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Investigadores detectan por primera vez en España la microalga responsable de graves intoxicaciones por pescado

Debes tener cuidado con la ciguatera, ya que esta toxina no se elimina al cocinar el pescado

Investigadores de la Universidad de Alicante, en colaboración con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, han identificado por primera vez en la costa mediterránea peninsular la microalga Gambierdiscus australes, una especie capaz de producir ciguatoxinas, sustancias responsables de la intoxicación alimentaria conocida como ciguatera. El hallazgo se ha producido en aguas del litoral de Denia y Jávea, y confirma la expansión de este tipo de organismos en el Mediterráneo, tras un precedente detectado en Baleares en 2017.

La detección ha sido posible gracias a los controles periódicos de fitoplancton realizados por el Laboratorio Marino UA-Dénia, integrado en el Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio Ramón Margalef (INEM). Estas microalgas pueden entrar en la cadena alimentaria marina y acumularse en peces, lo que supone un riesgo para el consumo humano.

Un microalga que resiste tanto la congelación como la cocción

La ciguatera provoca principalmente trastornos digestivos, como dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea intensa, aunque en algunos casos también puede generar alteraciones neurológicas y cardiovasculares, como picores o pérdida de sensibilidad. Uno de los principales problemas de estas toxinas es que no se destruyen con la cocción ni la congelación, ni alteran el olor, el color o el sabor del pescado, lo que dificulta su detección. Por este motivo, las autoridades sanitarias recomiendan evitar el consumo de vísceras, piel, cabeza y huevas de peces grandes procedentes de zonas potencialmente afectadas.

El estudio se llevó a cabo mediante dos campañas de muestreo en marzo y septiembre de 2023, en 12 estaciones repartidas a lo largo de seis zonas del litoral alicantino, tanto cerca de la costa como mar adentro. Los resultados muestran la presencia de la microalga en el 75 % de las muestras de marzo y en la totalidad de las recogidas en septiembre, con concentraciones moderadas.

El problema de esta microalga

Según el investigador principal, César Bordehore, aunque el descubrimiento es relevante desde el punto de vista científico y ambiental, no supone un riesgo inmediato para los consumidores, ya que las cantidades detectadas son bajas y la especie identificada no se encuentra entre las más tóxicas.

Los expertos insisten en la necesidad de mantener un seguimiento continuo de estas microalgas para garantizar la seguridad alimentaria. De hecho, el análisis de muestras conservadas desde hace más de una década ha permitido comprobar que el género Gambierdiscus no estaba presente en esta zona hace unos 15 años, lo que pone de manifiesto cambios recientes en el ecosistema marino.