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¿Quién decide cuándo te ríes?: dos circuitos cerebrales explican las carcajadas y la risa social

Diversos estudios han demostrado que la risa puede actuar como un analgésico natural

¿Quién decide cuándo te ríes?: dos circuitos cerebrales explican las carcajadas y la risa social
Dos jóvenes se están riendo.
Diego Buenosvinos

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Un nuevo estudio del University College de Londres y del Consejo Nacional de Investigación de Italia ha identificado cómo el cerebro genera la risa, analizando casos en los que la estimulación eléctrica cerebral provocó risas involuntarias en pacientes despiertos. Publicado en Trends in Neurosciences de Cell Press, el trabajo revela la existencia de dos redes neuronales diferenciadas: una responsable de las carcajadas espontáneas e incontrolables y otra vinculada a la risa voluntaria y social que utilizamos en las conversaciones. Estos hallazgos ayudan a comprender mejor una señal humana universal que cumple una función clave en la conexión con los demás.

Según explica, se trata de una risa espontánea, involuntaria y, a veces, incontrolable, que puede estar asociada con ciertos tipos de trastornos convulsivos, trastornos del estado de ánimo, la enfermedad de Alzheimer y la esquizofrenia.

El segundo tipo es la risa voluntaria. «Es la risa más común», dice Scott. «Está sincronizada con una precisión increíble. Si observas a la gente conversando, se reirán juntos al final de una frase y luego respirarán al unísono».

«Cuando las personas conversan, la risa voluntaria comienza y termina muy rápidamente», observa Scott. Este tipo de coordinación indica un grado de control que falta en la risa espontánea.

Para desentrañar los circuitos cerebrales subyacentes a estos dos tipos de risa, el equipo recurrió a informes sobre estimulación cerebral prequirúrgica en pacientes con epilepsia. Durante estos procedimientos, los médicos identifican las regiones cerebrales que se intervendrán quirúrgicamente mediante la estimulación eléctrica de ciertas partes del cerebro mientras los pacientes están despiertos. Estas estimulaciones suelen provocar risa de forma involuntaria, y los pacientes pueden describir sus sentimientos en tiempo real.

Los autores analizaron estos informes, junto con otros estudios clínicos y en animales, para proponer dos redes neuronales distintas que subyacen a la risa espontánea y voluntaria. La red espontánea está compuesta por regiones cerebrales implicadas en el control motor y la regulación emocional, como la corteza cingulada anterior pregenual, el núcleo accumbens y el polo temporal. La estimulación de estas regiones produce risa acompañada de un estado de ánimo mejorado, euforia y alegría.

La red voluntaria comprende áreas implicadas exclusivamente en el control motor de la risa y la sonrisa, como el opérculo rolándico, el globo pálido y el área motora suplementaria. La estimulación de estas regiones provoca risa sin emociones positivas.

Los autores sugieren que la red espontánea es una vía evolutivamente más antigua que surgió en el juego brusco de los animales, donde las vocalizaciones similares a la risa servían como señal para prevenir la agresión y promover el vínculo social. Esta hipótesis concuerda con descubrimientos recientes que indican que varias especies de mamíferos producen vocalizaciones similares a la risa durante las interacciones sociales.

Por otro lado, la red voluntaria se superpone con las regiones cerebrales que producen el habla, lo que respalda la idea de que controla la risa conversacional, más orientada a un propósito específico.

Además de esclarecer los trastornos neurológicos y psiquiátricos caracterizados por una risa alterada, los autores esperan que los hallazgos sirvan «como una especie de piedra Rosetta para descifrar múltiples aspectos de la comunicación y el uso social de las vocalizaciones», particularmente en el contexto de la lingüística y el análisis de la conversación, argumenta el autor Fausto Caruana, del Consejo Nacional de Investigación de Italia, en Parma, Italia.

Modulación del dolor

«El papel de estos circuitos en la modulación del dolor también resulta fascinante», incide Caruana. Diversos estudios han demostrado que la risa puede actuar como un analgésico natural. Además, la corteza cingulada anterior, identificada en esta revisión bibliográfica como parte de la red de la risa espontánea, desempeña un papel importante en el sistema cerebral de atenuación del dolor. «Nos interesa seguir investigando el papel analgésico de la risa y los circuitos neuronales que la sustentan», concluye Caruana.

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