Kipchoge gana el maratón de Berlín pese a los problemas en las plantillas
Se cumplieron los pronósticos en una de las carreras más esperadas del año. El atleta keniata Elioud Kipchoge ganó el maratón de Berlín pese a los problemas en las plantillas de sus zapatillas. Finalizó los 42 kilómetros con un tiempo de 2 horas, cuatro minutos y un segundo, estableciendo así su mejor registro personal, aunque se quedó bastante lejos del récord del mundo. En concreto, algo más de un minuto.
Era uno de los corredores a seguir, sobre todo después del triunfo conseguido en el maratón de Londres el pasado mes de abril. Rayó a un gran nivel pese a los problemas que tuvo desde el principio de la prueba con las plantillas de las zapatillas, que se le fueron saliendo poco a poco. Las otras dos posiciones del podio fueron para su compatriota Eliud Kiptanui y el etíope Feyisa Lilesa. Durante un momento «empezaron a quedarse, pero no tuve tiempo para eliminarlos», aseguró el ganador al término del maratón.
Quien sabe si con las plantillas bien colocadas hubiese conseguido un tiempo mejor. Lo que está claro es que sin ellas «hay mucho impacto en la pisada» y en cada paso sintió mucho dolor, como reconoció. Aunque el récord del mundo era su principal objetivo, sobre todo por las buenas condiciones que reúne la capital germana, tanto por recorrido como por clima, no fue su mejor día para batirlo. «He dado lo mejor de mí, estoy muy feliz y volveré el próximo año», añadió Kipchoge.
Las plantillas tocaban sus muslos
El keniata es un viaje conocido en el mundo del atletismo. Cuenta con dos medallas olímpicas en los 5.000 metros, además del triunfo en unas cuantas carreras de primer nivel. En el maratón de Berlín formó desde el principio un grupo con seis atletas, entre los que se encontraban también los keniatas Geoffrey Mutai y Enmanuel Mutai. Desde el arranque tuvo que lidiar con las plantillas, que se le salieron hasta la altura del tobillo y en cada zancada chocaban contra los muslos.
El primero que no pudo seguir el ritmo de Kipchoge fue Mutai, que también se encontraba entre los candidatos para conseguir la victoria final. En 2012 ya se había alzado con el triunfo y estaba en disposición de repetir. No sería casi hasta el kilómetro 32 cuando el ganador de la prueba abrió hueco respecto a sus rivales, sin apenas prestarle atención a sus problemas de calzado. Fueron 30 metros, que consiguió mantener hasta prácticamente el final.
En la categoría femenina, la victoria fue para la keniata Gladys Cherono, que se impuso a las etíopes Aberu Kebede y Mesert Hailo, con un tiempo más que digno de 2 horas, 19 minutos y 25 segundos.
La temperatura que se alcanzó ayer en la capital alemana estuvo un poco por encima de lo habitual, pero eso no fue obstáculo para que los corredores consiguiesen buenas marcas. Seguro que la próxima vez tanto el ganador de la carrera como la firma deportiva que le viste se encarga de fijar mucho mejor las plantillas. Un imprevisto que le pudo haber costado más caro de lo pensado.
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