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Hacer dieta engorda

Resulta extraño que, al estar constantemente influenciados por mensajes que promocionan el mejor método o dieta para perder peso, hoy planteemos este titular. Asociamos perder peso a un sufrimiento merecido por excedernos de nuestro peso ideal, cuando el Índice de Masa Corporal (IMC) ni siquiera es un indicador de composición corporal y no valora la masa muscular y tejido graso. El tener tan inculcado la asociación «dieta-adelgazar-sufrimiento» hace que gran parte de la población no logre mejorar sus hábitos alimentarios, pues la visión que tiene de ello es la de un camino difícil de recorrer.

Por eso suena tan atractivo «El método que te hace perder 10 kg en un mes sin sufrimiento» o «la dieta con la que no pasas hambre». Desde que la nutrición se ha convertido en un negocio, la salud ha pasado a un segundo plano. Cuando una persona decide adelgazar lo primero no es siempre buscar a un nutricionista, sino alguien o algo que le garantice su objetivo, cayendo en una dieta milagro (y en su efecto rebote). Se identifican fácilmente porque prometen una pérdida rápida de peso, tienen nombre, reglas y un tiempo determinado.

¿Por qué una dieta no es el camino? «Toda la vida a dieta, toda la vida gorda». Es triste escuchar a alguien hablar así de su cuerpo. Pero en el círculo vicioso de las dietas se entra cuando el querer perder peso no viene desde el amor propio y búsqueda del bienestar o prevención, como promovemos desde Neolife. Viene desde el rechazo al cuerpo.

En nuestras consultas de Neolife siempre explicamos que las dietas milagro son muy bajas en calorías y no cubren un mínimo del requerimiento proteico que garantice el mantenimiento de la masa muscular. Es lógico que se pierda peso rápidamente. Pero ¿qué ocurre cuando se está perdiendo sobre todo masa muscular y no grasa? Sucede que, la tasa metabólica basal disminuye, o lo que es lo mismo, la persona después de la dieta necesita menos calorías.

El peso se recupera ya que no se han instaurado hábitos alimentarios saludables. Se vuelve a las rutinas con una mayor ansiedad y deseo por los alimentos que se han tenido prohibidos. Porque cuando ya no hay papel que seguir ni reglas que cumplir, todo parece difícil y ocurre un descontrol.
A pesar del efecto rebote, cuando vuelve a llegar una fecha clave, como los propósitos de enero o la «operación bikini», la persona retoma esa dieta que «tanto le ha funcionado» u otra que esté de moda,
sin tener en cuenta que, a mayor número de dietas seguidas, menor masa muscular y menor tasa metabólica en el tiempo.

La dificultad que uno tenga de perder peso es proporcional a las dietas que ha seguido. Desde la desesperación, resulta bastante llamativo algo que nos prometa una pérdida fácil y rápida de peso, pero ¿a qué precio? Ya no solo se compromete la masa muscular, sino que se pierden señales de hambre y saciedad al ignorarlas y se puede tender a una mala relación con la comida y a desarrollar trastornos de la conducta alimentaria.

Para perder grasa no hay que poner el foco de atención en la báscula, sino en los hábitos. Es un proceso que requiere de tiempo, pero no conlleva sufrimiento. La nutrición es una ciencia, no son modas ni experiencias. Eso es lo que trabajamos en Neolife con nuestro equipo de dietistas-nutricionistas y médicos, constantemente actualizados en los avances científicos para atender de forma individualizada todas necesidades y proporcionar las herramientas necesarias para el cambio de hábitos, adherencia y disfrute.

Perder peso no es perder salud.

Equipo de Nutrición de Neolife