El pintoresco pueblo cántabro que se tiñe de blanco en invierno y lleva siglos aislado en la montaña
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Es el pueblo más bonito de España para visitar en invierno
El interior de Cantabria esconde numerosos rincones donde la montaña ha sido durante siglos una barrera natural y, al mismo tiempo, un elemento de identidad. En la comarca de Liébana, uno de esos enclaves resume a la perfección esta relación entre aislamiento, clima y tradición. Se trata de un pueblo cántabro situado a gran altitud, donde el invierno deja postales.
Y mucho más allá de su imagen invernal, este pedazo de Cantabria ha mantenido una estructura urbana, social y económica muy ligada al entorno. Su historia reciente está marcada por la tardía llegada de una carretera, mientras que su patrimonio arquitectónico refleja perfectamente cómo se ha vivido durante siglos en uno de los puntos más apartados de la región.
¿Cuál es el lejano y pintoresco pueblo cántabro que se tiñe de blanco en invierno?
Dobres es una localidad perteneciente al municipio de Vega de Liébana, en Cantabria. Se encuentra a 936 metros de altitud, en la ladera de una gran montaña y muy cerca del entorno de los Picos de Europa. Este pueblo cántabro se divide en dos barrios bien diferenciados: Dobres, el núcleo principal, y Cucayo, situado al final de la única carretera que da acceso a la zona.
La población ha sido históricamente reducida. Según datos del INE, apenas supera las decenas de habitantes, repartidos entre ambos barrios. Esta escasa densidad ha sido una constante, reforzada por su ubicación y por las dificultades de acceso que se mantuvieron hasta bien entrado el siglo XX.
La economía tradicional ha estado ligada al aprovechamiento de los montes, una gestión que aún hoy depende de su propia junta vecinal.
El aislamiento de Dobres y la llegada de la carretera
Durante siglos, Dobres y Cucayo vivieron prácticamente incomunicados del resto de Cantabria. No fue hasta la década de los 70 cuando este pueblo cántabro vio finalizadas las obras de la carretera CA-894, que parte desde La Vega, capital del municipio, y recorre algo más de once kilómetros hasta morir en Cucayo.
El trazado asciende desde los 459 metros de altitud de La Vega hasta rozar los mil metros, serpenteando por la montaña y atravesando dos túneles horadados en la roca de la Peña de la Hoz.
Estas infraestructuras, iniciadas en 1946 y concluidas definitivamente en 1967, supusieron el fin de un aislamiento secular. Aun así, la carretera no convirtió a Dobres en un lugar de paso, sino en un destino al que solo se llega de forma deliberada.
¿Qué se puede ver y hacer en Dobres?
Dobres está declarado Conjunto Histórico por su interés urbanístico y etnográfico. El casco urbano conserva ejemplos de arquitectura popular de montaña, con viviendas de piedra adaptadas al clima y a la pendiente del terreno. Entre los edificios más destacados se encuentran dos casonas nobles que conservan escudos heráldicos en sus fachadas.
Una de ellas muestra piedras armeras de los linajes Bedoya, Corral y Salceda, acompañadas de una inscripción histórica vinculada a este último apellido. La otra casona también presenta un escudo de los Salceda, testimonio del pasado hidalgo de algunas familias asentadas en este pueblo cántabro y en la comarca de Liébana.
La iglesia de San Mamés es otro de los elementos clave del patrimonio local. Construida en el siglo XVIII y restaurada en 1914, cuenta con una sola nave y bóveda de crucería.
En su interior se conservan un sagrario del siglo XVI, imágenes populares de los siglos XVII y XVIII y un Descendimiento del siglo XVIII, además de dos cuadros del pintor sevillano Augusto Manuel de Quesada, fechados en 1879.
El imperdible entorno natural y paisaje invernal de este pueblo cántabro
El entorno natural es uno de los rasgos que definen a este pueblo cántabro. A los pies de Dobres y Cucayo discurre el río Frío, cuyas aguas proceden de los glaciares de Peña Prieta. La garganta que forma el río está marcada por la roca caliza de la cordillera Cantábrica y por extensos pastos de montaña.
En invierno, la nieve cubre el paisaje y condiciona los accesos y la actividad diaria. Los montes que rodean el pueblo, como los que conducen a los puertos de montaña cercanos, forman parte de la ZEPA de Liébana, lo que da cuenta del valor ecológico de la zona.
Desde la propia carretera CA-894 se localizan varios miradores naturales junto a los túneles, desde los que se domina el valle y el curso del río.
Dobres y Cucayo representan así un ejemplo claro de cómo un pueblo cántabro ha mantenido su identidad gracias al aislamiento, la montaña y una relación directa con el entorno.
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