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Muere de difteria una niña de 4 años en Italia tras no ser vacunada: sus padres rechazaron inmunizar a sus 4 hijos

La bacteria puede producir una toxina que daña gravemente órganos y tejidos y, en los casos más severos, afectar al corazón

Los padres son antivacunas porque están convencidos de que la inmunización ha provocado el autismo de un familiar

Una enfermedad que la vacunación había relegado prácticamente al pasado ha vuelto a causar una tragedia en Italia. Una niña de cuatro años ha fallecido en Palermo tras sufrir un cuadro clínico compatible con difteria y no haber recibido la vacuna que protege frente a esta infección. Sus padres habían decidido no vacunar a ninguno de sus cuatro hijos porque estaban convencidos de que la inmunización había provocado el autismo de un familiar.

La muerte de la pequeña, ocurrida en la madrugada del 20 de agosto en el Hospital Infantil Di Cristina de Palermo, ha reabierto en Italia el debate sobre las consecuencias de rechazar la vacunación infantil. No obstante, la confirmación definitiva de que la causa del fallecimiento fue la difteria está todavía pendiente de los análisis del Instituto Superior de Sanidad italiano y de los resultados de la autopsia.

La niña, identificada por medios italianos como Anna Rosa, comenzó a presentar síntomas días antes: fiebre, dolor de garganta, vómitos y falta de apetito. Su pediatra llegó a sospechar que podía tratarse de una infección compatible con difteria y recomendó su traslado al hospital. En una primera atención sanitaria, el cuadro fue diagnosticado como una amigdalitis, pero el estado de la menor continuó deteriorándose.

Cuando regresó al hospital, los médicos conocieron un dato determinante para afrontar el caso: la niña no estaba vacunada. El empeoramiento fue fulminante. Tuvo que ser intubada y trasladada a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del hospital Di Cristina, donde los sanitarios desplegaron medidas extraordinarias para intentar salvarle la vida, incluida la circulación extracorpórea y otros tratamientos de soporte. Finalmente, sufrió un fallo multiorgánico y murió.

Cuatro hijos sin vacunar

Los padres no habían vacunado a ninguno de sus cuatro hijos. La familia habría tomado esta decisión por la creencia de que una vacuna había causado el autismo de un familiar, una relación que trasladaron a los médicos como motivo de su rechazo a la inmunización.

Tras la muerte de la niña, las autoridades sanitarias activaron las medidas para proteger al resto de la familia. Los otros tres hermanos, que tampoco estaban vacunados, fueron inmunizados. Además, un primo de la menor, también de cuatro años, fue ingresado con síntomas similares, aunque su estado no era grave y sí constaba como vacunado.

La Fiscalía de Palermo ha abierto una investigación y ha ordenado la práctica de la autopsia. Los investigadores han solicitado las historias clínicas para reconstruir toda la secuencia asistencial y determinar tanto la causa exacta de la muerte como si los protocolos sanitarios fueron correctamente aplicados.

También se analizarán las circunstancias que llevaron a que los cuatro menores permanecieran sin la vacunación obligatoria, según la reconstrucción publicada por Corriere della Sera. La investigación está abierta y, por tanto, no se han establecido, por el momento, responsabilidades penales.

Una enfermedad que parecía del pasado

La difteria es una infección bacteriana causada por Corynebacterium diphtheriae. La bacteria puede producir una toxina capaz de dañar gravemente órganos y tejidos y, en los casos más severos, afectar al corazón, los riñones y el sistema nervioso. Se transmite principalmente por vía respiratoria y puede resultar mortal.

En España, la difteria es hoy una enfermedad de muy baja incidencia gracias a las altas coberturas de vacunación. Sin embargo, no ha desaparecido por completo. Entre 2014 y 2024 se notificaron 15 casos confirmados a la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica y una persona falleció.

El caso más dramático se produjo en 2015, cuando murió un niño no vacunado en Cataluña tras contraer difteria respiratoria. Fue el único caso de este tipo registrado en aquel periodo y se convirtió en un símbolo de las consecuencias que puede tener el rechazo a la vacunación.

Los últimos datos oficiales muestran que la enfermedad continúa siendo excepcional. En 2024 no se notificaron casos autóctonos, aunque sí se registró un caso importado. En 2025 se notificaron tres casos de difteria cutánea, sin que se detectara transmisión entre sus contactos.