Aragón desafía la ley de la gravedad con un mirador de 25 metros suspendido sobre el vacío encima de un río
Podría decirse que hoy (y cada vez más) el turismo de aventura gana terreno en el interior de España, dado el hecho de que las comarcas compiten por tener una infraestructura que las distinga del resto. Por ejemplo, en Teruel, la apuesta ha sido construir un mirador capaz de ofrecer una perspectiva que, hasta ahora, nadie había visto desde tierra firme.
La estructura, ideada para resistir el paso del tiempo y las condiciones climáticas de la zona, se sostiene sobre un sistema de anclajes que permite avanzar varios metros más allá del borde del precipicio. ¿El resultado? Pues un rincón suspendido en el vacío que ya se ha convertido merecidamente en una de las paradas obligadas para quienes visitan la provincia.
El mirador de Mijares, en San Agustín, desafía la gravedad sobre el vacío
El protagonista de esta hazaña de ingeniería es el mirador de las Hoces del río Mijares, ubicado en San Agustín, un pequeño municipio de la comarca de Gúdar-Javalambre, en Teruel. Se accede a él por la carretera TE-V-2001, que conecta Venta del Aire con Olba.
La estructura, con forma de V, se proyecta en voladizo sobre el vacío, sin ningún apoyo visible desde abajo. Estas son algunas de sus especificidades:
- Largo del pasillo: 25 metros.
- Ancho del pasillo: 1,10 metros.
- Voladizo sobre el barranco: 8,5 metros desde la pared de roca.
Caminar hasta el final de la pasarela genera la sensación de estar suspendido directamente sobre el barranco.
Desde la plataforma, de aproximadamente doce por nueve metros, los visitantes pueden observar el cauce del río Mijares, las cuevas andalusíes excavadas en la roca y las hoces que el agua ha esculpido durante siglos.
¿Cuánto costó este mirador en Teruel y quién lo construyó?
Antes de esta construcción, el paraje ya era conocido entre los aficionados al senderismo que recorren las Hoces del Mijares, una de las rutas naturales más valoradas de la comarca de Gúdar-Javalambre. La nueva pasarela añade un punto de observación que no existía en la zona, sin necesidad de recorrer sendas complicadas ni asomarse al borde del barranco sin protección alguna.
La obra fue ejecutada por la empresa Prames, que inició los trabajos en el verano de 2023. El proyecto se prolongó más de lo previsto debido a la complejidad de anclar la estructura a la roca sin comprometer su estabilidad.
El presupuesto total ascendió a 187.000 euros, financiados principalmente a través del Fondo de Inversiones de Teruel (Fite) 2020. La comarca destinó, además, 7.800 euros de fondos propios para instalar una malla de seguridad adicional en el entorno de la pasarela.
El mirador abrió al público a finales de julio de 2024, tras superar las últimas pruebas de seguridad exigidas para una estructura de estas características.
¿Qué se puede ver desde el mirador sobre las hoces del Mijares?
José Luis Alvir, presidente de la comarca de Gúdar-Javalambre, explicó que la infraestructura permite «poner en valor el propio cauce» del río, un paraje que hasta entonces solo conocían los senderistas más experimentados.
El vicepresidente, Dani Riera, destacó que desde el mirador se aprecian «el barranco del río, cuevas andalusíes y las hoces del Mijares» en una sola panorámica, algo que antes solo era posible fragmentando la ruta en varios puntos distintos.
Además de estos elementos, el entorno del mirador conserva una vegetación propia de zonas de barranco, con especies adaptadas a la humedad que genera el río en su recorrido por la roca caliza.
Cómo llegar hasta el mirador y qué tener en cuenta
Para llegar hasta el mirador de las Hoces del Mijares, hay que tomar la carretera TE-V-2001, que enlaza Venta del Aire con la localidad de Olba, dentro del término municipal de San Agustín. El acceso está señalizado y cuenta con una pequeña zona de aparcamiento cercana.
Se recomienda visitar el mirador con calzado cómodo, ya que el entorno combina tramos de sendero natural con la pasarela metálica. Al tratarse de una estructura en voladizo, el acceso puede restringirse en días de viento fuerte o lluvia intensa, por motivos de seguridad.
Así, el municipio de San Agustín, con apenas unos cientos de habitantes, ha visto cómo el goteo constante de visitantes hacia el mirador reactiva bares, alojamientos rurales y la economía de una de las zonas menos pobladas de España.