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¿Cuánto cobran los ciudadanos a los que les haya tocado mesa electoral en Andalucía? El BOE lo confirma

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Blanca Espada

Formar parte de una mesa electoral no es algo que se elija, sino que supone una obligación, y una responsabilidad, que afecta a quien recibe la notificación para estar en ella y ahora, con las elecciones en Andalucía a la vuelta de la esquina, muchos andaluces habrán recibido en la que se notifica que deben formar parte de esa mesa, de modo que pasarán un domingo siendo parte de estos comicios, aunque sabiendo también que podrán cobrar por su trabajo, pero ¿cuánto exactamente, ¿Cuánto cobran los ciudadanos a los que les haya tocado mesa electoral en Andalucía? El BOE lo confirma.

Con las elecciones autonómicas del próximo 17 de mayo ya en el calendario, la Junta de Andalucía ha dejado fijada una de las cuestiones que más interés despiertan entre quienes resultan elegidos por sorteo: la compensación económica que recibirán por estar presentes durante toda la jornada electoral. La cifra, en realidad, no varía demasiado respecto a otros procesos recientes, aunque introduce una pequeña subida. Aun así, conviene tener claro qué se cobra exactamente, qué incluye esa cantidad y qué implica aceptar este papel.

¿Cuánto cobran los ciudadanos a los que les haya tocado mesa electoral en Andalucía?

La cantidad establecida es de 70 euros por persona. Se trata de una dieta, no de un salario, y se abona a quienes ocupen alguno de los tres puestos de cada mesa: presidencia o vocalías. Son cinco euros más que en las elecciones autonómicas de 2022, cuando la retribución se quedó en 65 euros. El incremento es pequeño, pero permite igualar lo que ya se pagó en las últimas elecciones generales.

Un detalle que suele pasar desapercibido y que conviene saber bien es que este dinero no tributa. Se cobra íntegro, sin retenciones posteriores por parte de Hacienda.

Más de 30.000 personas llamadas a participar

No se trata de casos aislados. En toda Andalucía se constituirán 10.403 mesas electorales, lo que obliga a movilizar a 31.209 ciudadanos sólo para cubrir esos puestos.

Cada mesa funciona con tres personas, elegidas por sorteo entre los censados. Para poder ser designado basta con cumplir requisitos básicos como saber leer y escribir y no superar los 65 años. En el caso de la presidencia, eso sí, se pide un nivel formativo más alto, normalmente bachillerato o equivalente. Si no hay suficientes perfiles con esa titulación, el criterio se relaja.

Permisos y protección

El pago es lo más visible, pero no es lo único. Estar en una mesa electoral da derecho a ciertas medidas que buscan compensar, al menos en parte, la duración de la jornada. Si ese día coincide con trabajo, el empleado tiene permiso retribuido. Y al día siguiente, puede reducir cinco horas su jornada laboral. Algo que, teniendo en cuenta que el recuento suele alargarse hasta bien entrada la noche, no es menor.

También hay cobertura de la Seguridad Social durante todo el proceso, por si ocurre cualquier incidencia mientras se desempeña la función. Y en los casos en los que haya que desplazarse fuera del municipio habitual, se cubren los gastos. Incluso el uso de coche propio tiene compensación, fijada en 0,26 euros por kilómetro.

No acudir puede salir caro

Estar en una mesa electoral es obligatorio y no presentarse sin justificarlo puede tener consecuencias. La normativa electoral contempla sanciones que van desde multas económicas hasta penas de prisión de corta duración. En concreto, multas de dos a diez meses o incluso arrestos de entre 14 y 30 días en los casos más graves.

Eso sí, existe una vía para evitar tener que acudir si hay un motivo real. Desde que se recibe la notificación, hay siete días para presentar alegaciones ante la Junta Electoral de Zona, que es la que decide si se acepta la excusa o no.

Un dispositivo que mueve millones

El pago a los miembros de las mesas es solo una pequeña parte de todo el engranaje. Organizar unas elecciones autonómicas tiene un coste elevado, y en el caso de Andalucía supera los 26 millones de euros. Una parte importante se destina a los partidos políticos, principalmente para financiar campañas y actos. Otra, igual de relevante, cubre todo lo necesario para que la jornada funcione: papeletas, urnas, sistemas informáticos, seguridad o transmisión de resultados. También hay contratos públicos millonarios relacionados con el recuento y la difusión de datos, además de otros gastos menos visibles pero igual de necesarios.

Otros cargos con compensaciones más altas

Mientras los miembros de mesa reciben una cantidad fija, otras figuras dentro del proceso electoral tienen retribuciones más elevadas. Es el caso de las Juntas Electorales, tanto la autonómica como las provinciales y de zona, cuyos integrantes perciben cantidades que varían según el cargo y la responsabilidad. Las presidencias, por ejemplo, pueden superar los 5.000 euros, mientras que otras funciones tienen asignaciones menores pero también relevantes. En paralelo, secretarios de ayuntamientos y personal colaborador reciben compensaciones específicas por su participación.

Al final, formar parte de una mesa electoral sigue siendo una obligación que muchos preferirían evitar. La compensación, fijada en 70 euros, apenas cambia el panorama, aunque al menos se mantiene en línea con otros procesos recientes y con algunas garantías añadidas para quienes tienen que asumir este papel durante toda la jornada.

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