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Los expertos coinciden: 7 mitos de la crema solar que todo el mundo sigue creyéndose hoy día en España

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Proteger la piel en verano es fundamental, pero seguimos cometiendo errores a la hora de ponernos protección solar. El debate entre usarla o no ya tendría que estar superado, por lo que hay que centrarse en cómo utilizarla.

Y es que en España siempre se repite el mismo error: se confunde el calor con la radiación, el bronceado con la protección y el factor alto con una especie de escudo para todo el día.

Por eso conviene revisar los 7 mitos que más siguen pesando a la hora de utilizar crema solar. No para complicar el verano, sino para entender por qué la crema protege mucho mejor cuando se usa bien.

Los mitos sobre la crema solar que más confunden en España durante el verano

Uno de los mitos más extendidos es pensar que si el cielo está nublado no hace falta protección. Las nubes pueden rebajar la sensación de calor, pero no eliminan toda la radiación ultravioleta. Por eso una jornada gris también puede acabar en quemadura si se pasa mucho tiempo al aire libre.

Algo parecido ocurre con estar moreno; eso no te protege del sol ni hace que no tengas que utilizar protección. El bronceado se asocia con una mayor resistencia, pero no convierte la piel en inmune al sol.Puede hacer menos visible el enrojecimiento o retrasar la quemadura, pero no evita el daño acumulado.

También se mantiene la idea de que sólo hay que preocuparse en la playa o en la piscina. Sin embargo, la exposición solar no empieza cuando alguien pisa la arena. Pasear, hacer deporte, trabajar al aire libre o pasar varias horas en una terraza también cuenta.

El error con el factor de la protección solar que cometemos en verano

El mito más cómodo es creer que un SPF 50 permite olvidarse de la crema hasta la noche. El factor de protección no funciona como un reloj, ni convierte una aplicación rápida por la mañana en una barrera intacta durante horas.

La crema se va perdiendo con el sudor, el agua, la arena, el roce de la ropa y la toalla. Por eso reaplicarla cada dos horas no es una manía, sino una parte esencial de la protección cuando hay exposición prolongada.

De hecho, la mayor confusión ocurre con las cremas solares que se anuncian como resistentes al agua. No significa que la crema sea impermeable ni que aguante toda la jornada después de varios baños. Al salir del agua, y más aún si se usa la toalla, conviene volver a aplicarla.

Otro error es no utilizar la cantidad de crema solar adecuada. Muchas personas usan muy poca protección y la extienden como si fuera una hidratante ligera.

El error que jamás debes cometer con la protección solar este verano

Entre los errores que se cometen con la protección solar el más grave es no usarlo. Y no porque pensemos que no funciona, sino porque creemos que otro producto lo puede sustituir.

Por ejemplo, ocurre con el maquillaje, las cremas de día o algunas bases con SPF, ya que no suelen sustituir a un fotoprotector cuando la exposición va a ser intensa.

El motivo es que normalmente se aplican en menor cantidad y no cubren todas las zonas expuestas con la misma regularidad.

También es importante el mito de la vitamina D: la preocupación sin duda existe y su carencia puede provocar problemas, pero exponerse al sol sin protección hasta quemarse no es una solución segura para aumentar nuestras reservas de esta vitamina.

El último gran error es tratar la crema solar como un permiso para aguantar más tiempo al sol. Su papel es reducir el riesgo, no hacer inocua una exposición excesiva.