La reconstrucción mamaria deja de ser estética: «forma parte del tratamiento integral del cáncer de mama»
"Después de un cáncer de mama, muchas mujeres sienten que han perdido parte de su identidad corporal y femenina"

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El especialista en cirugía plástica, estética y reconstructiva Alessandro Thione destaca que la reconstrucción mamaria «forma parte del tratamiento integral» del cáncer de mama y que «no debe entenderse como un procedimiento meramente estético». Según explica, su impacto psicológico y emocional en las pacientes es «enorme», ya que puede ayudarles a recuperar autoestima, seguridad y confianza en su propio cuerpo.
La llegada del verano vuelve a poner el foco en una parte del cuerpo y de la identidad de muchas mujeres que la enfermedad transformó. La exposición corporal, la ropa más ligera o el momento de ponerse un bañador pueden despertar inseguridades que a menudo quedan ocultas cuando se habla únicamente de supervivencia.
En este contexto, los beneficios de la reconstrucción mamaria van mucho más allá del resultado quirúrgico. «Después de un cáncer de mama, muchas mujeres sienten que han perdido parte de su identidad corporal y femenina», señala Thione, quien subraya la importancia de que las pacientes puedan volver a sentirse «completas» y cerrar una etapa especialmente dura de sus vidas.
El especialista explica que la reconstrucción mamaria ha evolucionado notablemente en los últimos años: ha pasado de centrarse únicamente en recuperar volumen a buscar resultados más naturales, equilibrados y adaptados a la calidad de vida de cada paciente.
«Hoy contamos con técnicas microquirúrgicas avanzadas, como la reconstrucción con tejidos propios mediante técnica DIEP, que permiten conseguir resultados más naturales y duraderos. Además, la planificación actual requiere un enfoque multidisciplinar, coordinando a oncólogos, ginecólogos, radioterapeutas y cirujanos reconstructivos para personalizar cada caso», afirma.
La elección de la técnica reconstructiva se realiza de forma individualizada, teniendo en cuenta factores físicos, oncológicos y emocionales. «No existe una única reconstrucción ideal. Influyen aspectos como la radioterapia, el tipo de mastectomía, la cantidad de tejido disponible, la edad, el estilo de vida o las expectativas personales de cada mujer», explica.
En la actualidad, las técnicas disponibles permiten ofrecer «soluciones seguras, duraderas y adaptadas» a cada paciente. «La clave está en una información adecuada, una buena planificación y un enfoque completamente personalizado», concluye Thione.