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Carga rápida vs carga inalámbrica: qué es mejor para la salud de la batería

La carga rápida y la carga inalámbrica afectan de forma distinta a la salud de la batería del móvil

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  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Muchos de los cargadores inalámbricos se venden con el mismo argumento, cuidar la batería mejor que un cable de carga rápida. Es una idea que suena razonable porque asociamos «más lento» con «más suave», pero la química de las baterías de iones de litio no funciona así. Lo que desgasta una batería no es tanto la velocidad a la que entra la energía como el calor que ese proceso genera y el tiempo que la celda pasa cerca del cien por cien de carga.

Por qué el calor manda más que los vatios

La carga inalámbrica funciona por inducción electromagnética, un sistema que convierte electricidad en un campo magnético y ese campo, de nuevo, en electricidad dentro del móvil. Cada conversión pierde parte de la energía en forma de calor, así que un cargador inalámbrico suele ser menos eficiente que uno con cable. Ese calor adicional se genera precisamente junto a la batería, dentro de la carcasa del teléfono, mientras que en la carga por cable buena parte del calor se queda en el propio cargador, lejos de la celda.

La carga rápida por cable también calienta el móvil, sobre todo en los primeros minutos, cuando la corriente es más alta. Los fabricantes de chips llevan años perfeccionando sistemas de gestión de energía que reducen esa corriente en cuanto detectan temperaturas elevadas, así que en un móvil moderno el pico de calor suele durar poco.

Fuente: Unsplash

Lo que dicen las marcas

Apple explica en su página de soporte que la batería se calienta al cargarse y que ese calor puede reducir su vida útil, motivo por el que el iPhone reduce de forma gradual la corriente de carga a medida que se acerca al cien por cien. La compañía recomienda además evitar cargar el móvil en ambientes por encima de 35 grados, porque asegura que puede reducir la vida útil de la batería de forma permanente.

Samsung, al igual que otros fabricantes, sostiene algo parecido sobre sus propios terminales, que el calor durante la carga inalámbrica o la carga rápida entra dentro del funcionamiento normal del dispositivo y no afecta a su vida útil ni a su rendimiento, aunque el propio cargador puede detener la carga si detecta una temperatura excesiva.  Ambas marcas ofrecen funciones para limitar el porcentaje máximo de carga, pensadas para que la batería pase menos tiempo al cien por cien.

Qué hacer para que la batería aguante mejor

Ni la carga rápida ni la inalámbrica son, por sí solas, la principal responsable del desgaste de una batería. Lo que más influye es evitar que el móvil pase horas al sol o dentro de una funda gruesa mientras carga, no dejarlo toda la noche sobre una base inalámbrica en una habitación caldeada y activar las funciones de carga optimizada que ya incluyen iOS y Android.

Un cargador rápido certificado, del propio fabricante o con el sello USB Power Delivery, no es un problema si el teléfono se sustituye cada pocos años, como hace la mayoría de usuarios. La carga inalámbrica, con los estándares Qi2 más recientes, ha reducido buena parte de esas pérdidas por calor respecto a los primeros cargadores Qi, aunque sigue sin igualar la eficiencia de un cable.

Elegir entre una u otra opción es, ante todo, una cuestión de comodidad. La salud de la batería depende más de la temperatura a la que se expone el móvil y del tiempo que pasa cargado al máximo que del método concreto que se use para cargarlo.