojan de lleno a los usuarios durante sus trayectos cotidianos.

La gravedad del problema ha obligado a la compañía a precintar los asientos directamente afectados por estas filtraciones. Sin embargo, tal y como se puede apreciar en los vídeos a los que ha tenido acceso OKBALEARES, la solución se queda muy corta: el agua no entiende de precintos y alcanza de lleno a muchos otros asientos que teóricamente están desprotegidos.

El malestar entre los viajeros habituales es palpable y la frustración va en aumento. «El servicio que dan es una vergüenza, todos los años pasa lo mismo», lamenta con impotencia uno de los afectados, quien se ve obligado a coger el autobús del TIB a diario para desplazarse a su puesto de trabajo y regresar a casa.

Son múltiples los vehículos que sufren estas condiciones. Ante la incomodidad y el deterioro del trayecto, muchos pasajeros no dudan en alertar de inmediato a los chóferes sobre la situación. Sin embargo, los conductores se encuentran de manos atadas y no pueden hacer nada para solucionar el problema en mitad de la ruta.