Diferencias entre miopía, astigmatismo e hipermetropía

Los problemas visuales se dividen en tres clases: refractivos, motores y sensoriales

La miopía, la hipermetropía y el astigmatismo son tres de las alteraciones visuales más comunes. De hecho, según datos de la Organización Mundial de la Salud, más del 60% de la población mundial sufre este tipo de problemas refractivos. Es decir, variaciones que provocan que el ojo humano sea incapaz de enfocar sobre la retina los objetos que observamos.

Todos ellos obligan al paciente a llevar gafas o lentes de contacto, ante la presencia de ciertos síntomas como una visión borrosa y distorsionada, dolor de cabeza o fatiga ocular. La falta de corrección puede acarrear riesgos para la salud a largo plazo. Un tratamiento donde también son una buena alternativa las cirugías refractivas con láser o lentes intraoculares. ¿Cuáles son sus características generales y principales diferencias?

Miopía

Solo es posible corregir la miopía con cirugía láser.

Este defecto del ojo tiene lugar cuando el cristalino está demasiado curvado, provocando una visión borrosa y poco clara de los objetos lejanos. Únicamente se alcanza una imagen nítida cuando dicho objeto se acerca lo suficiente a la retina. Suele desarrollarse en la infancia y tiene carácter hereditario o congénito. Lamentablemente, la miopía no tiene cura más allá de la cirugía láser.

La mejor opción para prevenir su aparición es el consumo habitual de frutas y verduras. Al igual que adoptar una correcta higiene visual, basada en el descanso y la iluminación.

Hipermetropía

En este caso, son los objetos cercanos los que acaban difuminados.

La hipermetropía es el defecto opuesto a la miopía, que dificulta la visión de los objetos cercanos a causa de un problema en la convergencia del cristalino. Normalmente, se asocia con pacientes de ojos pequeños o con un diámetro menor de lo habitual. Además del dolor de cabeza y el picor de ojos característico, también incluye entre sus síntomas el estrabismo y el cansancio.

En este caso, el uso de gafas correctamente graduadas puede ayudar a remitir la enfermedad. A diferencia de la cirugía por láser, que suele ser la última opción recomendada por los expertos.

Astigmatismo

El 90% de la población sufre astigmatismo.

Como consecuencia de una curvatura irregular de la córnea, las personas con astigmatismo ven los objetos deformados y difuminados. Además, a menudo coexiste con la miopía o la hipermetropía. Es importante tener controlada la intensidad de los síntomas, pues en algunos casos es una señal de alerta de otras enfermedades o traumatismos oculares. A pesar de que el 90% de la población sufre astigmatismo, en mayor o menor medida, todavía se desconocen las causas de su aparición.