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The Handmaid’s Tale: 5 aspectos de la serie que son ya una realidad

La serie protagonizada por Elisabeth Moss finalizó hace unos días su primera temporada, rodeada de un sin fin de elogios y un regreso de lo más esperanzador. Como muchos ya sabréis, The Handmaid’s Tale es la adaptación televisiva de la obra del mismo nombre escrita por Margaret Atwood. Una terrorífica distopía que traslada al espectador a un futuro que promete grandes desdichas para el ser humano. Un género que por su definición nos invita a ser precavidos ante la historia que presenciamos a través de la pantalla. El resultado final de esta obra maestra no es otro que un relato desolador que transmite tristeza, soledad y sufrimiento en cada una de sus escenas.

The Handmaid’s Tale es ya una de las series más inquietantes de la temporada.

Para quien todavía desconozca la premisa, The Handmaid’s Tale narra la situación que atraviesa una sociedad dominada por una dictadura fundamentalista y teocrática. En ella, las mujeres son utilizadas como concubinas, con el único objetivo de engendrar los hijos de sus señores. La audiencia es testigo de los horrores cometidos a través de la mirada de una de estas jóvenes: Defred, interpretada por una increíble Elisabeth Moss. Junto a ella, un reparto de auténtico vértigo: Joseph Finnes, Alexis Bledel, Max Minghella, Samira Wiley o Ann Dowd.

Todos ellos construyen una crónica anunciada del futuro que a muchos nos espera. A pesar de ser una serie de ciencia ficción, The Handmaid’s Tale presenta ciertos aspectos no muy alejados del presente que ahora atravesamos. Y este es precisamente su mejor baluarte. Estamos ante una producción que busca concienciar al público sobre diversos problemas que ya azotan a nuestra sociedad. Gracias a un enfoque plagado de realismo y sinceridad que merece un hueco en tu catálogo particular. A continuación, os mostramos algunos elementos que convierten a The Handmaid’s Tale es una distopía más propia de la realidad.

La contaminación

Todos los problemas de la sociedad son provocados por los altos niveles de contaminación.

La República de Gilead nació, en primera instancia, como consecuencia de los altos niveles de contaminación que acechaban el planeta. Con el paso del tiempo, esta provocó un descenso notable de la fertilidad, convirtiendo a los recién nacidos en el bien más preciado de todos. La polución es ya un problema que afecta a gran parte de la población mundial. Un obstáculo de gran envergadura que muchos luchan por erradicar. Sin embargo, hablamos de un enemigo al que nosotros mismos hemos despertado y que promete cumplir con una dura batalla.

Vientres de alquiler

Tal es la problemática actual sobre el tema que ningún gobierno ha sabido tomar partido.

La gestación subrogada es uno de los temas más polémicos y discutidos del panorama actual. De hecho, hace apenas unos días, se celebró en la capital un congreso sobre esta práctica, donde colectivos feministas rechazaron la concepción que muchos tienen del cuerpo de la mujer como simple mercancía. Aunque en la serie las protagonistas sean utilizadas como meras esclavas, la base de este problema radica ya en nuestra sociedad. Multitud de mujeres sin recursos recurren hoy en día a estos servicios para intentar salir adelante.

Homofobia

Muchos de los castigos impuestos en la serie se realizan todavía en algunos países.

En The Handmaid’s Tale, los homosexuales son tratados como “traidores a su género” y por ello experimentan el peor castigo inimaginable. ¿Cuál es su sentencia? En algunos casos, la horca. En otros, dependiendo de la salud del útero de la acusada, las mujeres son obligadas a ejercer la prostitución, o a sufrir una mutilación genital dolorosa e irreversible. Todas estas represalias todavía se practican en algunos países del mundo. Por ejemplo, en África, más de 100 millones de niñas han sido sometidas a la ablación. Mientras que casi la mitad del planeta concibe aún la homosexualidad como un delito sancionado con la muerte.

Fanatismo religioso

Las ceremonias entre criadas son uno de los momentos más terroríficos de la serie.

En un presente asolado por el terrorismo y el poder de los grupos fundamentalistas, el fanatismo es ya algo común en nuestra sociedad. Sobre todo cuando la religión es el factor determinante de dicho comportamiento. Una postura que motiva ciertos pensamientos machistas, que a su vez desvirtualizan la importancia de la mujer en cualquier ámbito de nuestra vida. La violencia masiva es también uno de los puntos más recurrentes, representado de igual forma en la serie creada por Bruce Miller.

Vigilancia constante a los ciudadanos

Las protagonistas de la historia se sienten continuamente vigiladas por extraños.

¿Quién no ha escuchado alguna vez esas historias que relatan cómo el gobierno espía a sus ciudadanos a través de los teléfonos móviles o las búsquedas en Internet? Corea del Norte, Reino Unido o EE.UU son algunos de los países que han llevado a cabo este ejercicio de vigilancia, con el objetivo de controlar los movimientos de todos sus residentes. En The Handmaid’s Tale esto sucede multiplicado por la enésima potencia. Las protagonistas de la historia deben mantener sus cinco sentidos en alerta ante posibles infiltrados que observen todos sus movimientos. Defred y sus amigas se encuentran en un constante estado de alarma.