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Los expertos en neurociencia coinciden: «Para mantener una buena memoria no basta solo con los sudokus y los crucigramas»

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

El neurocientífico estadounidense Marc Milstein afirma que los sudokus, el Wordle y los crucigramas no bastan para proteger la memoria con el paso de los años. El investigador, especializado en salud cerebral, sostiene que estos pasatiempos entrenan habilidades muy concretas, pero dejan fuera otros estímulos igual de necesarios para frenar el deterioro cognitivo.

Milstein defiende un enfoque más amplio, que combine el cuerpo y la mente. El especialista señala que el cerebro necesita variedad de estímulos para generar nuevas conexiones neuronales, algo que un solo tipo de pasatiempo no logra por sí mismo.

Los cuatro pilares para mantener una buena memoria

Milstein identifica cuatro áreas que, combinadas, ayudan a mantener una buena memoria a lo largo de la vida. El ejercicio físico ocupa el primer lugar: la actividad aeróbica aumenta el flujo sanguíneo cerebral y estimula la producción de BDNF, una proteína que favorece la formación de nuevas neuronas.

El aprendizaje constante figura como segundo pilar. Aprender un idioma o un instrumento musical obliga al cerebro a crear conexiones sinápticas distintas de las habituales, algo que la rutina diaria no consigue por sí sola.

La socialización activa constituye el tercer factor. Conversar, debatir o mantener relaciones cercanas exige un esfuerzo cognitivo constante, mientras que el aislamiento acelera el envejecimiento cerebral, según explica el investigador.

El descanso profundo cierra la lista. Milstein recuerda que el sueño reparador consolida los recuerdos adquiridos durante el día y que, mientras la persona duerme, el cerebro elimina toxinas acumuladas en las horas previas.

Por qué los sudokus no bastan para mantener una buena memoria

Los crucigramas entrenan sobre todo la memoria semántica y la agilidad verbal. El sudoku, por su parte, ejercita la lógica y el razonamiento matemático. Milstein advierte que ambos pasatiempos aportan beneficios reales, pero limitados a un tipo concreto de habilidad.

El investigador señala un riesgo añadido: la mecanización. Cuando una persona se convierte en experta resolviendo el mismo tipo de reto, el cerebro reduce el esfuerzo que dedica a esa tarea y entra en lo que Milstein describe como un estado de piloto automático. Ese automatismo disminuye el beneficio cognitivo real del pasatiempo, aunque la persona lo siga practicando cada día.

Por ese motivo, Milstein recomienda alternar tipos de estímulo en lugar de repetir siempre el mismo ejercicio mental, del mismo modo que un entrenador físico varía los grupos musculares que trabaja cada semana.

Qué importancia tiene la memoria en la vida diaria

La memoria permite reconocer a las personas cercanas, resolver tareas cotidianas y acumular el conocimiento necesario para adaptarse a situaciones nuevas. Su deterioro afecta directamente a la autonomía de quien lo sufre, desde cocinar hasta orientarse por la calle.

La pérdida de memoria también favorece el aislamiento social, ya que dificulta reconocer rostros o seguir una conversación con normalidad. Milstein insiste en que cuidar estos hábitos desde edades tempranas reduce el riesgo de sufrir ese deterioro en el futuro.

El investigador concluye que la clave no está en elegir un único hábito, sino en mantener activos varios frentes a la vez: cuerpo, aprendizaje, vínculos sociales y descanso.