Viajes
Monumentos

Este desconocido castillo es uno de los más espectaculares de España: hasta Salvador Dalí quiso comprarlo

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

España alberga un gran patrimonio de castillos y monumentos que reflejan siglos de historia. Desde fortalezas medievales hasta palacios restaurados, cada uno guarda secretos y leyendas que han perdurado a lo largo del tiempo.

En Cataluña, muchas de estas construcciones destacan por su ubicación estratégica y su importancia en conflictos históricos. Algunos han sido abandonados, mientras que otros han sido restaurados y abiertos al público.

Muchos personajes ilustres se han sentido atraídos por estos castillos, ya sea por su belleza o por su valor histórico. Algunos, incluso, han intentado comprarlos.

Éste es el impresionante castillo de Gerona que quiso comprar Salvador Dalí

El Castillo de Requesens, un lugar que incluso Salvador Dalí ambicionó adquirir para su esposa, se encuentra cerca del municipio de La Jonquera (Gerona), en el Alto Ampurdán. Su historia se remonta al 30 de junio del año 859, cuando se menciona por primera vez en un documento que data de la época del condado de Empúries-Rosselló.

En aquel entonces, la zona estaba habitada por familias que se auto gestionaban, hasta que el conde confió la administración a uno de sus vasallos: Oriol. A finales del siglo X, el territorio se dividió, y Requesens quedó en la frontera entre los condados de Empúries y Rosselló, convirtiéndose en un punto de conflicto.

En el siglo XI, el conde de Empúries cedió Requesens al conde de Rosselló, quien construyó una torre de vigilancia que evolucionó hasta convertirse en un castillo. Esta acción generó tensiones y quejas por parte de los habitantes locales, quienes sufrieron abusos por parte de la guarnición instalada.

A lo largo de los siglos, el castillo pasó por diferentes manos y fue escenario de batallas, como la invasión francesa de 1285, cuando fue asediado por los franceses. En el siglo XV, el castillo adquirió una función defensiva crucial contra los enemigos provenientes de Francia. Sin embargo, con el tiempo, perdió su utilidad militar y quedó abandonado.

A finales del siglo XIX, la familia Rocabertí emprendió una ambiciosa rehabilitación para convertirlo en una residencia de verano. La restauración, liderada por Alexandre Comalat, respetó la estructura original del castillo y añadió elementos de la antigua iglesia de Santa María de Requesens.

Actualmente, el Castillo de Requesens ha ganado popularidad gracias al rodaje de películas y eventos como la despedida de soltero de Pierre Casiraghi. Las visitas reguladas y las aportaciones de entradas han permitido su conservación y restauración, recuperando su esplendor medieval.

¿Dónde comer tras la visita al Castillo de Requesens?

Después de explorar la historia y los rincones del Castillo de Requesens, una parada obligatoria es La Cantina, un lugar donde se puede disfrutar de carnes a la brasa con alioli y postres caseros.

Este espacio ofrece una experiencia gastronómica auténtica, con platos elaborados con productos locales y un ambiente acogedor que invita a relajarse y disfrutar del entorno natural.

¿Cómo llegar al Castillo de Requesens?

El Castillo de Requesens se encuentra a 7 kilómetros al este del pueblo de Cantallops. Para llegar, se debe tomar un desvío desde la N-II en dirección a Cantallops y seguir las indicaciones hacia Requesens.

Tras tres kilómetros, en el Coll del Medàs, se abre una valla para el ganado. Siguiendo la pista y girando a la derecha en el puente, se asciende al castillo por el desvío izquierdo.

Es importante tener en cuenta que el castillo sólo se puede visitar con una visita guiada, que tiene un costo de 8 €. Durante la visita, es posible que te encuentres con animales como la vaca de Requesens, jabalíes, corzos o zorros, por lo que se recomienda mantener la distancia y el respeto.

También es fundamental seguir las normas de comportamiento establecidas por el Parque Natural de la Albera, al que pertenece la finca.