La batería del futuro es de grafeno y “made in Spain”
A menudo damos cuenta de nuevos avances que van apareciendo en el terreno de las baterías, con desarrollos de universidades extranjeras o grandes multinacionales que buscan alternativas a la tecnología de litio actual y que prometen una mayor autonomía o una carga más rápida. Sin embargo, es posible que la revolución de las baterías, esa que cambie por completo el mundo de los dispositivos electrónicos o incluso el transporte, sea fruto de la investigación española. Y es que la Universidad de Cordoba, junto con la empresa especializada en la producción de grafeno Graphenano y la empresa Grabat Energy, especializada en fabricar celdas de batería, podrían haber dado ya con unas baterías basadas en polímero de grafeno que consiguen el triple de densidad energética que las actuales, el doble de vida útil y una recarga también el triple de rápida a un precio que es un 77 por cien inferior al de las baterías de litio. Es decir, el “santo grial” de las baterías, que hará que la próxima generación de coches eléctricos alcancen una autonomía de entre 800 y 1.000 kilómetros y que se puedan cargar en lo que tardas en tomar un café. Y repetimos… hechas totalmente en España.
Las nuevas baterías llevan desarrollándose desde hace un par de años y Grabat Energy las está fabricando ya en la localidad murciana de Yecla en una planta de 7.000 metros cuadrados. Grabat espera tener la producción a pleno rendimiento en el segundo semestre de 2016 y al parecer las baterías ya están siendo probadas por dos fabricantes alemanes de automóviles para crear nuevos vehículos sobre su base. Algunos de estos fabricantes como Volkswagen o Audi ya han prometido que para 2017 o 2018 tendremos coches eléctricos con autonomías de 500 y hasta 700 kilómetros, mientras que en la actualidad son muy pocos los que superan los 200 kilómetros de autonomía.
Por si fuera poco, otro de los elementos que hay que tener en cuenta es que las baterías de grafeno son mucho más seguras ya que no explotan y pueden continuar funcionando incluso tras un cortocircuito. Al parecer, el único punto en contra de las baterías con polímero de grafeno es la densidad energética en volumen, lo que significa que aunque consiguen acumular más energía con menor peso, lo hacen con un volumen mayor, lo que puede ser un inconveniente cuando se necesita ahorrar espacio como en un smartphone o reloj inteligente. No obstante, se desconoce si a día de hoy este inconveniente ha sido superado.
Por supuesto, todavía es algo pronto para lanzar las campanas al vuelo, y hasta que no veamos realmente funcionando una de estas baterías en un prototipo de vehículo en el que se puedan probar y certificar sus propiedades, no podremos decir que estamos ante la siguiente revolución de la tecnología eléctrica. Sin embargo, sería ciertamente un orgullo saber que esta revolución no ha hecho falta que venga de Corea o Estados Unidos sino de nuestros propios ingenieros e investigadores.
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