¿Conoces el síndrome de ‘Burn-Out’ o trabajador quemado?
Puede que todavía no conozcas el síndrome de ‘Burn-Out’, aunque posiblemente haya alguien a tu alrededor que lo sufra. Se trata de un síndrome que tiene su origen en un estado de estrés laboral crónico, que llega a afectar no solo a la vida profesional, sino también a la personal.
Es lo que denomina también como síndrome del trabajador quemado. Se produce cuando el profesional se ve desbordado por la situación en la empresa y se limita a aceptarlo. Hay una serie de condiciones que caracterizan a estas personas y son la falta de realización personal, la despersonalización y el cansancio emocional. Todo esto puede llegar a originar distintos problemas como el incremento de toxicomanías, aumento de morbilidad, absentismo laboral y un mayor número de suicidios. Incluso llega a ser catalogada en algunos países como enfermedad laboral.
El síndrome de Burn-Out, también se le conoce con otros nombres, como síndrome de desgaste profesional o del quemazón. En muchas ocasiones se produce por la falta de recursos en el trabajo, la sobrecarga de tareas, la merma en las retribuciones, la presión horaria y la falta de motivaciones.
Los empleos que más ‘queman’ son aquellos vinculados con los servicios sociales, los servicios públicos, la sanidad y la enseñanza. Son los grupos más vulnerables, en donde es precisa una cierta implicación del profesional, que mantiene un contacto directo con las personas afectadas.
Principales características del trabajador quemado
-Hay un cansancio emocional, con una progresiva pérdida de energía, fatiga, agotamiento y desgaste. Se ve incapaz de sacar adelante los conflictos que tiene encima de la mesa.
-Su actitud ante los demás cambiará por completo, con unas respuestas y comportamientos inadecuados.
-No se siente realizado con lo que hace en su empresa. Todo lo observa desde una perspectiva negativa. La calidad del trabajo hecho se verá afectado por su incapacidad para soportar las exigencias de los superiores.
Hay varios síntomas que delatan a los afectados por esta enfermedad relacionada con el estrés laboral. Desde el punto de vista psicológico se muestra más triste, irritable, con ansiedad y sentimientos de frustración laboral.
En lo que se refiere al aspecto fisiológico, aparecen síntomas de fatiga, alteraciones del apetito, agotamiento físico, cefaleas, disfunciones sexuales, problemas para dormir, arritmias cardíacas, trastornos gastrointestinales e hipertensión arterial, entre otras cosas. Respecto a la conducta, se suele mostrar con una incapacidad para concentrarse en las tareas, con expresiones de hostilidad, actitud cínica, incremento del consumo de tabaco, alcohol, café y fármacos, llegadas con retraso y salidas anticipadas del puesto de trabajo y el menor contacto posible con los compañeros.
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