Andalucía

Un vendedor de productos contra los «fascistas» de Vox: «¿Que el Che odiaba a los LGTBI? Eran sus ideas»

Productos de ‘Black Lives Matter’ junto a banderas republicanas, esteladas o pines comunistas. Son algunos de los productos que un vendedor ambulante de la Plaza Nueva de Sevilla quería vender, aprovechando la manifestación convocada por CGT por la Educación Pública. Lo primero que hace cuando alguien se acerca: entregar un folleto de ‘Stop Vox’. Eso sí, lo hace con una gorra del asesino Che Guevara. Estos son sus argumentos para odiar a Vox.

Tal y como el propio vendedor ha explicado a OKDIARIO, es «antifascista» y, por tanto, «demócrata». Cuando este periódico le pregunta por qué está en contra de Vox, éste responde que es «porque defiende la idea fascista de que una persona, solo por su color de piel, solo por haber nacido en un sitio ya tienen más derecho que otras personas». Ante tal argumento, este periódico le pregunta que qué medida ejemplifica tal afirmación. Tras unos segundos, el vendedor explica que «quieren cerrar las fronteras a los sin papeles».

«Yo creo que hay que abrir las fronteras porque al igual que las multinacionales pueden ir a cualquier país a invertir, pues los trabajadores deberían poder ir igual a trabajar», expone el vendedor. «Vox, además, también está en contra de la educación pública, porque defiende la privada», continúa.

Che Guevara

«Pero, todo esto lo está diciendo con una gorra con la figura de Ernesto Che Guevara, un asesino que odiaba a los homosexuales», le espeta OKDIARIO al vendedor, que responde: «Bueno, eran sus pensamientos». Posteriormente matiza: «Pero el Che Guevara no odiaba a los homosexuales ni era un asesino. Si Che Guevara era un asesino, ¿entonces Franco qué es? ¿Un genocida?».

Le explicaremos a este vendedor quién era la persona que llevaba en su gorra mientras insulta a Vox. ¿Quién fue Ernesto Che Guevara? La respuesta está en sus ideas y crímenes que defendía tanto en sus intervenciones públicas como en los diarios de viaje que escribía a modo de memorias. En la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 11 de diciembre de 1964, defendió los crímenes que había cometido con estas palabras: «Nosotros tenemos que decir aquí lo que es una verdad conocida, que la hemos expresado siempre ante el mundo: Fusilamientos, sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte».

El escritor Álvaro Vargas Llosa, hijo del premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, escribió un artículo hace más de una década titulado ‘The killing machine’ (La máquina de matar) en la revista norteamericana ‘The Republic’, en el que repasaba el historial criminal de este sanguinario revolucionario. Vargas Llosa relata el testimonio de Félix Rodríguez, un agente de la CIA integrado en el equipo que dio caza al Che Guevara en Bolivia, sobre las ejecuciones que llevó a cabo el activista comunista: «Más o menos 2.000». «Me dijo que eran todos agentes de la CIA y no discutió la cifra», aseguró el agente de la CIA.

El también ídolo de Pablo Iglesias realizó y ordenó estas ejecuciones a sangre fría durante la etapa en la que controlaba la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, una fortaleza militar ubicada en La Habana (Cuba) donde se eliminaba a los opositores al régimen de Fidel Castro. En una entrevista concedida al canal 6 de la televisión cubana en febrero de 1959, afirmó: «En La Cabaña todos los fusilamientos se hacen por órdenes expresas mías«.

En el libro ‘Fidel y el Che’, publicado en 1988 y escrito por José Pardo Llada, explicaba sus métodos de matar: «Para enviar hombres al pelotón de fusilamiento, la prueba judicial es innecesaria. Estos procedimientos son un detalle burgués arcaico. ¡Esta es una revolución! Y un revolucionario debe convertirse en una fría máquina de matar motivado por odio puro».

En su diario de viaje, Ernesto Che Guevara incluyó pasajes con los que quedaba demostrado su ideario racista, principalmente hacia los negros: «Los negros, esos magníficos ejemplares de la raza africana que han mantenido su pureza racial gracias al poco apego que le tienen al baño, han visto invadidos sus reales por un nuevo ejemplar de esclavo: el portugués. El desprecio y la pobreza los une en la lucha cotidiana, pero el diferente modo de encarar la vida los separa completamente; el negro indolente y soñador, se gasta sus pesitos en cualquier frivolidad o en ‘pegar unos palos’ (emborracharse), el europeo tiene una tradición de trabajo y de ahorro que lo persigue hasta este rincón de América y lo impulsa a progresar, aún independientemente de sus propias aspiraciones individuales».

‘Conducta impropia’, un documental estrenado en 1984 y cuyos directores fueron Néstor Almendros y Orlando Jiménez Leal, demostró la construcción de campos de trabajos forzados en la Península de Guanahacabibes (Cuba) destinados para los homosexuales e ideados por Ernesto Che Guevara. «El trabajo los hará hombres», fue el lema que aparecía en la entrada de estos campos, copiando al de Auschwitz.

Este guerrillero fue siempre partidario de la imposición de regímenes comunista en todo el mundo, aunque eso implicase violencia sanguinaria mediante las armas. Así lo afirmó en un artículo que se publicó en 1968 la revista ‘Verde Olivo’, uno de los principales instrumentos de propaganda del régimen comunista de Fidel Castro: «El camino pacífico está eliminado y la violencia es inevitable. Para lograr regímenes socialistas habrán de correr ríos de sangre y debe continuarse la ruta de la liberación, aunque sea a costa de millones de víctimas atómicas».